El ascenso de la plataforma de administración contable para pymes

nubox

Los primos Roberto y Marcos Mahave le compraron al Banco del Desarrollo un software de contabilidad en la nube y lo llamaron Nubox. Una empresa que ellos denominan “el McDonald’s de la contabilidad” y que el año pasado facturó US$10 millones.


“A veces vienen consultores y nos dicen que somos algo desordenados, que parecemos una startup. Pero no nos están ofendiendo, somos una startup”, dice Roberto Mahave, cofundador y chief evangelist de Nubox, una empresa que cada vez deja más atrás el concepto de startup, pero se mantiene en el espíritu: en 2018 sus ingresos superaron los US$10 millones. Explicar Nubox es simple: una plataforma de administración contable para la pyme que funciona bajo el concepto de cloud computing, el conjunto de principios y enfoques que permite proporcionar infraestructura informática, servicios, plataformas y aplicaciones a los usuarios a través de una red.Pero detrás de lo que son ahora no hay un camino tan sencillo.

A pesar de que partieron en 2012, la historia se remonta a 2002, cuando Marcos Mahave (primo de Roberto Mahave) trabajaba en el Banco del Desarrollo. Como esa entidad estaba muy enfocada a las medianas y pequeñas empresas, Marcos Mahave creó ServiPyme, un software para desarrollar la contabilidad a través de internet. “El banco le veía potencial, pero nunca apostó mucho por ese tema. Era como un área de negocios rara, con el freno tirado”, dice Roberto Mahave, refiriéndose a un momento donde hablar de “nube” era aún algo excéntrico.

Pasaron casi 10 años y a pesar de que ServiPyme era un área modesta con 800 clientes, Marcos Mahave entusiasmó a su primo Roberto y junto con Mat Cole (el otro socio y CFO) golpearon las puertas de un fondo de inversión local. Acto seguido, le compraron al banco el “juguete” en US$1 millón. Le cambiaron de nombre y lanzaron Nubox. Hoy tienen más de 15.000 clientes, la mayoría en Chile. “El negocio del SaaS (Software as a Service) requiere de espaldas anchas. Por ejemplo, traer un cliente nos cuesta cerca de $500.000 y le cobramos al mes unos $40.000. O sea, en poco más de 10 meses recuperamos la inversión. Por eso los mejores clientes son los que se mantienen en el tiempo”, dice Roberto Mahave.

El segundo impulso

Con el espaldarazo del fondo, la otrora área de negocios del Banco del Desarrollo comenzó a crecer y en 2017 lograron un segundo impulso con el fondo de inversión Riverwood Capital con sede en Silicon Valley y que administra un capital de Private Equity de US$2 billones. Les inyectaron US$12 millones. “Están especializados en tecnología, por lo que nos impulsaron a hacer una apuesta en grande: pensar en América Latina”, indica Marcos Mahave, actual CEO de Nubox.

Esto les permitió expandirse a Colombia y Argentina; y sus próximos pasos se proyectan en Perú. “Uno puede hacer cosas simpáticas e importantes, pero si quieres hacer algo relevante, tienes que tener una visión global. Si ayudas cruzar a alguien en la calle, haces una buena obra, pero si haces una campaña a nivel latinoamericano para que todos ayuden a cruzar las calles el impacto es mayor. Esa es nuestra visión para las pymes de América Latina”, dice Marcos Mahave.

Sin embargo, un año antes de la llegada de Riverwood ya se habían duplicado gracias a la llegada de la factura electrónica a Chile. “Nos preparamos dos años antes y luego cosechamos una gran oleada de esos contribuyentes que se subieron al mundo digital”, explica Roberto Mahave.

Pero hoy existen muchas empresas y aplicaciones que entregan servicios contables en la nube. Según los primos Mahave la clave de Nubox está en entregar un servicio sencillo, barato y muy robusto. “Muchas veces nos hemos tentado en entregar servicios más sofisticados y desarrollos elaborados. Pero no. No es nuestro nicho. Somos el McDonald’s de la contabilidad y administración de empresas. Desde un principio nos preguntamos ¿por qué las pymes chilenas no pueden tener una contabilidad barata como sucede en Nueva Zelandia, Inglaterra o Estados Unidos? Ese fue nuestro foco”, dice Roberto Mahave.

Su primo agrega más a la misma idea: “Algunos amigos de la Escuela de Ingeniería ven nuestro producto y se extrañan que es casi el mismo que hace 10 años. Eso es como reclamarle a McDonald’s que después de una década no se capaz de ofrecer en sus restaurantes un filet mignon y una carta de vinos”, dice riendo y complementa: “Nunca tendremos una solución sofisticada para empresas grandes. Nuestra vocación son las pequeñas y medianas que necesitan resolver su problema en forma simple y que no tienen plata para pagar un equipo de consultores”.

Con esa filosofía, esperan terminar este año con un crecimiento de un 30%. En este contexto también está la llegada de Rubén Farías, chief growth officer (CGO) hace más de un año. Y junto con la expectativa de expansión regional, proyectan aumentar 50.000 nuevos clientes en tres años en América Latina. Aún no están muy convencidos de entrar a México. “Ese país puede ser un antes y un después para una empresa para bien o para mal. Nos podemos dar el lujo de equivocarnos seis meses en un país como Perú, pero no en México”, concluye Roberto Mahave.

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