Resultados de postulación a colegios

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Días atrás, el Ministerio de Educación presentó los resultados de la primera etapa de postulación escolar para el año 2020. En total participaron 483 mil postulantes, de los cuales un 26% quedó inmediatamente en el colegio que quería, pues había vacantes suficientes para todos. El 74% restante, en cambio, correspondiente a 355.344 alumnos, postuló a un colegio con más postulaciones que cupos disponibles, por lo que el Sistema de Admisión (SAE) los asignó de forma aleatoria, sobre la base de los criterios de prioridad que establece la ley y maximizando los casos exitosos. Como resultado de ello, 36% quedó en el colegio de su primera preferencia, 18% en su segunda opción, 14% en otra de sus alternativas y 31% en ninguna de ellas. Estos resultados nos invitan a la reflexión y permiten sacar algunas lecciones.

En primer lugar, las cifras dan cuenta de la escasez de establecimientos educativos que cumplen con las expectativas de las familias chilenas. Ello explica que un porcentaje significativo de los postulantes no logre ser admitido en el colegio de su preferencia, a pesar de reducirse las barreras de acceso. Esto, más que con la forma de asignar las vacantes entre los postulantes, tiene que ver con los atributos que las familias valoran y en qué grado éstos están o no presentes en la oferta educativa disponible.

En ese sentido, los mismos resultados muestran que los Liceos Bicentenario son los que reciben las mayores preferencias -de hecho, fue uno de dichos establecimientos el que obtuvo el mayor número de postulaciones a nivel nacional- y que, en promedio, los colegios particulares subvencionados son más demandados que los municipales. Gracias a la información sobre postulaciones que proporciona el nuevo sistema de admisión, sería interesante indagar sobre los atributos específicos que se repiten entre los establecimientos más demandados y de esa forma poder orientar políticas públicas que apunten a extenderlos en el sistema escolar.

Una segunda lección de estos resultados, tiene que ver con el diagnóstico que motivó la reforma que introdujo el nuevo sistema de admisión, en cuanto a que existía una masiva y sistemática discriminación por parte de los colegios en sus procesos de admisión. A la luz de los resultados que hemos conocido, pareciera que ese diagnóstico habría estado erróneo -o al menos sobreestimado- y que la insatisfacción de un número significativo de familias que no quedan en el colegio de su preferencia, se explica más bien por la insuficiente oferta de calidad y no necesariamente por las prácticas de admisión de los colegios. Ello habla de la complejidad de cumplir con las expectativas de las personas y de la necesidad de que las reformas -en todo ámbito- se construyan de forma fundada y reflexiva.

Sin duda, la admisión escolar se trata de una materia de gran importancia para las familias chilenas, afectando la confianza que éstas depositan en su escuela y la legitimidad que éstas le asignan al sistema. La información de la que hoy disponemos debiera incorporarse al debate de los próximos años con el fin de representar mejor a la ciudadanía y ofrecerles mejores soluciones.

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