Rentas vitalicias

FOTO: DEDVI MISSENE



SEÑOR DIRECTOR

La ley que consagra el “tercer retiro” incluyó adelantar el pago de rentas vitalicias (RV) hasta “10% del valor correspondiente a la reserva técnica (RT) que mantenga el pensionado en la respectiva compañía de seguros para cubrir el pago de sus pensiones, con un tope máximo de 150 UF”. Cabe destacar, que durante todo el período de pandemia los beneficiarios de RV continuaron recibiendo su pensión mensualmente, es decir, no sufrieron merma alguna en sus ingresos. Aun así, sin probar daño económico, el Parlamento aprobó dicha ley que interviene directamente contratos entre privados, suscritos con anterioridad a la ley, donde ha concurrido la voluntad entre las partes y bajo un riguroso marco regulatorio supervisado por la CMF, traspasando ostensiblemente los límites al ejercicio del poder.

La RV se adquiere a través de una prima única, que son los ahorros acumulados en las AFP durante la vida activa, por lo cual, esos dineros se traspasan a la Compañía de Seguro que, en contraprestación, se compromete al pago de dicha pensión. Es decir, el pensionado no tiene RT, como indica la ley, sino un contrato que las aseguradoras deben respaldar a través de sus propias RT, que son provisiones constituidas con inversiones para hacer frente a los riesgos asumidos, en este caso el pago de pensiones, en condiciones adecuadas de seguridad, rentabilidad y liquidez.

Obviamente, que esta intervención del Estado abre un espacio de incertidumbre difícil de evaluar ¿habrá más iniciativas legales que afecten nuevamente contratos entre privados? ¿Existirá coto a la voracidad parlamentaria?

Estas decisiones están generando un ambiente innecesariamente más riesgoso para Chile. Podría ocurrir, como consecuencia de esta ley, que las aseguradoras se vieran obligadas a recurrir a tribunales internacionales para resolver este conflicto, lo que será de alto costo para la reputación del país. Desafortunadamente, queda la impresión de que las instituciones todavía podrían seguir debilitándose y afectar fundaciones esenciales para el desarrollo. En lo que sí existe certeza es que ese camino, con alto contenido populista, solo termina alimentando la pobreza. Por ello, se hace aún más urgente avanzar en la reforma previsional, en dirección de mejorar las pensiones de todos los chilenos.

Álvaro Clarke De la Cerda

Presidente ICR Chile

Ex superintendente de Valores y Seguros

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