Black Friday: las novedades del último gran evento virtual del año

Con una versión nacional e internacional, la instancia se realizará entre hoy y el lunes, poniendo a prueba la capacidad de las distintas empresas de cumplir con los plazos de entrega.


No hay dudas que el comercio electrónico vivió su mejor momento de la mano de la pandemia. Con las tiendas físicas cerradas, distintos usuarios navegaron en las posibilidades que les entregaba la red y algunos primerizos tuvieron que acostumbrarse para no perder la costumbre durante los primeros meses del Covid-19 en el país. Prueba de ello fueron los múltiples grandes eventos digitales como los Cyber Monday y que tuvieron su mejor recepción durante estos últimos dos años. Y ahora se suma, a partir de hoy, la versión internacional y local del Black Friday hasta el lunes próximo.

El evento es conocido en el extranjero, al menos en Estados Unidos, como la instancia previa a Navidad, y que se lleva a cabo el viernes siguiente al día de Acción de Gracias. Ahí se suman tiendas físicas y comercio electrónico, con ofertas que llevan a la población a comprar en masa y a preparar con antelación los regalos para las festividades. Con ofertas que, en algunos casos llegan al 60% u 80% de descuento, es también conocida como una fecha que en países como EE.UU y en Canadá pueden suponer desórdenes.

En otras ocasiones, las fechas de los denominados “cyber” se han encontrado con ciertos factores que les han favorecido, como el primer y segundo retiro de fondos de AFP. Y esta vez el Black Friday se realizará a días del pago del Ingreso Familiar de Emergencia Universal (IFE Universal) -30 de noviembre- y que podría suponer algún interés por parte de los usuarios.

De acuerdo a la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), la versión local reunirá a 933 tiendas físicas, de las cuales solo 445 corresponderían a la Región Metropolitana, y otras 500 que serán exclusivamente en línea. Como en otras ocasiones, en el mismo sitio web del evento se pueden identificar aquellos comercios online y los que no, así como también separarlos por categoría y saber la geolocalización exacta en un mapa desplegado en la web.

El Black Friday se realiza en distintos países y, a diferencia de otros eventos virtuales, combina comercio físico y electrónico.

Particularidades de este año

Así como el comercio electrónico vivió un buen momento, y de hecho lo mantiene a pesar de la eliminación de las restricciones dadas por las respectivas cuarentenas, se sumaron otros factores negativos al periodo y que son propios de la pandemia. Cuando se desató el Covid-19, no es novedad decir que múltiples industrias detuvieron su producción. Y no solo porque sus colaboradores pudiesen exponerse a contagios, sino también por la crisis en la cadena de suministros y logística.

Sebastián Ojeda, CEO de la startup Beetrack, dice que a la crisis de los semiconductores en el mundo tecnológico se suma la de los containers y esto podría afectar en los plazos de entrega y stock en el comercio. “Anticiparse este año a las compras navideñas tiene vital importancia”, advierte el ejecutivo, quien afirma que además de lo comercial, existe también un tema sensible, como entregarle un regalo a un niño de acuerdo al contexto en el que nos encontramos. “Y para que eso no suceda, que el niño pierda la fantasía, es importante tener ciertas planificaciones y adelantarse con el tiempo”, asegura.

En el extranjero, como el Black Friday combina comercio electrónico con el físico, los compradores asisten en masa a los locales y realizan filas de espera, incluso pasando la noche afuera de las tiendas y centros comerciales.

Eso sí, los usuarios deben tomar resguardos y adelantar sus compras, porque con la crisis global de containers, evidentemente los stock en las tiendas durante las semanas previas a navidad, y si es que llegan a afectar, serán críticos. Pero también deben asegurar una buena experiencia compra, mucho más allá de la disponibilidad de los productos, son las tiendas y comercios y por es importante que, las firmas participantes del Black Friday, sean transparentes y cumplan con plazos de entregas estipulados al momento de la compra.

“Si voy a comprar en un sitio donde el plazo es incierto, me genera desconfianza y eso es desagradable para los usuarios, porque en este tiempo todos quieren certeza y eso solo puede favorecer o perjudicar la confianza que se construye con el cliente”, plantea. Y luego ejemplifica: “si una tienda me dice que entregará mañana, pero no cumple con los plazos, y por otro lado hay una que asegura poder hacerlo en tres días más, el cliente preferirá esa”.

Advierte que, si bien el comercio electrónico creció sin barreras durante la pandemia, este tipo de eventos como el Black Friday o los Cyber Monday perderían el fervor con el que los usuarios realizan sus compras hoy en día. Si antes el e-commerce significaba por ejemplo un 8% de la venta total para unas cuantas tiendas del retail, ahora ese número estaría cercano a un 25% o 30% y algunos supermercados crecieron en su demanda diaria prepandemia hasta diez veces más. “En unos años más adelante, pasarán a ser menos protagónicos, porque va a estar tan instaurado el comercio digital en general, que cambiará el foco que tienen los cyber”, asegura.

De todas maneras, se espera que para este año los tiempos de espera sean menor que en 2020, pero de seguro serán menos ágiles que en el periodo prepandemia. Eso sí, los típicos artículos como el teléfono de moda o la consola del momento, como el iPhone13 o la PS5, seguirán siendo escasos debido a la crisis de semiconductores y que afecta paralelamente a múltiples industrias, incluso la automotriz.

Peligro en la red

Hans Findel, CTO de AcidLabs, una empresa de desarrollo de software end-to-end con presencia en Chile, Perú, Colombia y México, asegura que 2021 ha sido uno de los peores años. “Este primer semestre ya teníamos la cantidad de ciberataques que durante todo 2020 y las personas naturales, como uno, aún piensan que nunca serán víctimas”, asegura el ejecutivo, que añade que, en promedio, existe una media de setenta ciberataques por segundo.

El evento, recalca Findel igual que Ojeda, es la instancia previa a Navidad y la idea es que los consumidores empiecen a comprar desde ya para evitar temas de logística en las entregas. “Y a las compañías les conviene adelantar las ventas”, asegura el CTO. La idea por parte de las empresas es generar un mayor tráfico, de al menos entre tres a diez veces más de lo normal, pero también hay cuestiones de logística que, en semanas previas a navidad, pueden asegurar así el correcto despacho de los artículos comprados por los usuarios.

En estos eventos existen una serie de recomendaciones que deben ser siempre recordadas. De hecho, mucho más cuando se trata de instancias que involucran comercio internacional y no solo transacciones locales, como sucede con los Cyber Monday. Los usuarios tendrán que fijarse si los sitios webs son los oficiales de cada tienda, si es que tienen el botón de identidad con sus certificados, entre otras.

Este último, el candado que aparece a un costado de la URL, apunta a que la comunicación está siendo protegida, pro eventualmente alguien podría “escuchar esa conversación” y acceder a los datos de los usuarios. ¿Cómo? Findel recomienda que, siempre y cuando se vaya a ingresar información sensible, hacerlo desde la casa o en una red privada, que asegure privacidad de los datos y no hacerlo en una red abierta, como sucede en los centros comerciales o transporte público.

En ese sentido, los medios de pago deben ser seguros también, y siempre realizar las transacciones a través de Transbank en Chile o utilizar PayPal para pagos internacionales. “Siempre se recomienda hacerlo con tarjetas de crédito por su funcionamiento interno, porque es más fácil retractarse de la compra y ahí el usuario no queda amarrado al comercio”, plantea.

Pero no son los usuarios los únicos que deben prepararse. Además de cumplir con la logística y entregas, el comercio debe estar preparado para este tráfico aumentado, porque implica un mayor flujo de usuarios. Y Findel ejemplifica. Asegura que es como si se tuviera un local físico pero, a pesar de las ofertas y sabiendo que habrá más clientes, en este caso usuarios, no se hace nada para distribuir mejor los espacios y entregar una infraestructura adecuada. Lo mismo sucede con los sitios webs, que muchas veces en estos eventos digitales, terminando cayéndose y significando más que un dolor de cabeza para los cibernautas.

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