Una brecha abismante



SEÑOR DIRECTOR

Los resultados de la Prueba de Transición (PDT) han puesto nuevamente en evidencia la profunda brecha que existe en Chile entre los colegios públicos y privados. En promedio, los estudiantes de educación privada obtuvieron 130 puntos más que los municipales, una tendencia que no ha cambiado con el nuevo formato de la prueba. La Región del Biobío nos permite entender con claridad de lo que hablamos: solo 1 de los 14 postulantes que obtuvieron el puntaje máximo, egresó de un liceo municipal.

La PDT, como prueba estandarizada, no derrotará la segregación socioeconómica y cultural que continúa determinando el futuro de los jóvenes y sus posibilidades de acceso a la educación superior. Los liderazgos del futuro enfrentados a la diversidad y con verdadera vocación de servicio hacia la sociedad, no están necesariamente en el radar de la PDT. Ha llegado la hora de poner el acento en la promoción y apoyo a los talentos, con independencia del origen de los estudiantes; no es posible como sociedad continuar segregando.

Esta responsabilidad no puede recaer exclusivamente en las autoridades de educación. Es de todos los actores de la comunidad educativa, quienes debemos proponer y colaborar en conjunto para encontrar nuevos métodos de admisión y priorizar las políticas públicas al financiamiento de la educación primaria y secundaria. El presidente electo, que se ha caracterizado por su sensibilidad frente a esta realidad, debe otorgar a esta materia la prioridad que merece y avanzar por acortar esta brecha, que hoy por hoy, es abismante.

Rafael Rosell Aiquel

Rector de la Universidad del Alba

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