Andrés Allamand: “Estamos 100% preparados para que la oposición rechace la reforma tributaria”

Andrés Allamand, senador RN

Parlamentario afirma que “la flexibilidad tiene un límite” y que Hacienda “no puede seguir ‘aguando’ el proyecto”. Frente a este y otros rechazos que anticipa, llama a “dejar en evidencia” a la oposición ante la ciudadanía.


Aunque por estos días ha enfrentado críticas desde su sector por su postura respecto del control preventivo de identidad para adolescentes, el senador Andrés Allamand (RN) defiende la capacidad de disentir con el gobierno con el fin de mejorar los proyectos que se discutirán en el Congreso.

Pero respecto de la oposición, el parlamentario no da margen y asegura que está infectada por un “gen obstruccionista”, lo que le llevará a rechazar todas las iniciativas del Ejecutivo. Así, plantea que el deber del oficialismo será evidenciar las razones de ese rechazo, lo que, en su opinión, terminará siendo una oportunidad.

Aunque aún no ingresa al Congreso, usted ya anticipó el rechazo al control preventivo a menores. ¿Mantiene esa postura?

La izquierda va a cometer un error garrafal, porque lo va a rechazar. Nosotros estamos preparados para una oposición que saque a relucir con toda su fuerza el “gen obstructivo” del que está hoy día infectado. La razón de ello ya la dijo Carlos Montes, cuando señaló que la oposición no tiene proyecto político. Tenemos que insistir en la tramitación legislativa buscando acuerdos, pero asumiendo que es muy probable que no se materialicen y, en consecuencia, dejar al descubierto ante la opinión pública las razones de ese rechazo.

¿Esta es la estrategia del “ganar perdiendo”?

No se trata de ganar perdiendo, se trata de explicarle al país por qué las iniciativas que forman parte del corazón del programa no pueden prosperar. El gobierno está cumpliendo con su mandato, pero se encuentra con una oposición que rechaza todas sus iniciativas, por lo tanto, debe dejar en evidencia las razones por las que esas iniciativas, que cuentan con tremendo respaldo ciudadano, no han podido prosperar.

Una de esas iniciativas es el control preventivo. ¿Por qué usted pone en duda que se tramite?

Yo respaldo casi en su totalidad ese proyecto. Tengo una diferencia, que estoy seguro que podemos zanjar, en términos de cuál es la edad en que debe comenzar a aplicarse. Pero el fondo de las medidas es absolutamente correcto, se justifica y lo voy a apoyar.

¿Por qué, si se justifica, cree que no va a prosperar?

Yo me estaba refiriendo particularmente a la situación de los menores de 18 años. No me parece razonable tratar a un niño de 14 años igual que a un adulto. Le voy a proponer al gobierno que la diferencia se zanje en los 16 años, porque todo lo relativo a control de identidad, en el peor de los casos, constituye una falta penal y, de acuerdo con la ley de responsabilidad penal adolescente, estos son inimputables por faltas penales cuando son menores de 16.

¿Por qué decidió hacer la crítica en público y no, por ejemplo, en la reunión de comité político?

Siempre formulo mis puntos de vista ante las autoridades del gobierno, pero hay oportunidades en que es necesario hacerlo en términos públicos, particularmente cuando se trata de una iniciativa legislativa.

En el análisis más global, ¿usted no comparte que el gobierno promueva proyectos sabiendo que se van a rechazar?

El gobierno tiene la obligación de presentar al Parlamento todos los proyectos de ley que estaban incorporados en su programa, y tiene que tener disposición para buscar acuerdos, pero, frente a la oposición que tenemos, también tiene que estar preparado para que se rechacen. Yo veo en esto, a mediano plazo, una gran oportunidad: en la próxima elección presidencial, las materias que hayan sido rechazadas, van a estar de nuevo en el programa de Chile Vamos, por lo tanto, vamos a poder convocar claramente a la ciudadanía para que nos apoyen en los proyectos que fueron rechazados arbitrariamente por la oposición.

Antes de pensar en un próximo gobierno, en este mandato, lo que plantean algunos parlamentarios es buscar que la presión ciudadana, tal como ocurrió con Aula Segura, logre que la oposición ceda y se aprueben esas iniciativas. ¿Comparte ese razonamiento?

Bueno, el respaldo ciudadano que tiene el control preventivo de identidad es enorme y los parlamentarios de la ex Nueva Mayoría tendrán que ver qué opina la gente a la que supuestamente representan. Lo que ocurre, más allá de los aspectos legales, es que vuelve a salir el endémico complejo que tiene la izquierda para legislar en materia de seguridad ciudadana y antidelincuencia.

Una votación importante para esta semana es la reforma tributaria. ¿Cuál es su apuesta?

Estamos 100% preparados para que la oposición rechace la reforma tributaria. El Frente Amplio y la ex Nueva Mayoría le van a doblar la mano a la DC, por eso, le hemos dicho al ministro Felipe Larraín que la flexibilidad tiene un límite, el equipo negociador del gobierno no puede seguir “aguando” el proyecto. Y al día siguiente del rechazo, la oposición deberá explicar por qué le pegó un portazo a las pymes, a la simplificación de la maraña tributaria y a los incentivos a la inversión.

En 2018, el principal llamado de Piñera fue a los grandes acuerdos. Este año, parece que el objetivo fuera generar cierta tensión con la oposición para que cada sector muestre su verdadera postura.

Persiste la voluntad de los acuerdos, pero también hay realismo. La oposición, particularmente el PS, está en una posición de absoluto obstruccionismo y, frente a eso, la lógica política implica que hay que avanzar precisamente en la diferenciación, que la opinión pública sepa, con peras y manzanas, qué planteamiento tiene el gobierno y la oposición.

Esto podría significar tensionar tanto las relaciones que, finalmente, no se pueda sacar adelante ninguna iniciativa emblemática, ¿no cree?

A lo imposible nadie está obligado. Sería inimaginable que la oposición rechazara la propuesta de reforma previsional, pero en materia laboral, también estamos preparados para el rechazo, porque la ex Nueva Mayoría está absolutamente secuestrada por la CUT, y la CUT rechaza toda modernización laboral, cualquiera que esta sea.

¿Bastará con responsabilizar a la oposición de los rechazos para que la opinión pública siga confiando en la centroderecha y proyectar el gobierno?

Lo que haría desconfiar a la opinión pública respecto de Chile Vamos y del gobierno del Presidente Piñera es que no cumpliera su mandato, que se restara a realizar el esfuerzo por sacar adelante su programa. Ese sería un error y con justa razón la ciudadanía lo reclamaría.

Uno de los reclamos que ha habido desde Chile Vamos es la falta de trabajo prelegislativo. ¿Hubiera esperado que el Presidente, antes de hacer público este anuncio, lo socializara con ustedes?

Chile Vamos en pleno le ha solicitado al gobierno que exista un mejor trabajo prelegislativo con sus propios partidarios. Chile Vamos ha sido una coalición absolutamente leal y ordenada y tiene todo el derecho de hacer ver al gobierno aquellas cosas que deben mejorarse.

Al cumplirse un año de gobierno, el Presidente fijó como un elemento para medir el éxito el traspasarle la banda a alguien de su sector. ¿Comparte aquello?

Me parece absolutamente razonable. En Piñera 1 no había una perspectiva más allá de cuatro años, y en Piñera 2, desde el primer día, se ha señalado que el conjunto de transformaciones que el país necesita requiere a lo menos dos períodos de la centroderecha en el gobierno, y se está trabajando en esa dirección.

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