El sexo también es una experiencia mental

Dicen que para tener buen sexo hay que dejar la mente de lado. Pero es un mito. Los expertos señalan que la sexualidad es una experiencia cognitiva y la mente es decisiva para pasarlo bien. Si queremos tener más orgasmos, entonces hay que entrenar el cerebro.




En un mundo donde el contenido erótico suele estar creado por hombres y para hombres, la estadounidense Gina Gutiérrez tuvo una idea innovadora: hace cuatro años ─cuando tenía 28─ creó la plataforma Dipsea, ofreciendo audios eróticos breves, pensados para oyentes mujeres. La empresa fue un éxito rotundo: Dipsea se instaló en San Francisco, recaudó varios millones de dólares con inversores y fue tildada por la revista The New Yorker como “la aplicación de audio que está transformando el erotismo”. Gina Gutiérrez fue reconocida por Forbes, por The New York Times y acaba de publicar una charla TEDx que, en menos dos semanas, ya tiene casi 600 mil reproducciones.

¿Qué tienen aquellos audios que llaman tanto la atención?

Además de buenas historias y sonidos evocadores, no hay nada tan extraordinario. Sin embargo, Gina Gutiérrez dio en el clavo y apuntó a algo fundamental, pero bastante olvidado a la hora de hablar de sexo: incorporar a la mente.

“Cuando se trata de sexo, rápidamente nos enfocamos en los cuerpos, el tacto y las sensaciones como los elementos más cruciales. Es menos probable que consideremos el papel de nuestra imaginación”, planteaba Gutiérrez en su conferencia. “Somos muy buenos imaginando. Vacaciones, casas de ensueño o cambios de carrera. Estos ejercicios de imaginación (...) son innatamente placenteros, incluso si esas fantasías nunca se materializan. La imaginación es una herramienta tan poderosa. Entonces, cuando se trata de sexo, ¿por qué no es lo primeros que buscamos?”, se preguntaba.

La clave, entonces, está en utilizar la mente y no en alejarla, como estipula el mito de que se pasa mejor sexualmente, cuando la mente está en blanco y se dejan los pensamientos de lado. Pero la mente es parte de nosotras y cumple una función. Porque, como plantea la psicóloga Marianne Kohler, directora y fundadora de @espacioaguadeluz, los procesos cognitivos son un punto decisivo en la experiencia sexual: “La imaginación es la capacidad que nos permite crear escenarios en nuestra mente ─entre otras funciones─, y tener una reacción fisiológica en respuesta a eso. En la experiencia sexual, las fantasías tienen un efecto motivacional decisivo: pueden inhibir o potenciar el deseo sexual. Todo empieza con un pensamiento, responsable de propiciar la activación del deseo”.

Fuego, mantenlo prendido

Más de la mitad de las parejas estables dicen sentirse aburridas sexualmente, o creer que están a punto de aburrirse. Ese fue el resultado de una encuesta aplicada por los investigadores norteamericanos Ian Kerner y Kristen Mark, a cerca de 3.500 personas. De ellas, la gran mayoría también señaló que estaban dispuestas a intentar algo nuevo para salir del aburrimiento.

Cuando hablamos de sostener la pasión en una pareja que lleva varios años, la psicoterpeuta, conferencista y escritora belga Esther Perel tiene una visión notable. Como explica, es la primera vez en la historia de la humanidad en que tratamos de experimentar la sexualidad en el largo plazo. Para las mujeres tener sexo con la pareja significó históricamente un deber marital y social, sostenido además en la procreación, en tiempos en que el matrimonio era derechamente una institución económica. “Esta es la primera vez que queremos sexo por largo tiempo por el placer y la conexión”, ha dicho la investigadora, cuyo estudio se enfoca en cómo lidiar con la tensión entre la necesidad de seguridad y la necesidad de libertad.

Para Perel, la crisis del deseo en una pareja a largo plazo es, frecuentemente, una crisis de la imaginación. En sus estudios ha comprobado que las personas encuentran más deseable a su pareja cuando hay espacio y distancia, y luego un encuentro. Es decir, cuando somos capaces de entrar en contacto con nuestra habilidad de imaginarnos con la pareja. “Cuando mi imaginación regresa al cuadro, y cuando puedo socavar en la ausencia y el anhelo, que es el mayor componente del deseo”, plantea.

Sexo mindfullness

Los hombres tienen orgasmos el 85% de las veces que tienen relaciones sexuales, mientras que las mujeres tienen orgasmos el 63% de las veces, en promedio. Esos fueron los datos a los que llegó una encuesta publicada en Journal of Sexual Medicine, en 2014. Los resultados dieron origen al término “brecha orgásmica”.

¿Por qué se produce esa diferencia?

“Debido a que las mujeres tenemos niveles de testosterona más bajo que los hombres ─y la testosterona es la hormona del impulso sexual─ y además hemos sido criadas en una cultura patriarcal que ha reprimido nuestra sexualidad, lo que nos contamos del sexo es clave a la hora de determinar nuestra motivación, apertura y relajo para tener un encuentro sexual”, reflexiona la psicóloga y conferencista chilena Constanza del Rosario (@consdelrosario), quien explica que el proceso excitatorio depende directamente de que la mente esté en conexión con el cuerpo y se mantenga en el aquí y el ahora.

En ese sentido, Del Rosario propone el término mindfulsex, aludiendo a la posibilidad de acudir al mindfulness en pleno acto sexual. “Muchas mujeres sienten que, en la mitad del acto sexual, dejan de sentir. Porque se ponen a pensar en otras cosas o analizar lo que están sintiendo; es decir, su mente se va hacia el pasado o el futuro o se disocian corporalmente. Las fantasías eróticas pueden facilitar la conexión con lo que estamos viviendo”, explica. Algo en lo que concuerda la coach vibracional Daniela Cuneo (@dani.cuneo.coach): “La imaginación es precisamente otra forma de ejercitar la mente para que se ancle en el presente y, con ello, perciba el disfrute y goce. Es un desafío constante conectar con el presente. Pero si hacemos que la mente juegue a nuestro favor, nos puede facilitar este contacto y disfrutar ese momento sexual”, comenta.

“Cuando aprendemos a enfocar la mente, la transformamos en un recurso, tal como nos enseña el mindfulness. Sabemos que lo que enfocamos con nuestra mente, es lo que se expande. Si ponemos el foco en nuestro cuerpo y lo que estamos experimentando sensitivamente, eso se va a expandir e intensificar. De esta manera, realmente puedo contactar con mi pareja. Sin duda que una experiencia sexual vivida de esta manera, va a ser mucho más plena y satisfactoria”, añade la psicóloga de parejas Maite Báez (@maitebaez_psicologa).

Para Mónica Marchesi, terapeuta transpersonal de parejas (@monimarchesi.terapia), el desarrollar la presencia plena mientras se tiene sexo hace una gran diferencia en llegar al orgasmo: es decir, poder ser consciente de las sensaciones del cuerpo y orientar la mente hacia esa presencia. Pero, además, Marchesi propone otro trabajo importante: cuestionarse sobre las creencias que se tienen sobre el sexo en pareja. “Tenemos la capacidad de observar nuestros pensamientos, nuestras creencias. Y es importante hacer ese ejercicio. Porque eso también da claves de lo que me sirve y lo que no. De qué puedo incorporar o sustituir para estar más en armonía y buscar lo que quiero experimentar en el área sexual”.

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