¿Cómo hablar de las noticias con los niños?




Desde guerras, catástrofes naturales, tiroteos y pandemia hasta protestas y complejos procesos políticos. En un mundo híper conectado donde las noticias vuelan, puede parecer que hay un nuevo suceso del que informarse a cada minuto. Pero si incluso para los adultos la avalancha informativa puede ser abrumadora, ¿cuál es la mejor forma de abordar las noticias y la actualidad con nuestros hijos? Dos expertas entregan las claves para hacerlo de manera correcta, ya que el proceso que está enfocado en los niños, empieza primero con los adultos.

Considerar la edad de los niños y el tema del que se está hablando

Aunque quisiéramos evitarlo, los niños se van a enterar de todas formas de lo que pasa en Chile y el mundo, ya sea a través de la televisión, la radio, las redes sociales o las conversaciones entre los adultos. Por eso, la primera recomendación es siempre hablar de lo que está pasando, pero teniendo presente la edad de los niños y el tema que se quiere tratar.

Según explica Tara Conley, investigadora de medios de comunicación de la Universidad Estatal de Montclair en Estados Unidos, los padres o cuidadores son quienes tienen el mejor juicio sobre lo que sus hijos o niños a cargo son capaces de entender y asimilar. Para los adultos algunas noticias también pueden ser difíciles de procesar por lo que está bien admitir frente a los niños que no se tienen todas las respuestas.

En los conflictos mundiales y sucesos trágicos lo importante es explicitar lo que está bien y lo que está mal. “Aunque no tengas todas las respuestas hay que poner énfasis en que la violencia en cualquiera de sus formas tiene consecuencias y en que tenemos que trabajar muy duro cada día para ser mejores seres humanos con el resto”, dice.

La experta entrega además una clave para poder discernir sobre lo que podemos o no hablar con los niños: “Cuando se trata de temas de violencia racial, opresión de género, identidad sexual, creo que si un niño tiene la edad suficiente para experimentar y ser testigo de la intolerancia o las formas de violencia, entonces es lo suficientemente mayor como para poder hablar de ello con los adultos”, dice.

Comprobar la información y revisar nuestras emociones

Un paso previo a hablar con los niños es hacer una revisión de nuestro conocimiento sobre los temas. Robin Gurwitch, psicóloga y académica del Centro Médico de la Universidad de Duke y parte de la Red Nacional de Estrés Traumático Infantil de Estados Unidos, lleva años analizando esto. Aconseja reunir información de fuentes confiables para conocer los hechos con claridad. Luego, cerciorarnos que nuestras emociones estén bajo control: hablar con calma es la clave.

Para Gurwitch no hay una gran diferencia en cómo abordar un tema trágico con un suceso político, como por ejemplo el proceso constituyente que se está llevando a cabo en nuestro país. Aconseja a los adultos a entregar sus opiniones con argumentos, paciencia y calma.

Preguntar primero qué es lo que ellos saben

Es mejor que los adultos inicien la conversación para entender qué es lo que los niños ya saben sobre lo que está sucediendo. “Esto te permite saber por dónde empezar. También sirve para conocer cualquier desinformación o información errónea que deba corregirse con sutileza”, dice Gurwitch.

Crear un espacio cálido para el diálogo

Sobre todo cuando se habla de sucesos trágicos o proceso políticos que puedan polarizar a los adultos, hay que comprobar cómo se siente el niño sobre lo que está sucediendo. Las expertas aconsejan intentar validar lo que los niños están sintiendo y no minimizar sus sentimientos. En este paso no hay necesidad de compartir detalles escabrosos ni muy complejos. “Los niños quieren estar seguros de que ellos y sus seres queridos están seguros”, dice Gurwitch.

Para Conley, es importante crear espacios familiares o comunitarios que “permitan un tiempo para pensar, hacer preguntas, abordar temas” en donde los niños se sientan cómodos y en confianza. “Está bien abrazar y escuchar. Está bien hacer preguntas. Está bien ser curioso. Está bien estar triste, e incluso enojados. Crea un espacio para que esas emociones se manifiesten”, explica.

Dar esperanza, siempre

No se trata de que los adultos escondan sus sentimientos o impresiones sobre lo que sucede, sino de abordar los temas desde una perspectiva más positiva. “No está mal que los niños vean a los adultos alterados por los acontecimientos, incluso aunque estén llorando. Pero los niños también deben ver que sus padres pueden recomponerse y seguir adelante”, dice Gurwitch. “Puedes admitir tus sentimientos al mismo tiempo que les haces saber que crees que todo estará bien. Dar esperanza es importante”, detalla.

La actualidad también es una oportunidad

Para Gurwitch la actualidad noticiosa es una gran oportunidad para enseñar a los niños a respetar opiniones del resto y a tener discusiones con altura de miras. “Puedes hablar de cómo evitar meterte en un debate acalorado o en insultos. Incluso que a veces también lo mejor es alejarse”, dice Gurwitch.

Según la experta, también puede ser una buena ocasión para enseñarles que involucrarse en los temas que los rodean no tiene nada de malo. Estar informados de lo que sucede puede ser un factor importante a la hora de generarles una consciencia social. “Va a variar dependiendo de la edad, pero podemos incitarlos a donar para una causa, participar en una protesta pacífica, enviar notas de agradecimiento o a recolectar cosas que puedan ser útiles después de una catástrofe”, explica.

En el caso particular del proceso constituyente, puede ser una oportunidad para enseñarles a los niños sobre la historia de nuestro país y sobre los conceptos que puedan ayudarlos a entender mejor lo que está sucediendo.

Los adolescentes van a llevar la contraria y está bien

Hay más chances de que los adolescentes tengan una visión distinta a sus padres y eso no tiene nada de malo. Es también una buena ocasión para generar un diálogo. “Es importante fomentar la discusión y los debates saludables. Juntos, pueden buscar información precisa que les ayude a fundamentar sus puntos de vista, respetándose mutuamente incluso si ven las cosas de forma diferente”, dice Gurwitch.

Limitar el consumo de televisión de los niños (pero también de los grandes)

Qué se hable de lo que está sucediendo no significa que los niños, sobre todo los más chicos, deban estar expuestos a la cobertura periodística que se hace en la televisión. Pero limitar la exposición a la tele no significa que hay que aislarlos: lo importante es hablar.

“Tratar de proteger a los niños puede provocar más problemas de salud mental que hablarles de temas difíciles. Cuando se evitan estas conversaciones se crea una distancia entre los padres y los hijos y eso puede generar una barrera para otros temas delicados en el futuro”, dice Gurwitch.

Para Conley, tanto niños como adultos deberían intentar no consumir constantemente las noticias de la televisión. “Es importante que todos se tomen un descanso. Que apaguen la televisión, se desconecten de las redes sociales y estén presentes entre ellos. Las noticias estarán en el mismo lugar al día siguiente”, dice.

Los adultos pueden discutir de política frente a los niños, pero con cautela

Lo mismo sucede entre las conversaciones entre adultos a los que los niños puedan estar expuestos. No es que los padres deban evitarlas, sino estar conscientes de su impacto en ellos.

“Es posible que los niños chicos no entiendan las conversaciones y rellenen los huecos con información inexacta que puede resultar más preocupante. Es importante hablar con los niños sobre el tema, especialmente si han escuchado a los adultos. Los adultos deben ser conscientes de sus emociones y de su lenguaje” para que no se imiten los malos hábitos, dice Gurwitch.

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