Valeria Farías, directora de Fundación Mujeres Bacanas: “Si una niña no tiene referentes femeninos, es difícil que imagine su futuro”
Tras más de una década de trabajo, Mujeres Bacanas inicia una nueva etapa como fundación. Hoy, bajo la dirección de Valeria Farías, la organización buscará articular iniciativas y financiar proyectos que promuevan la equidad de género desde la infancia.
“Siempre fui una niña muy curiosa, muy creativa, que le gustaba preguntarse el por qué de las cosas”, recuerda Valeria Farías sobre su infancia. Le gustaban las muñecas, como a muchas niñas, pero también sacar a escondidas la caja de juguetes de su hermano para jugar con legos, crear cosas.
Esa curiosidad temprana la llevó años después a estudiar ingeniería civil industrial con especialidad en minería, un camino poco habitual para las mujeres cuando ingresó a la universidad, en 2011. “Cuando entré éramos un 18% de mujeres en ingeniería civil”, cuenta. Y al avanzar en las especialidades, la cifra disminuía aún más.
“En general, ninguna quería fallar, ninguna quería hacer un comentario tonto. Entonces, nos cuestionábamos mucho levantar la mano, decir lo que pensábamos. En cambio los hombres podían hablar lo que fuera durante clase, sin ningún tabú, sin ningún problema”, recuerda.
A esa experiencia se sumó otra ausencia que con el tiempo se volvería central en su trabajo: la falta de referentes. “No conocía ninguna ingeniera”, dice. Su principal modelo fue su madre, quien la impulsó a perseguir sus objetivos incluso cuando eligió una carrera que en ese momento se veía más para hombres que para mujeres.
“Ahí empezó esta lucha personal por trabajar los temas de género, sobre todo en el área científica y matemática”, reconoce. En 2013, junto a otras estudiantes, impulsó el programa Mujer Ingeniera UC, una iniciativa destinada a fomentar vocaciones científicas en niñas y jóvenes, y a retener el talento femenino dentro de la carrera. “Queríamos mostrar a las más chicas que nosotras pudimos elegir esta carrera y sacarle todos esos miedos y tabúes”, dice.
Más de una década después, esa misma convicción la llevó a asumir un nuevo desafío, convertirse en la directora ejecutiva de la recién creada Fundación Mujeres Bacanas.
- ¿Por qué transformar Mujeres Bacanas en una fundación?
Yo me centraré en mantener el corazón y la motivación de las cuatro fundadoras que partieron este programa. Lo que se quiere con este cambio es escalar. No nos podemos quedar solo con la visualización de referentes, y por eso pasó a ser una fundación filantrópica más que una fundación ejecutiva. La idea es que cumpla este rol articulador y potencie el ecosistema de la igualdad de género.
- ¿Y la decisión de centrarse en niñas y adolescentes?
La desigualdad de género no aparece en la adultez, se empieza a crear desde que somos chicas. Si una niña desde pequeña no tiene cerca referentes femeninos en el área científica, en cultura o en diversas cosas, es difícil que se pueda proyectar más adelante en lo que quiere hacer.
Entonces, es clave partir desde pequeñas. Que las niñas empiecen desde ahí a trabajar junto a los niños, que se traten de igual a igual, para que no se desgaste su confianza. Las niñas parten super confiadas con sus capacidades, pero después viene esa profecía auto cumplida, ese pensamiento de que finalmente “no son buenas”.
- Señalan que buscan “formar una generación protagonista de su propia historia”. ¿A qué se refieren con esa frase?
Nuestro modelo de planificación está dividido en tres ejes: amplificar y articular con organizaciones que trabajan los temas de igualdad de género; por otro lado, generar experiencias significativas para las niñas; y la visibilización de referentes para que ellas puedan ampliar su imaginario, su horizonte y sus proyecciones.
Con este modelo lo que queremos es generar sentido de agencia en las niñas, que se sientan protagonistas de su historias, capaces de tomar sus decisiones desde chicas, y que nadie las limite para lograr ese camino.
- ¿Qué tipo de proyectos buscan financiar?
El fondo, que se va a lanzar a fines de marzo, hace un llamado a realizar proyectos e iniciativas con enfoque de género para niñas de entre 6 y 11 años, y tiene dos líneas principales. Una es educación con equidad de género, actividades o proyectos que puedan fortalecer la confianza de las niñas, ligado a la sala de clases, a proyectos educativos, no solamente desde la educación formal, sino también extracurriculares, a través de talleres.
La otra línea está ligada a la participación activa y liderazgo de las niñas, actividades e instancias que puedan fomentar su capacidad de agencia y otros tipos de habilidades.
- En un contexto global donde hay retrocesos en derechos de las mujeres y discursos antifeministas más visibles, ¿qué rol busca ocupar la fundación?
Todos los cambios culturales son cíclicos, es muy dinámico todo lo que está pasando. Ahí es donde la fundación tiene el rol importante de fomentar el ecosistema de género. Nosotros apuntamos a un público específico que son las niñas, porque la mejor inversión que podemos hacer como sociedad es en la infancia.
Es clave preocuparnos por todo el ecosistema que rodea a las niñas, porque no es un trabajo aislado, sino que mancomunado de las diversas entidades, del sector público, privado, las comunidades, las organizaciones, porque todos podemos trabajar con ese fin en común.
- Mujeres Bacanas ha sido una forma de visibilizar referentes femeninos, pero hoy, transformadas en fundación ¿cuál es el desafío?
Nuestro sueño más grande es tener una generación de niñas que crezcan sin sesgo de género, seguras de sí mismas y seguras de crear su propia historia.
Al final se trata de equilibrar la cancha. Sabemos todas las brechas existentes, entonces queremos darles más oportunidades, lo cual finalmente nos va a traer beneficios y ganancias a futuro.
- Cuando piensas en la niña que fuiste, ¿qué oportunidades o instancias te hubiesen gustado que existieran para ti?
Lo que es clave es tener referentes femeninos. Involucrar a las niñas que están en el colegio a conversar con profesionales, con directoras, gerentas, que puedan conocer su experiencia, todas las cosas que ellas vivieron en su camino y demostrarles que sí se puede. Tener ese acercamiento con grandes mujeres es súper importante, porque te abre la mente, te despierta, sobre todo en chicas de regiones o contextos más rurales.
- Si una niña chilena pudiera escucharte hoy, ¿qué mensaje te gustaría transmitirle?
Hay una frase que me gusta mucho: “La magia comienza cuando tú empiezas a creer en ti”. Cuando tú crees en ti, todo es posible. El mensaje clave es sé tú misma, confía en tu instinto y que nadie te limite a hacer algo. Porque cuando uno se siente segura de sí misma, de lo que es capaz de hacer, ahí empiezan las proyecciones, la planificación.
- ¿Qué significa hoy para ti ser una mujer bacana?
Para mí ser una mujer bacana es una mujer que cree en sí misma, que es capaz y que siente que puede lograr lo que sea. Es alguien que no tiene límites, que sueña en grande, porque cuando soñamos en grande ahí realmente podemos visualizarnos en lo que podemos hacer.
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