Violencia en el sur



SEÑOR DIRECTOR

La situación de violencia en la zona sur nos encamina a un túnel muy oscuro, porque mientras algunos candidatos -equivocadamente- ponen en las FF.AA. la solución a este drama, en la otra vereda se exige que el gobierno aplique el estado de derecho y llame al diálogo -sin entrar en la letra chica de cómo ello se consigue-, lo que prolonga una trágica situación que alargará el sufrimiento de nuestra población, con consecuencias para civiles, policías y militares.

Empeora el escenario el silencio de algunos constituyentes y dirigentes políticos respecto a la violencia -quizás guiados por obtener ventajas subalternas-, ignorando la lección de la historia que ella se les volverá en contra en algún momento.

El tema no es si las aspiraciones de los pueblos originarios son legítimas, sino si la violencia es válida en democracia para solucionar los problemas.

Algo huele mal, no en Dinamarca sino en Chile. Debemos privilegiar las soluciones pacíficas a este conflicto y bienvenida la ayuda del Centro Nansen, pero se requiere algo más: que nuestros dirigentes busquen un acuerdo nacional sobre este tema y el primer paso es que repudien la violencia. ¿Será necesario más muertos para que lo asuman?

El próximo Mandatario debiera estar consciente que este tema lo deberá enfrentar apenas asuma.

Eduardo Aldunate Herman

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