La industria del cowork se rearma gracias al trabajo remoto

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ILUSTRACIÓN: CÉSAR MEJÍAS

Con la reapertura gradual en el Gran Santiago y otras ciudades del país, los espacios colaborativos retoman sus actividades. Debido a estos meses de teletrabajo, buscan posicionarse como opción para las empresas que desechen el trabajo en oficina o quienes no puedan tener a todos sus empleados en ella y deban contar con un espacio intermedio entre la casa y la oficina. Dueños de coworks analizan el panorama con optimismo.


Los cambios culturales que dejará este 2020, para el mundo laboral, comienzan a distinguirse. El trabajo en oficina, que ahora se ve lejano -tras cinco meses de distanciamiento social en el país,- se convierte en uno de los puntos a considerar en la “nueva normalidad”. Y es aquí donde los espacios colaborativos, conocidos como cowork, aparecen como una opción para muchas empresas que buscan retomar sus actividades, cumpliendo con la seguridad sanitaria para sus trabajadores.

Ya sea por la flexibilidad de sus contratos de arriendo, el ahorro que conlleva, servicio que incluye mantención y aseo o los espacios interactivos para quienes quieren dejar su casa y tener una oficina donde concentrarse, los cowork cumplen una década en Chile, pero hoy se prevé que cobrarán renovada importancia en el rubro del emprendimiento y los negocios.

En estos meses de Covid-19 han sido uno de los tantos sectores golpeados: se calcula una caída de ingresos que fluctúa entre un 30% a un 50%. Algunos tuvieron que cerrar y otros se acogieron a la Ley de Protección del Empleo. Pero otros han reformulado su interacción a través de la vía digital, como explica Marcelo Moraga, presidente nacional de Chile Cowork, la asociación gremial que desde 2016 reúne a 25 asociados.

Moraga cuenta que el rubro ha logrado seguir trabajando, y con la reapertura gradual de las ciudades buscan convertirse una opción tanto para teletrabajadores como grandes empresas. En el país hay 153 cowork contabilizados, según un reciente informe elaborado por la Universidad Adolfo Ibáñez, con 109 de ellos ubicados en la Región Metropolitana. Marcelo Moraga explica que muchos volverán a reabrir con una habilitación más pequeña de lo acostumbrado, reduciendo su presencia física en un 50%, como parte de la nueva normalidad y en la fase 2.

El presidente nacional de Chile Cowork dice que los espacios colaborativos deben ser vistos como un punto de encuentro y coordinación con los compañeros de trabajo, en tareas que se ven complejas a la distancia, y sobre todo, para mejorar su productividad. En el gremio están viendo cómo grandes empresas contratan los espacios de coworking para poder dispersar a grandes masas laborales de hasta 250 trabajadores. Una tendencia que el presidente menciona que está sucediendo en Santiago y, en menor medida, en regiones. Hay caso, dice, con empresas que tenían contratadas 30 sillas en coworks y bajaron a 10, entregando una mayor libertad a sus equipos de trabajo y a reunirse una vez a la semana, con las medidas sanitarias mediante.

Nuevos interesados

“Cualquier empresario o trabajador debe considerar como primera opción a los cowork”, afirma Gonzalo Camiruaga, gerente general y fundador de Launch Coworking, espacio colaborativo con seis años en la industria. Con sedes en Santiago y Talca, al principio se  orientó a los freelancers y pequeñas empresas, al igual que sus pares, pero en los últimos años las medianas y grandes empresas comenzaron a manifestar su interés por el servicio. Pese a la crisis sanitaria, ven con buenos ojos la posibilidad de habilitar sus locales, ubicados en la zona oriente de la capital, en favor del lento tránsito de volver a las oficinas.

Para Camiruaga, el trabajo remoto está instalado, por lo que las empresas han digitalizado sus procesos para continuar sus operaciones, adoptando estrategias descentralizadas, en las que, según su visión, podrán compatibilizar oficinas más pequeñas dedicadas a reuniones semanales o para afinar detalles de los proyectos.

Una visión compartida por Patricio Pizarro, fundador y director ejecutivo de Nube Cowork, ubicado en Valdivia. Desde 2012 maneja este centro en la capital de la región de Los Ríos y, a inicios de 2020, cambió sus oficinas a Isla Teja, el nuevo polo de desarrollo de la ciudad, donde se concentra tanto la oferta gastronómica como los espacios universitarios. Un lugar con vista al río Calle-Calle, con cafetería, espacios abiertos y amplios para que las persona lleguen a realizar sus tareas.

La historia se repite: el público eran clientes freelancers o emprendedores que buscaban algo económico para trabajar. Pero desde hace un par de años que por Nube Cowork transitan “trabajadores nómades”, que cumplen funciones en empresas u ONG internacionales, repartidas por Estados Unidos, Canadá, Inglaterra o Santiago.”Muchos eligieron trabajar desde Valdivia para mejorar su calidad de vida”, dice. En su caso, el espacio colaborativo apunta a personas que trabajan de modo remoto y buscan concentración, o un espacio distinto a su casa para cumplir las tareas. “Estamos muy acostumbrados a esa lógica y queremos intensificar esa comunicación de que existe la posibilidad”, asegura Pizarro.

El llamado actual de las autoridades es a mantenerse en casa, por lo que la demanda de los cowork aún es baja. Sin embargo, de a poco han ido repuntando: antes de la pandemia, Launch tenía una ocupación cercana a un 95% -aproximadamente 500 personas rondando en las oficinas durante un día normal-, mientras tras la reapertura gradual en Providencia y Las Condes, mantienen un 58% de ocupación, según los estándares actuales, esto es con los protocolos sanitarios exigidos que obligan a que haya más separación entre las personas.

“Estamos viendo caras nuevas. Tenemos varias empresas nuevas que han decidido arrendar oficinas con nosotros. También hemos visto retornar a los clientes antiguos”, cuenta Gonzalo Camiruaga, gerente general y fundador de Launch.

IF Chile es un modelo único en el país orientado al emprendimiento e innovación, que reúne a emprendedores, startups, incubadoras y universidades. Tiene ocho centros, repartidos entre Santiago, Viña del Mar, Valparaíso y Antofagasta, y su director general, Matías Lyon, dice que la economía digital ha ayudado a potenciar los cowork. Su crecimiento no solo tiene que ver con una solución racional, en relación a cómo se trabaja, sino que responde a las necesidades de las personas que componen una organización y cómo ellas interactúan entre sí.

“Esta crisis ha llevado a que las grandes corporaciones se den cuenta que el teletrabajo funciona y es igual de efectivo, y que las personas no tienen por qué gastar su tiempo en ir a las misma hora a un mismo lugar físicamente para ser productivos. Hemos aprendido que la parte física es una parte del negocio, pero no es todo”, asegura Lyon.

Si bien el espacio físico se vio inutilizado estos últimos meses, IF es una comunidad de emprendedores que funciona también en una plataforma virtual, y que busca dar espacio al talento. “Durante la pandemia hemos seguido activos con una comunidad a través de webinars, eventos, procesos de innovación, servicio de innovación y scouting. Tenemos una buena parte de nuestros emprendedores ligados a lo tecnológico, convirtiendo a la pandemia en algo positivo”, cuenta Matías Lyon.

Para la industria del cowork, el período de confinamiento ha sido complejo, pero estos meses de teletrabajo se han convertido en un puntal para mirar en positivo lo que viene. Mientras IF apuesta por la creación de dos nuevos espacios en Santiago, con fecha para el primer trimestre de 2021, en Launch preparan una propuesta de servicios para expandir nuevos servicios para la clientela.

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