Opinión

Ventajas del pase de movilidad

Es consistente que el país entre a una nueva etapa, aprovechando las ventajas de un alto número de personas ya vacunadas. La expectativa de recuperar mayores grados de libertad también ha incentivado la vacunación, lo que es positivo como estrategia sanitaria.

CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

Desde ayer está habilitado el nuevo pase de movilidad, mecanismo implementado por el gobierno que entrega una serie de ventajas de desplazamiento a quienes ya han completado su proceso de vacunación contra el coronavirus, entrando así en una nueva fase en el combate a la pandemia, donde ya parece divisarse cierta luz de esperanza para recuperar gradualmente la normalidad.

Este paso ha sido posible gracias al exitoso proceso de vacunación, conforme el cual el 50,1% de la población objetivo -7,8 millones de personas- ya completó el proceso, y cerca de 10 millones a lo menos han recibido la primera dosis. La estrategia sanitaria que se había seguido hasta ahora no hacía ningún distingo, por lo que independiente del grado de inmunización todos los habitantes debían atenerse a las mismas restricciones. Cuando ya se ha alcanzado un hito tan relevante como haber inmunizado a la mitad de la población objetivo, es tiempo de que el país busque aprovechar las ventajas de la vacunación, en línea con lo que están haciendo países desarrollados. Es el caso de Alemania, que estudia una legislación para eximir de la cuarentena a quienes se hayan vacunado o hayan adquirido inmunidad por haber desarrollado la enfermedad.

La decisión de la autoridad ha sido motivo de crítica por parte de algunas sociedades científicas, al considerar que permitir mayores niveles de desplazamiento en estos momentos resulta muy arriesgado, pues la circulación viral sigue siendo elevada y las camas UCI presentan más de un 90% de ocupación. Se teme asimismo que al relajar las restricciones se puede transmitir a la población una falsa sensación de seguridad, pudiendo repetirse lo que ocurrió tras el período de vacaciones, en que tuvo lugar un fuerte y peligroso repunte de casos.

Siendo estas aprensiones plausibles -ello hará necesaria una estrecha vigilancia por parte de la autoridad de Salud-, es un hecho que el recurso de las cuarentenas está perdiendo efecto entre la población, y es la propia ciudadanía la que demanda mayores grados de flexibilidad, ante los devastadores efectos económicos y en salud mental que inevitablemente ha acarreado el encierro prolongado. Las cuarentenas y las limitaciones a los desplazamientos interregionales seguirán siendo necesarios, pero excepto situaciones críticas ya no se ve necesario mantenerlas como política general ni como la principal estrategia. Además, el nuevo plan solo aplica entre la población vacunada, sin alterar los niveles de aforo máximo o la obligación de respetar los horarios de toque de queda.

Hay un factor aún más importante que juega en favor del nuevo plan, y es que ante la expectativa de que con la inmunidad será posible recuperar parte de las libertades, se ha observado que un elevado número de personas ha concurrido esta semana a vacunarse. Uno de los hechos que genera mayor preocupación entre los expertos es que hay más de un millón de personas rezagadas voluntariamente, especialmente entre personas menores de 50 años, lo cual representa un riesgo para todo el país. El pase está probando ser precisamente un poderoso incentivo para recuperar el ritmo de inoculación, lo que desde ya juega a favor de la salud de la población.

Más que la crítica fácil, lo que ahora se requiere es empeñarse en que, sin descuidar los objetivos sanitarios, se puedan aprovechar responsablemente los beneficios que proporcionan las vacunas.

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