Una evaluación justa del Acuerdo



SEÑOR DIRECTOR

En general suelo concordar con los planteamientos de Sergio Muñoz Riveros, quien lúcidamente ha venido denunciando la falta de lealtad de sectores de la izquierda con nuestras normas democráticas. Sin embargo, discrepo de lo afirmado en su última columna, donde señala que el acuerdo constitucional fue una suerte de engaño o timo por parte de un grupo de parlamentarios, del cual habría sido objeto en mi calidad de ministro de Interior. Comparto que Chile vive hoy un momento difícil. La violencia no ha cesado, la izquierda ha venido buscando desbordar los límites fijados a la Convención Constitucional, y la mayoría opositora del Congreso persiste en su empeño por destituir al Presidente de la República.

Sin embargo, una evaluación justa del Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución debe realizarse sobre la base de dos dimensiones. La primera, a partir de las circunstancias en que fue forjado. Este fue alcanzado luego de semanas de agudo conflicto, que significaron dolorosas pérdidas humanas y materiales, con el propósito de evitar el colapso de nuestra democracia. No fue perfecto, pero fue la mejor alternativa disponible (¿había otra realmente?) frente a las complejísimas circunstancias que atravesaba el país. Las otras grandes crisis del siglo XX, como la de 1925 o la de 1973, significaron quiebres profundos con dolorosas consecuencias que perduraron por décadas. El pacto de noviembre, con todas sus dificultades, permitió darle un cauce institucional al estallido violento de octubre, permitiendo la continuidad en vez de la ruptura, la reforma en vez de la revolución. Aquello explica el rechazo que generó (y que aún genera) en el PC y la izquierda más extrema.

En segundo lugar, la evaluación más definitiva del acuerdo constitucional debe hacerse a la luz de sus resultados finales. Ciertamente hoy el panorama resulta poco auspicioso, pero todavía falta que corra agua bajo el puente. El devenir del proceso constituyente aún es incierto, quedando pendiente hitos de enorme relevancia como el debate de los contenidos y el plebiscito de salida. Un análisis con perspectiva requiere de alguna distancia y mayor información.

Todo lo anterior no obsta a que frente a la complicidad de ciertos sectores con la violencia irracional imperante y el ánimo de demolición de nuestra institucionalidad democrática, se sigan alzando voces de alerta como la Sergio Muñoz Riveros.

Gonzalo Blumel

Ex ministro del Interior

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