¿Cómo deberían ser los computadores del futuro?

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El boom los computadores no se detiene y, durante la pandemia, tuvo su mayor crecimiento en dos décadas. Mientras los equipos van haciéndose cada vez más delgados y pequeños, la tecnología avanza hacia las nuevas necesidades de los usuarios y el ecosistema digital.


Un reciente estudio de la consultora Gartner reveló que, durante el primer trimestre de 2021, los envíos mundiales de computadores crecieron en un 32%. La cifra representa el mayor aumento de la industria en dos décadas y, con respecto al mismo período de 2020, tiene a Lenovo liderando el ranking de participación de mercado, con un 25,1%. Le siguen HP (21,4%), Dell (16,5%) y Apple (8%). Sumado a esto, en el más reciente lanzamiento de Apple, la compañía declaró siempre haber querido que el computador “desapareciera” y que originó su iMac más delgado, de 11,5 milímetros de ancho. Un grupo de expertos en el área analizan cómo podría ser el computador del futuro en base a los avances tecnológicos y cómo los usuarios podrán acceder a la computación en todo momento.

Cambio de materiales y más velocidad

Uno de los puntos más relevantes, afirma Ginés Guerrero, director e investigador del Laboratorio Nacional de Computación de Alto Rendimiento (NHLPC), es el cambio de composición de los materiales utilizados para la producción de transistores para ordenadores. Actualmente se realizan de silicio, pero estudios indicaron que su fabricación no podía bajar de un tamaño de cinco nanómetros.

Según la llamada Ley de Moore, cada dos años la cantidad de transistores que pueden incluirse dentro de un microprocesador se duplica, por lo tanto, reducirse. Regla que se ha cumplido hasta hoy día. De la mano de la llamada Escala de Dennard –que propone que no solo aumenta la cantidad de transistores, sino que mientras reducen el tamaño, eficiencia y velocidad crecen de manera proporcional–, investigaciones recientes demostraron que estos pueden achicarse aún más.

Guerrero explica que en 2004 el concepto de Dennard se estancó, porque si bien los transitores seguían reduciendo su tamaño, no aumentaban velocidad ni eficiencia energética y la frecuencia se mantuvo constante. Por eso marcas como Intel u otras comenzaron a aumentar el número de núcleos.

“Tendremos que cambiar materiales, porque no escala a nivel de energía el silicio ni en velocidad. Y con el grafeno, que es uno de ellos, tendríamos velocidades muy superiores a las hay hoy día en los procesadores”, dice el español, magíster en Nuevas Tecnologías y Ciencias de la Computación y doctorado en Ingeniería en Computación. Solo con el desarrollo y mejor uso del espacio de los componentes, la tecnología podría seguir su evolución hacia nuevos dispositivos, destaca.

Ordenador físico solo para profesionales

El experto en tecnología Mario Saavedra dice que, como el usuario común quiere que las cosas se le faciliten, la tecnología y computación del futuro será aquella que se vista o utilice en el ecosistema, mucho más allá de los artículos smart. “No sería extraño que, la misma pantalla que usamos como televisor, sea también la que usemos para leer o el computador”, afirma, y plantea que, de la mano de eso, el ordenador como lo conocemos será solamente para uso profesional. “Porque el arquitecto lo necesita, igual que un médico podría hacerlo o un audiovisual, montajista o periodista. Específicamente para alguien que tiene que ocupar ciertas capacidades e integrar otras”, añade Saavedra.

Alejandro Alaluf, periodista especializado en tecnología, dice que al menos, en el corto plazo, el computador físico no será desplazado. “Definitivamente los dispositivos móviles, sobre todo para las nuevas generaciones, reemplazarán el uso tradicional que dábamos a los computadores, pero hay ciertas cosas que tendrán que hacerse en estos o que otros no podrán hacer, como escribir un correo en una pantalla más grande”, dice.

Alaluf añade que, particularmente en el ámbito de los videojuegos, las consolas desaparecerán progresivamente y los usuarios preferirán el ordenador tradicional. “El computador es aún algo de largo plazo en ese sentido, porque es una dinámica distinta, personalizada, íntima y que permite acceder a un universo más amplio en el catálogo”, plantea. Sobre las consolas, dice que al menos aún falta una década para que dejen de ser como las que actualmente se conocen y sean algo similar a lo que hizo Google con Stadia, donde el usuario tiene solo un control pero juega a una biblioteca que está disponible en la nube.

Computadores sin discos duros y ubicuidad

Hasta el año pasado, G Suite Business –actualmente Google Workspace, un sistema de almacenamiento cloud para empresas– tenía una cantidad ilimitada de albergue por US$10. Después eso cambió y pasaron a planes con capacidades que van desde los 30GB, hasta los 5TB. Mario Saavedra dice que es lo más cercano que se ha estado de la computadora del futuro en cuanto almacenamiento.

“El avance del 5G, siendo que ahora ya hablan del 6G, permitirá interconectarnos de manera inalámbrica a velocidades casi instantáneas. Los equipos del futuro deberían ser capaces de conectarse a una gran nube universal y así acceder a su computador en cualquier parte del mundo. Ya no habrá que hablar de capacidad o memoria, porque todo será nube y en tiempo real”, afirma, y luego añade: “El futuro debe ser un gran sistema operativo ocupado por todos de manera gratuita, en un ecosistema universal. No necesitaremos computadores como ahora, serán interfaces que nos conectarán entre sí”.

Ginés Guerrero, del NHLPC, agrega que los computadores de hogar tendrán menos procesamiento. “Esto tenderá a transformarse en una interfaz, porque todos los datos estarán en la nube y podrás hacer todo desde cualquier ubicación. Desde donde sea”, afirma, pero luego advierte: “La industria del cómputo de alto rendimiento sí o sí necesitará las máquinas, tienen que estar localmente para ese cómputo especializado e irán mejorando en potencia y energía”.

La potencia de la nube será tal que, plantea el especialista, podrían realizarse implantes tecnológicos –los hay ya NFC y sirven para desbloquear puertas o cajas fuertes con la mano–  y que estos estén constantemente monitoreando los signos vitales. “Quizás cuánto tardemos en sensorizarnos y tener ya no una pulsera, sino un chip que te mida la oxigenación de la sangre y saquen estadísticas, al punto de realizar patrones y podrían incluso enviar una alerta o un equipo de urgencias”, dice.

“El concepto de los computadores, como tal, cambiará y pasará a ser ubicuo. Va a ir modificándose como lo hicieron los televisores y dejarán de ser esa máquina con teclado, pantalla o que se cierra”, plantea Alaluf, y afirma que, probablemente en una década más, será algo presente en todo el entorno. “Aunque no tenga un celular o reloj en la mano, podré conectarme a internet, a través de chips en la piel, receptores en la ropa, etcétera”, propone. Con respecto al PC físico, dice que “como lo entendemos hoy será un producto no tan popular, porque la interfaz del entorno permitirá ingresar a internet o hacer un cómputo”, añade.

Computación cuántica

Algunos la denominan el futuro, pero definitivamente es hacia donde se dirige la industria. En 1998 se mostró el primer computador cuántico y en enero de 2019 IBM anunció la comercialización de su primer ordenador de este tipo, el IBM Q System One. Estos computadores en vez de bits, tienen qubits –bits cuánticos–, que son sistemas cuánticos de dos niveles. Así como los bits están conformados con códigos hechos por unos y ceros, los qubits pueden tener estados intermedios de estos mismos números, como la mitad de uno, tres partes de este, un tercio de cero,  por lo que este tipo de tecnología es capaz de realizar más cálculos que el primero y en menor tiempo.

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