Sueldo máximo de autoridades




SEÑOR DIRECTOR

Frente a la propuesta de Gabriel Boric de reducir los sueldos de las más altas autoridades del Estado y de sus asesores de confianza, fijando un tope de diez veces el sueldo mínimo, me parece una buena política pública.

Partiendo de la base que las autoridades del Estado tienen el deber ético de gastar bien los fondos que administran, fijar límites suena muy bien. Como hasta ahora este es solo un anuncio con muy buen marketing, va a ser necesario conocer los detalles si se llegara a implementar. Es relevante saber si este límite es solo para el sueldo o si incluye los otros pagos que reciben los funcionarios, tales como asignaciones, dietas, viáticos y otros beneficios; o si esa mayor equidad se verá reflejada en la prohibición de contratar a los amigos o compañeros del partido para pagar favores políticos, compromisos que se podrían contraer en medio de las múltiples negociaciones que se están realizando previo a la segunda vuelta.

Lo que la gente espera es que en el aparato estatal los puestos los ocupen las personas más idóneas, preparadas y con las debidas competencias. Nuestro país no resiste más personajes pintorescos en cargos de poder, por decirlo diplomáticamente.

Otro tema importante para la gente y respecto del cual no se hace mención, es si se incluirá en este proyecto la evaluación objetiva del desempeño. Todos los que trabajamos en el mundo privado sabemos que anualmente seremos evaluados respecto a la responsabilidad y calidad del trabajo realizado y las remuneraciones se alinearán con esa evaluación. El argumento de que, por ejemplo, la evaluación de los miembros del Congreso se obtendrá en la próxima elección no es suficiente. La ciudadanía espera que todos, pero especialmente los altos mandos de los organismos del Estado, incluyendo las empresas públicas, desarrollen su función con la mayor ética, eficiencia y transparencia, porque están trabajando para todos los chilenos. Solo así se recuperará el respeto y respaldo de la gente. Ya no bastan lindas palabras. Urge que en los hechos se cumpla lo que se dice.

Como dijo Santo Tomás, “ver para creer”.

Varsovia Valenzuela

Ingeniero comercial

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