San José, ruega por nosotros
La Contraloría General de la República entregó hace pocos días un informe de el San José, hospital base de la zona norte de Santiago. Se señalan varias irregularidades, con énfasis en licencias médicas prolongadas que en algunos funcionarios alcanzaba a más de ocho años de permisos continuos. Lo más importante, sin embargo, es la información respecto a los prolongadísimos tiempos de espera que deben sufrir los pacientes del servicio de urgencias, con demoras de entre cinco y 17 horas.
Esta información sobre el Complejo Hospitalario San José, de 568 camas, no es nueva y se encadena a una serie de reportes en medios de comunicación, entrevistas e incluso otras pesquisas de la propia Contraloría, haciéndose evidente un problema estructural. El director del Hospital San José es un ingeniero calificado, titular por alta dirección pública hace menos de un año, y es evidente que las dificultades de gestión con las que se encuentra son muy difíciles de resolver.
La Red del Servicio Metropolitano Norte atiende a las comunas Independencia, Recoleta, Conchalí, Huechuraba, Quilicura, Lampa, Colina y Quilicura, con una población de 1,4 millones, de los cuales, 1,1 millones son beneficiarios de Fonasa.
Algo no calza. Chile cuenta con 38 mil camas hospitalarias, 1,9 por cada mil habitantes. En el SSMN, esta razón es de 1,7, siendo uno de los servicios con menos dotación del país. El estándar de la OCDE es de 4,2 camas por mil. Es decir, a Chile le faltan 46 mil camas de hospital, público o privado, y solo al Servicio Norte, 4,5 mil.
Es cierto, hay problemas graves de ausentismo laboral, captura gremial y prácticas no deseables; pero ello no puede llevar a menospreciar el grave déficit de infraestructura que afecta a esta zona de rápido crecimiento y envejecimiento poblacional.
Los esfuerzos por mejorarla han existido. Un proyecto de un nuevo hospital demora más de 15 años, y rebota de comuna en comuna. Un nuevo Instituto Nacional del Cáncer, paralizado por el Servicio de Evaluación Ambiental por un muro de dos siglos y algunas arañas que viven en el lugar (¡cuántos fallecidos trae este fanatismo ecológico!). En el informe del SEA se señala: “Se requiere que el titular proponga un diseño de áreas verdes que permita favorecer la conservación de la biodiversidad (…) considerando al menos mantener cubierta vegetal y corredores biológicos de vegetación, áreas de refugios de fauna vertebrada de baja movilidad y de invertebrados (insectos, arácnidos, otros)”. Además, el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, en la zona, no cuenta con presupuesto para colaborar en la emergencia. Centros privados de gran capacidad y resolutividad no tienen los convenios de derivación adecuados.
Todo anticipa que este invierno será duro. Entonces, una y otra vez la Contraloría levantará informes, los canales de TV mostrarán el hacinamiento en urgencias, la oposición exigirá “responsabilidades”; pero a los pobres y vulnerables pacientes… ni San José los puede ayudar.
Por Jaime Mañalich, médico
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