Así es la música desde el más allá

Para las voces se recurre a cantantes de bandas tributo, como ocurrió en el caso de Eric Hogan del grupo Nevermind que homenajea a Nirvana, quien interpretó Drowned in the sun, pieza compuesta por Magenta.

Leyendas como Kurt Cobain y Jim Morrison vuelven a cantar después de fallecidos, mientras Whitney Houston y Roy Orbison giran post mortem. El negocio de la música con estrellas desaparecidas es una combinación de viejos trucos y avanzada tecnología de Inteligencia Artificial que desafía las posibilidades, como también enfrenta cuestionamientos.


¿Cómo habrían evolucionado Nirvana, Jimi Hendrix, The Doors? ¿Qué estaría haciendo Amy Winehouse? Son preguntas que el proyecto Lost tapes of the 27 club intenta resolver con Inteligencia Artificial bajo una causa mayor -la salud mental de los músicos-, abrazada por la organización canadiense Over the bridge. La iniciativa ha lanzado, entre comillas, nuevas composiciones de Hendrix, Cobain, Amy Winehouse y Jim Morrison mediante el programa Magenta de Google.

El proyecto acusa que la muerte de esos ídolos fallecidos a los 27 años ha sido romantizada. “Para llamar la atención sobre este tema”, declaran, “utilizamos la IA para imaginar lo que estos artistas podrían haber creado si aún estuvieran con nosotros”. La salud mental de los músicos refleja cifras inquietantes. Según un estudio de la universidad de Westminster y MusicTank, el 68% experimenta depresión, el 71% sufre episodios de ansiedad y ataques de pánico, como los intentos de suicidio en el rubro duplican a la población general.

El software es alimentado con canciones de cada artista, entre 20 y 30 composiciones diseccionadas y convertidas en archivos MIDI. Con esa información el programa analiza sus métodos compositivos, dinámicas, ritmos, melodías, estribillos y letras, buscando nuevas combinaciones. Sin embargo, para las voces se recurre a cantantes de bandas tributo, como ocurrió en el caso de Eric Hogan del grupo Nevermind que homenajea a Nirvana, quien interpretó Drowned in the sun, pieza compuesta por Magenta.

Cuando Hogan recibió la música quedó perplejo sin saber cómo abordarla. “Me sentía raro tratando de asumir lo que (Cobain) haría”, confesó a la revista Rolling Stone. Una vez asistido por el proyecto -”una pequeña hoja de ruta”-, logró vocalizar un tema que resume las principales características musicales de la banda más emblemática del grunge: una oscilación entre acordes limpios y rabiosas explosiones sónicas, con una melodía para tararear.

Inmerso en la personificación del trágico músico de Seattle, Eric Hogan ofreció grabar la guitarra pero declinaron su oferta. El software lo había hecho todo, aunque trabajosamente. Los cambios de acordes imprevistos de Kurt Cobain desorientaron al programa. No fue así con los archivos de Jimi Hendrix, más predecibles y cómodos de amoldar. El proceso produce numeroso material inservible y fatigosa selección para lograr combinaciones con potencial. No ingresa la información por un lado y por otro aparece un tema listo, sino que se editan pacientemente pasajes, riffs, y versos, entre infinidad de variables.

“Fue mucho ensayo y error”, declaró Sean O’Connor, integrante del directorio de Over the bridge, analizando numerosas páginas con letras, entre distintas tareas, hasta formar el puzzle de lo que podría sonar como una creación digna de Kurt Cobain.

“Tengo mis manos ahora mismo en cada herida

He estado aquí antes pero no contigo

Todavía tengo algo de dolor pero ya se acabó

El sol brilla sobre ti pero no sé cómo”

“Fue mucho ensayo y error”, declaró Sean O’Connor, integrante del directorio de Over the bridge, analizando numerosas páginas con letras, entre distintas tareas, hasta formar el puzzle de lo que podría sonar como una creación digna de Kurt Cobain.

El proyecto no pretende vender las canciones, como tampoco oculta que tras el análisis de IA hay al menos media decena de operarios y los vocalistas contratados, más la consulta de expertos para cerciorarse que no se incurre en plagio. Sucedió con The Roads are alive, elaborada por Magenta bajo la información musical y lírica de The Doors. Fue presentada a conocedores, pues la confundían con Peace frog, del álbum Morrison hotel (1970). El veredicto dictaminó que se trataba de una obra distinta.

Para Eric Hogan, que recorre EE.UU. tributando a Nirvana con el mismo look del fallecido cantante, los conflictos pueden aflorar en la medida que la herramienta se perfeccione. “Tal vez entonces se empiece a tener un problema con eso”, dice.

Efectivamente, los avances son notorios respecto de Daddy’s car, lanzada en 2016 por Sony CSL (Computer Science Laboratories) imitando los patrones de The Beatles, elaborada por el programa de IA FlowMachines.

Por ahora, al googlear Drowned in the sun, la búsqueda la identifica como una nueva canción de Nirvana, sin aclarar que Kurt Cobain jamás compuso la pieza.

Viejo truco

En el festival de Coachella 2012 la audiencia quedó boquiabierta cuando apareció un holograma del fallecido Tupac Shakur en el show de Snoop Dog. También han revivido gracias a ese efecto Elvis Presley junto a Celine Dion en American Idol 2007, y Michael Jackson en la premiación Billboard de 2014. Estrellas como Madonna y Gorillaz utilizaron hologramas en los Grammy 2006, como el año pasado Kanye West revivió para Kim Kardashian a su padre Robert Kardashian, fallecido en 2003, como regalo de cumpleaños.

En el festival de Coachella 2012 la audiencia quedó boquiabierta cuando apareció un holograma del fallecido Tupac Shakur en el show de Snoop Dog.

Por avanzado que parezca la imagen de una leyenda muerta en movimiento sobre un escenario, el principio en el que se basa el holograma se remonta a una antigua técnica de ilusionismo del siglo XIX, conocida como Pepper’s ghost. Fue en 1862 por iniciativa del afamado científico británico John Henry Pepper quien, en rigor, perfeccionó el truco de un ingeniero de Liverpool, Henry Dircks, consistente en montar espejos e iluminación en determinados ángulos en una pieza, donde se proyecta una imagen fantasmagórica con capacidad de interacción. Pepper trabajó a una escala mayor utilizando la técnica en la obra teatral The Haunted man de Charles Dickens, causando sensación e intrigando a sus colegas. No obstante, los orígenes de la ilusión se remontan al siglo XVI, con el trabajo del científico napolitano Giambattista della Porta. Por cierto, el sistema de teleprompter utilizado en televisión y para discursos de mandatarios, es una variable del mismo principio.

El veterano productor de espectáculos Martin Tudor estuvo en aquel show de Coachella con Tupac. Fueron apenas dos canciones y quedó con gusto a poco. De ahí surgió la chispa de Base Hologram, lanzada en 2018 junto a Brian Becker, ex director general de Clear Channel. “La gente pide nostalgia”, aseveró Tudor a Fastcompany.com. Los artistas seleccionados por la empresa aluden sin tapujos a una audiencia de tercera edad con estrellas desaparecidas como Buddy Holly, Roy Orbison y María Callas, mientras el fichaje más “juvenil” corresponde a Whitney Houston. ¿Es un buen negocio? En 16 shows la gira de Roy Orbison recaudó casi 1.7 millones de dólares.

Así como el proyecto Lost Tapes of the 27 club recurre a cantantes para dar vida a sus canciones, Base Hologram graba actores para sus respectivas estrellas. Entre las limitaciones, las figuras no son en 3D por lo cual las salas sólo pueden ser ocupadas en determinadas zonas para no arruinar el efecto, en tanto las figuras proyectadas se mantienen en un plano, sin posibilidad de subir o bajar plataformas.

Base Hologram también ha enfrentado reveses como el pospuesto tour con Amy Winehouse, acordado con el polémico padre de la fallecida cantante, Mitch, el mismo que aparece citado en el hit Rehab diciendo a su hija que estaba bien, mientras el entorno quería internarla por sus evidentes problemas de adicción. La compañía reconoció que el timing no era preciso. “Simplemente llegamos demasiado pronto para hacer lo que queríamos hacer con eso”, asumió Brian Becker.

El filón a futuro parece promisorio considerando el eventual pase a retiro de algunos de los más grandes nombres de la música popular de todos los tiempos como Elton John, el tipo de artista de élite de la tercera edad que aún representa gran convocatoria. Es tan así que cerca de la mitad de las giras con mayores ganancias en Norteamérica durante 2019 fueron encabezadas por estrellas de más de 60 años, reiterando el peso de la nostalgia en las decisiones del público para ver música en vivo.

Peter Lehman, autor de Roy Orbison: The invention of an alternative rock masculinity, que asistió a los shows del afamado intérprete como holograma, disfrutó la experiencia. "Los conciertos fueron un gran éxito por la impresionante calidad del sonido, que incluye escuchar la voz de Roy casi con la misma belleza y potencia que tenía en directo”, señaló.

Peter Lehman, autor de Roy Orbison: The invention of an alternative rock masculinity, que asistió a los shows del afamado intérprete y creador del clásico Pretty woman entre 1964 y 1988, disfrutó la experiencia. “La mayoría de los críticos se obsesionaron con los detalles de la imagen del holograma, que de hecho no se parece mucho a la de Roy”, apuntó. “Pero los conciertos fueron un gran éxito por la impresionante calidad del sonido, que incluye escuchar la voz de Roy casi con la misma belleza y potencia que tenía en directo”. Aún así, en EE.UU. hubo notorias críticas al espectáculo de Whitney Houston. La diva de la canción Dionne Warwick, prima de la desaparecida cantante, calificó de “estúpida” la iniciativa. En Base Hologram se ahorraron problemas y llevaron la gira a Inglaterra.

Para el reputado periodista musical británico Simon Reynolds, quien acuñó el término “retromanía” para referirse a la permanente nostalgia en la cultura pop, se trata de una forma de “esclavitud fantasma”, como declaró a The Guardian en 2019. “Eso se aplica ciertamente cuando se hace sin el consentimiento de la estrella, (sino) por el patrimonio del artista en conveniencia con la compañía discográfica o el promotor de la gira. Es una forma de competencia desleal: las estrellas consagradas siguen dominando el mercado después de su muerte y ahogan las oportunidades de los nuevos artistas”.

El maestro de la ciencia ficción Ray Bradbury predijo en el cuento “La gira de despedida de Laurel y Hardy en Alfa centauro”, este presente y futuro de estrellas muertas que siguen en la ruta eternamente. Así parte el relato:

“Llevaban muertos doscientos años.

Pero estaban vivos”

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