Reforma de pensiones: la forma y el fondo

Pensiones



SEÑOR DIRECTOR

Uno de los principales desafíos del nuevo gobierno será diseñar, tramitar e implementar la reforma de pensiones. La tarea no viene fácil. Llevamos dos gobiernos discutiendo sin éxito y entrampados al no encontrar un acuerdo sobre qué hacer. La derecha quiere una cosa y la izquierda otra. Mientras tanto el sistema se sigue deteriorando, los pensionados siguen esperando y los cambios que se promueven ocurren entre ciclos electorales y de legados.

Por eso, tan importante como el cambio mismo será la forma de realizarlo. Es esencial construir un acuerdo donde todos se sientan parte. Avanzar en un proyecto sin un diálogo social, técnico y político transversal, solo repetirá la historia reciente.

Si entramos en el fondo, hay consenso en aumentar la cotización con cargo al empleador, pero no lo hay respecto de qué hacer con la cotización. Gran parte de la derecha quiere que todo vaya a cuentas individuales y la izquierda a un fondo solidario. En todo caso, si se avanza en un sistema mixto, será necesario modificar la organización del esquema de cuentas individuales. Esto no significa reducir el ahorro, sino que tener un sistema con inversiones orientadas al largo plazo, menores costos y utilidades; y con legitimidad.

Si el ahorro para la vejez es obligatorio, no tiene sentido que las AFP compitan respecto de oficinas, atención y administración de cuentas. Éstas y la recaudación debieran radicarse en un ente público centralizado. La única competencia debiera ser en rentabilidad. Nadie está hablando de cerrar las AFP, pero esto no es lo mismo que no tocarlas.

El proceso de la reforma será complejo. Si queremos un nuevo sistema previsional que sea de todos y no solo de unos pocos, todas las posiciones tendrán que ceder.

Cristóbal Huneeus

Economista

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