Señales de unidad en la política

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La reunión de los presidentes de partidos de gobierno y buena parte de los de oposición con el Presidente de la República ha tenido un valor altamente simbólico, atendido el delicado momento por el que atraviesa el país. Desde que estallaron los disturbios, ha sido la primera instancia en que las principales fuerzas políticas del país han tenido la oportunidad de sostener un diálogo franco, con miras a cristalizar en alguna suerte de acuerdo nacional, a fin de destrabar la crisis.

Es evidente que las miradas sobre cuáles deberían ser las mejores soluciones para este momento -no son unívocas y requerirá un gran esfuerzo alcanzar los consensos necesarios. Sin embargo, con este encuentro se ha buscado dar la señal de que la política tiene ahora una oportunidad de aportar a las soluciones y promover un espíritu de diálogo. La agenda social que impulsará el Mandatario fruto de estas conversaciones así como de iniciativas propias debería abrir una nueva fase en la discusión pública, por lo que cabe esperar que las distintas fuerzas políticas contribuyan a promover la serenidad así como a reducir la intensidad de las manifestaciones.

Por eso cabe lamentar la ausencia del Partido Socialista (PS) de esta cita, pese a que inicialmente había comprometido su participación. Por el peso y tradición que el PS tiene en nuestra política, su ausencia en este momento supone un golpe a los esfuerzos por lograr acuerdos y una falta de responsabilidad frente al país. No solo eso, implica que también la colectividad ha perdido una oportunidad histórica, desconociendo lo que ha sido su propio rol en las últimas décadas, al desempeñar un importante papel estabilizador. La mezquindad y falta de visión de su dirigencia es prueba de que ha sido incapaz de poner por delante los intereses del país.

Es también lamentable que el Frente Amplio, que se supone representaba la renovación de la política, también haya renunciado a ser parte de un gesto de unidad. Habría sido una instancia favorable para dar señales concretas de que el conglomerado había tomado una posición republicana, dejando atrás la negativa impresión que había causado ante la complacencia de algunos de sus dirigentes con los hechos de violencia. Cabe asimismo reprochar el actuar del Partido Comunista, que al restarse del encuentro no solo renunció a colaborar con la unidad y la calma del país, sino que sigue dando muestras de querer sacar un rédito político de toda esta situación, tal como lo hizo alentando las evasiones e incluso pidiendo la renuncia del Presidente.

En el día de ayer nuevamente fue posible observar escenas de vandalismo -disminuyendo en número, pero todavía causando mucha impresión en la ciudadanía-, lo que recuerda al país que el orden sigue sin estar plenamente garantizado. Se hace indispensable comprender que ningún tipo de acuerdo podrá verdaderamente desplegarse si el estado de derecho continúa sin su pleno restablecimiento. Los acuerdos nacionales que se alcancen deben contemplar antes que nada, y sin dilación, el pleno respaldo por hacer cumplir la ley y brindar seguridad a la ciudadanía. Lamentablemente, la importancia de esto no parece haber sido aún plenamente internalizada por toda la oposición, lo que a estas alturas resulta inexplicable.

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