Un viaje conflictivo



SEÑOR DIRECTOR:

La presidenta de la Cámara de Representantes, y tercera autoridad en la línea sucesoria de Estados Unidos, ha viajado a Taiwán. Sus consecuencias todavía se evalúan y han dejado muchas interrogantes. Cuesta encontrar lo positivo y son más los resultados opuestos. Si el Presidente Biden lo autorizó, expresa o tácitamente, tiene problemas serios. Con Xi Jinping, en lo externo, luego de su reciente conversación telefónica para aplacar las tensiones, tal intento ha sido anulado. En lo interno, no ha podido demostrar que revitaliza su política exterior, considerada débil y vacilante, reiterándose el apoyo norteamericano a Taiwán, que nadie ha puesto en duda. Si se opuso, lo ignoraron, y evidenciando que no controla su acción exterior, ni siquiera dentro de su propio Partido Demócrata, en el que Nancy Pelosi es figura de relieve, aunque invoque la división de poderes. Para el sistema chino que todo controla, resulta inexcusable.

Con Rusia, tampoco ha logrado posicionarse, abriendo un segundo frente externo con China, quien la apoya, y quedado enemistado con ambas potencias mundiales. Una agresión a Ucrania que lleva cinco meses, sin detenerse, ni crear posibilidades de un alto al fuego, y menos una solución pacífica. Con China, al forzar su reacción desafiando su posición sobre Taiwán y “Una sola China”, la ha obligado a demostrar que sus amenazas son reales. Por primera vez, Taiwán está bloqueado y los ejercicios militares demuestran su enojo y determinación. Añade un nuevo punto de tensión internacional, en momentos que el sistema internacional está paralizado, y solo logra rechazos políticos a los infractores y sanciones económicas que han repercutido en quienes las aplican, o tenido efectos globales que podrían incrementarse si China desafía.

En lo interno, los republicanos pueden ganar posiciones, y representarle la falta de resultados. En síntesis, una visita sin logros y ciertamente conflictiva.

Samuel Fernández Illanes

Académico Facultad de Derecho UCEN

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