Festivales culturales se vuelcan con éxito al streaming

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ILUSTRACIÓN: CÉSAR MEJÍAS

Los eventos musicales, cinematográficos y literarios se han reinventado, abriendo las fronteras físicas y usando la tecnología a su favor, logrando resultados inesperados. El Festival de Autores de Santiago tuvo 12 veces su audiencia acostumbrada y el FICValdivia alargó de 7 a 10 días sus actividades. Representantes de los eventos dan cuenta de las posibilidades que lograron realizar en favor de “democratizar el arte”.


Octubre siempre es un mes particular para Valdivia. Desde hace 27 años, la capital de la región de Los Ríos acostumbra a recibir durante una semana a cineastas y espectadores de todo el mundo por sus calles, para disfrutar del festival internacional de cine. Pero este año es distinto.

Es el lunes 5 de octubre y Raúl Camargo, director de Fic Valdivia, trabaja junto a su equipo desde un vacío Teatro Cervantes, en pleno corazón de la ciudad. El recinto, acostumbrado a celebrar en versiones anteriores la inauguración y premiación del certamen, hoy es el centro de operaciones, desde donde se arreglan los últimos detalles de su primera versión online del evento.

Al teléfono con Camargo se escucha el eco del teatro que, en pocas horas, dará a través de Facebook el vamos oficial, buscando llamar la atención de los espectadores que acostumbraban llegar a Valdivia a ver películas tanto en la más alta tecnología digital, hasta en formatos análogos antiguos como el VHS o el Super 8. Él reconoce que las condiciones actuales de la pandemia los hicieron tomar la decisión de transformar el rito del encuentro público en sala a la lógica de un festival telemático. “En tiempos extraordinarios se requieren soluciones extraordinarias”, establece.

En meses marcados por el confinamiento y la cancelación de eventos masivos en Chile, los festivales culturales comenzaron a inmiscuirse en el mundo digital como una opción obligatoria para seguir cumpliendo con las actividades, y llegando a los diversos públicos. Con la experiencia internacional de su lado, y las tecnologías disponibles, gran parte de estos ha logrado cumplir con éxito sus encuentros.

Así ocurrió con la tercera versión del Festival de Autores de Santiago, que durante el 1 al 4 de octubre pasado llegó a conectar a más de 275 mil personas en total, según cifras oficiales. Un número que jamás pasó por la cabeza de Sebastián Rodríguez-Peña, presidente de la Corporación del Libro y la Lectura -institución a cargo del evento-, sobre todo si lo contrastan con el último encuentro presencial del 2019, que reunió a 20 mil personas en el centro GAM. Casi 12 veces más.

Rodriguez Peña, quien también oficia como director general del grupo editorial Penguin Random House en Chile, reconoce que llevar a cabo el encuentro fue un desafío como corporación, porque nadie del equipo contaba con la expertiz de hacer un festival digital de estas características, que contempló durante los 4 días más de 100 autores y 90 actividades en total.

Tanto el Fic Valdivia como el FAS estuvieron gran parte del año sondeando softwares disponibles que les permitiera desplegar una experiencia lo más parecido al formato físico.

Los cuidados digitales

En el caso del Festival de Autores, Rodriguez Peña cuenta que al armar el festival, aparecieron ciertos “cuidados digitales”. Con el apoyo de Sura Seguros, que financió en un 100% el evento, levantaron una plataforma que simuló el aspecto de una feria literaria. El software dispuso la posibilidad de tener hasta 6 salas en paralelo para que los usuarios, tras una simple inscripción en el sitio web con su nombre y correo, pudieran ir disfrutando de las actividades o de las diversas ofertas de las casas editoriales dispuestas a través de un marketplace.

Para el director ejecutivo del FAS, el formato que tiene el festival digital pierde en sí lo romántico de la industria literaria, como lo es estar con el autor de la obra, conseguir el autógrafo o simplemente una foto del momento. Pese a ello, pudieron solucionar este dilema a través de una sección de preguntas, para que el espectador no pierda el espacio presencial para conversar sobre las temáticas del libro a discutir.

Más al sur, el dilema digital de Fic Valdivia se fue resolviendo desde el inicio de la pandemia. Raúl Camargo cuenta que a fines de febrero, el equipo de Fic en conjunto al Centro Cultural de Promoción Cinematográfica, institución a cargo de la ejecución, manejaron hasta cuatro planes sobre cómo desarrollarían el evento.

La prevención les permitió probar diversas plataformas que se acercaran lo más posible a la lógica de ritual de cine. En la versión 2020, el festival decidió extender de 7 a 10 días la posibilidad de disfrutar estrenos, con horarios diversos y repeticiones de los filmes, generando una sensación de sala que permite la elección constante por parte del espectador de una película sobre la otra. Todo interesado debe inscribirse indicando datos como rut, trabajo u oficio y la cantidad de veces que ha participado del festival, que se extenderá hasta el domingo 11.

Camargo cuestiona los sistemas virtuales, que no aseguran que en una función, donde ingresan 500 usuarios, estos vean la cinta en su totalidad, como pasaría si estuviesen sentados en una butaca. El director del festival prefiere apelar a ser una alternativa cultural gratuita para todo Chile, donde los usuarios puedan encontrar películas de su gusto a través de su intuición, revisando constantemente la cartelera disponible.

Invitados internacionales

Otro punto a tocar fue la parrilla de invitados. Con la posibilidad de conectarse desde cualquier punto del planeta, los organizadores de festivales locales aprovecharon esa posibilidad para contar con nombres que, en una versión presencial, se habría visto imposible.

La producción del Festival de Autores, cuando aún se planteaba la posibilidad de llevar su versión web, no tenía entre sus listas nombres como la académica norteamericana Judith Butler o el escritor argentino Eduardo Sacheri. Gracias a las condiciones actuales, pudieron contar con actividades comandadas por exponentes internacionales, grabando previamente las charlas, y así traducir las conversaciones con subtítulos para que el público pudiera disfrutar sin necesidad de traductor.

Raúl Camargo, de Fic Valdivia, si bien imaginó hacer la retrospectiva de cineastas como Dario Argento o John Carpenter que, en condiciones anteriores, tanto por su edad como por la consideración de horas de vuelo para llegar al festival les imposibilitaba venir, la producción decidió apostar por no agregar cosas que no se hubieran hecho en el pasado, buscando relevar las artes de la región de Los Ríos a través del “power” digital que simboliza un evento online gratuito.

Para el Festival de Jazz ChilEuropa, uno de los eventos icónicos de Santiago cuando llega la primavera, significó una oportunidad para innovar. Esto, porque en su décima versión han realizado conciertos en vivo de ensambles, formados por 33 músicos de Chile más de otras 8 naciones europeas como Italia, Francia, Alemania, Irlanda, por mencionar algunas. Su valor recae en que cada una de las agrupaciones está formada por un artista europeo y tres nacionales, quienes desde hace tres meses, cuando se confirmó que el evento se realizaría online, comenzaron a trabajar para preparar dichos ensambles.

Karina Cortéz, una de las productoras del festival, explica que tras ser el segundo evento de este estilo que organizan en el año, decidieron no perder la gracia del “en vivo” y la espontaneidad del jazz, para atraer a las audiencias, quienes se conectan vía Zoom tras su inscripción sólo con correo electrónico.

“Los músicos chilenos han aprendido y colaborado con los músicos europeos como nunca antes. Han llegado a un contacto más estrecho y por mucho más tiempo. Eso se ha notado en los encuentros en vivo, donde los músicos dan las gracias por la oportunidad de estas experiencias”, relata la productora.

La democratización de la cultura

Si algo comparten todos los organizadores de festivales es que ninguno abandona la idea de volver a reunirse. La oportunidad digital si bien ha significado democratizar los públicos, que antiguamente estaban cerrados a un espacio particular, hoy deciden mirar el futuro pensando en una mezcla de vías para realizar las próximas versiones.

El director de FicValdivia está dispuesto a que ciertas secciones del festival se integren a una plataforma digital para ser vistas mientras ocurre la versión física en 2021, aunque es una reflexión que tendrá cabida tras el término del actual encuentro.

Camargo apunta: “Estamos contentos cómo resolvimos la solución, pero añoramos la posibilidad de volver a sala. Con vacuna mediante, veremos la forma de mezclar lo digital con el cara a cara, manteniendo el corazón en lo presencial, que es lo que define a un festival de cine”.

El festival de Jazz ChilEuropa y el Festival de Autores también se abren a la posibilidad de la mezcla de ambas versiones. Ambos organizadores recaen en que hay cosas que llegaron para quedarse, como los talleres o masterclass online, ya que privilegia la participación de públicos de regiones y otras partes del mundo, así como la presencia de nombres respetados en sus respectivas áreas.

En el futuro cercano parece ser que los festivales culturales seguirán a través de internet. Jorge González, director ejecutivo de la Corporación Cultural de Providencia, quien está a cargo del Festival Internacional Providencia Jazz, que comúnmente se realiza durante el verano, indica que por ahora todo está suspendido. Cuando se acerquen las fechas, la corporación verá las posibilidades de acuerdo a cómo ha evolucionado la pandemia.

Sin embargo, desde marzo han explotado las redes sociales con una programación variada para niños y adultos. Bajo el nombre “Desde El Sofá”, han transmitido obras de teatro, películas, conciertos y galas de ballet de manera gratuita, sobrepasando las 16 mil conexiones en la página web de la corporación, por lo que no dejan de lado la posibilidad que, al igual que otros eventos de las mismas características, usen lo digital para seguir llevando el arte a las casas durante la pandemia.

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