Nuestras lectoras preguntan: Tengo miedo a envejecer

Tenemos la mala costumbre de sumar y sumar (auto) exigencias a nuestro día a día, siendo el envejecer ’bien’ otra más que nos abruma, sobre todo a las mujeres. Resulta que no siempre es fácil asumir el paso de los años, menos cuando socialmente se asocia la juventud con la belleza y el éxito. ¿Cómo aceptar un proceso que no solo es natural, sino también inevitable? Con amor y agradecimiento, a pesar del miedo a lo que nos depare el futuro.




LA PREGUNTA:

Este año me empezaron a salir canas, tengo 38 recién cumplidos y no me ha gustado nada esta sensación de envejecer. ¿Cómo puedo reconciliarme con un proceso que no solo es inevitable, sino también natural? ¿Cómo poder estar en paz y disfrutar el paso de los años, en vez de temerlo tanto?

María Victoria, 38 años

LA RESPUESTA:

Cuando hemos construido nuestra fortaleza personal en función de ciertos patrones que se han considerado ‘bellos’ o ‘correctos’ durante tantos años, muchas veces cuesta mirar con perspectiva aspectos tan normales y naturales como madurar, cumplir años, cambiar… “(se nos ha dicho) qué es ser joven, ser linda y hasta cómo hay que envejecer.... nos dan recetas para rellenar arrugas, estirar la cara y el cuello, pero esta exigencia gigantesca sólo recae en las mujeres y eso ocasiona el no poder mirarnos unas a otras con cariño y lealtad hacia nuestro cuerpo”, reflexiona la psicóloga y orientadora familiar, Claudia Muñoz (@psicologa_claudiammoya)

¿Miedo a no encajar? ¿temor al rechazo? ¿susto por perder belleza? “Creo que debemos enfocarnos menos en la carencia y/o lo que no logré y comenzar a mirarnos más desde el agradecimiento…a este cuerpo que ha soportado tantas batallas, dolores, bajadas y subidas de peso; enfermedades emocionales -que al final también le pasan la cuenta a este cuerpo-- Nunca nos levantamos diciendo: ‘gracias piernas por permitirme caminar, gracias estómago por soportar mi estrés cada día… gracias a cada arruga, cana, ¡y a todo mi cuerpo por acompañarme día a día! Es en este proceso de reconocer que recuerdas que has vivido”, recomienda Muñoz.

Lenguaje amoroso con nosotras mismas

Reconciliarse con el hecho de envejecer requiere que podamos reconocer este nuevo cuerpo con sus cambios, para así dejar de rechazarlo. “Resulta muy agotador vivir así, yo misma he trabajado en ese proceso y, por ejemplo, hoy cuido mi cuerpo, pero ya no para que se vea más joven, sino para sentirme bien de la forma en que es y desde ahí intento alimentarme mejor, me pongo crema para hidratar la piel, tomo unos rayitos de sol que me dan energía, etc. Creo que es importante agradecer al cuerpo por contenernos, soportar los buenos y malos momentos… agradecer y honrar a nuestro cuerpo sabio”, comparte la especialista.

Si el lenguaje crea realidades, ¿estamos vigilando la forma en que nos hablamos? Ser conscientes de las palabras que hablamos nos ayudará a lograr una mejor relación con nosotras mismas y llevar mejor los cambios, incluso aquellos que pueden no gustarnos tanto. “En vez de decir que llegó el viejazo, puedo decir: ‘sí, estoy mayor y soy más sabia que antes’. Envejecer también es una invitación para disfrutar más los momentos y sí, disfrutar de recuerdos de la juventud, pero sin olvidar que todo es una etapa y que también nos muestra todo lo que hemos logrado, así como las batallas vencidas, porque muchas veces toca bastante duro. Cuando logras ver todo el camino recorrido aumenta el sentido de atribución y de sentirse capaz por todo lo que ha entregado la experiencia de vida”, concluye Claudia.

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