Una cultura de la transparencia



SEÑOR DIRECTOR

La transparencia y la integridad en el financiamiento de campañas ha vuelto, lamentablemente, a estar en la agenda en nuestro país a partir de los cuestionamientos a la rendición de gastos de campaña de una candidata a gobernadora. Si bien esto es una mala noticia para nuestra democracia, porque daña la fe pública en un escenario de gran desconfianza en las instituciones, queremos valorar las herramientas de control social, en este caso, a partir de información de acceso público, que fue analizada por un medio de comunicación.

Bien sabemos que estos avances no son nunca suficientes, por cuanto un ecosistema de transparencia e integridad de la actividad pública, que es eficiente para combatir la corrupción, debe ser capaz de irse perfeccionando permanentemente, mejorando no solo la disponibilidad de información, sino que también la persecución de eventuales delitos y la imposición de sanciones.

En tal sentido, a propósito de financiamiento de campañas electorales, es importante avanzar en cuestiones tales como ampliar la titularidad de la acción penal en el caso de delitos tributarios (a propósito de boletas “ideológicamente falsas”); ampliar el plazo de infracciones, faltas o delitos contemplados en la legislación electoral de uno a cinco años y establecer la prohibición de por vida de ejercer cargos públicos para personas condenadas por delitos de corrupción, entre otros.

Recuperar la confianza de la ciudadanía, supone tanto perfeccionar las normas vigentes para hacer exigible la rendición de cuentas y contar con mecanismos adecuados de sanción, pero también poner en valor la integridad en el comportamiento de quienes pretenden dirigir los destinos de nuestro país, para ello es vital avanzar hacia una cultura de la transparencia que sea intolerante a la corrupción a todo nivel.

Gloria de la Fuente

Presidenta

Consejo para la Transparencia

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