Política

Claudio Alvarado: “No está el escenario para llegar a un entendimiento global con la oposición”

El biministro sostiene que en un contexto en el que la mayoría de la oposición no tiene voluntad de diálogo, el Ejecutivo “tiene que ir buscando entendimientos parciales” para sacar adelante sus iniciativas. Su objetivo ahora está en tratar de salvar el pacto que se había alcanzado con el PPD y que el viernes quedó en punto muerto.

Claudio Alvarado, biministro del Interior y Segegob. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

No estuvo en la foto oficial que había sellado el acuerdo con el PPD por la invariabilidad tributaria, uno de los aspectos claves de la megarreforma del gobierno, como sí lo estuvieron el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y la presidenta del Senado, Paulina Núñez. Lo suyo –asegura– no es el protagonismo, y ello –añade– no debilita su rol.

Sin embargo, el ministro del Interior y vocero, Claudio Alvarado, el viernes tuvo que intervenir –privada y públicamente– para intentar salvar el pacto alcanzado con el partido de oposición, luego de que Quiroz sorprendiera con una indicación que rebajaba a 22% el impuesto corporativo. El movimiento de Hacienda dejó en punto muerto el entendimiento. Para Alvarado se trata de una “confusión” y apuesta a que se pueda revertir: “Espero que este mal entendido en las próximas horas se pueda convertir en un episodio aclarado y superado”.

El biministro, además, hace el balance de una semana clave para la reforma más importante del gobierno de José Antonio Kast, y reivindica la legitimidad de los “entendimientos parciales” con una oposición que –acusa– ha apostado por cerrar la puerta al diálogo con el gobierno.

Se habían anotado un triunfo en la megarreforma con el acuerdo suscrito con el PPD en invariabilidad tributaria. ¿Le daba más legitimidad al proyecto?

Quiero señalar que el valor de una oposición que debate en el Congreso es siempre mayor al de una que traslada el debate político hacia el Tribunal Constitucional. Los senadores del PPD han hecho lo que corresponde hacer, por una razón muy simple: porque los proyectos se discuten en su mérito. Se hacen propuestas, se avanza y se llega a acuerdos. Otra parte de la oposición, desde el inicio, cuando anunciamos el ingreso del proyecto, nos notificaron de que votarían en contra. No tenían voluntad de llegar a acuerdos. Es una oposición que trata de institucionalizar la abstención antes que la colaboración. Creo que la legitimidad de la reforma se la da su contenido.

El viernes, el PPD se bajó del acuerdo debido a un cambio de última hora que hizo el ministro Jorge Quiroz en el impuesto corporativo. ¿Qué pasó?

En aras del buen entendimiento del compromiso asumido con el PPD, le solicité expresamente al ministro de Hacienda retirar la indicación de rebaja de impuesto corporativo al 22%. Al retirarse la indicación, los términos de conversación con el PPD se mantienen inalterados.

¿Se pasó de listo el ministro? Acusaron que introdujo esas indicaciones sin ningún tipo de consenso.

Hubo una confusión en la forma en que se entendió el compromiso.

Senadores insisten en que se cayó el acuerdo. ¿Hará gestiones para revertirlo?

Siempre voy a realizar todos los esfuerzos para seguir conversando, y ya he tenido algunas conversaciones iniciales. Espero que este malentendido en las próximas horas se pueda convertir en un episodio aclarado y superado.

¿Se equivocó Quiroz?

Un malentendido en la percepción de lo conversado que se corrige con el retiro de la indicación.

Los votos los tenían, sin pactar con el PPD. ¿Se buscaba profundizar la división en la oposición o se asigna un valor particular a los apoyos transversales en las iniciativas de gobierno?

Estamos convencidos de que el contenido de esta reforma va en la dirección correcta de lo que el país necesita –tasas tributarias que sean competitivas para que en la inversión de proyectos Chile esté en el radar, certezas jurídicas y administrativas para la generación de puestos de trabajo y un fondo de reconstrucción para Ñuble y Viña del Mar–, y en el debate legislativo mientras más apoyo exista es mejor, pero cuando uno se encuentra con una oposición que institucionalmente se resta a ese proceso de aportar y de construir, lo que tiene que hacer un gobierno es avanzar. Siempre tuvimos las puertas abiertas y dialogamos con todos.

Pero la oferta era a un diálogo condicionado, ya que plantearon desde el inicio que los aspectos sustantivos del proyecto no iban a ser debatidos…

El valor está en que desde el día uno señalamos cuáles eran las materias que eran sumamente relevantes para que el proyecto tenga sentido. Si empezamos a modificar las bases estructurales que planteamos, no tendría ninguna lógica continuar con ese debate y esa discusión.

¿Cuál es el incentivo de la oposición para sentarse a conversar sobre una reforma cuyo corazón el gobierno tenía asegurado con los votos y en la que, además, tiene discrepancias ideológicas?

El incentivo principal es que, primero, todos coincidimos en que el país necesita recuperar sus tasas de inversión y crecimiento, tener oportunidades laborales para muchas familias y que las regiones requieren más inversión privada. ¿Qué mejor incentivo que eso para apoyar una iniciativa que genera bases estructurales para cumplir esos objetivos?

Le pedían a la oposición un voto de confianza, porque ningún indicador asegura que eso suceda…

Lo que pasa es que en economía uno tiene que ir generando condiciones para que se produzcan ciertos efectos. Y esta reforma lo que hace es generar las condiciones para que tengamos esos efectos positivos en el mediano y en el largo plazo.

La negociación de la megarreforma dividió a la oposición. ¿Era ese un objetivo del gobierno o fue más bien un efecto de como se dieron las negociaciones?

Nuestro objetivo nunca es dividir a nadie, sino buscar el diálogo, la conversación y construir acuerdos. Si en ese proceso, por diferencias internas de la oposición, se generan problemas entre ellos, eso no le compete al gobierno y no es lo que busca.

A usted ya se le había enrostrado que buscaba dividir a la oposición cuando pidió al Socialismo Democrático no estar bajo la tutela del Frente Amplio y el PC…

No he llamado a la división, lo que hice fue expresar la constatación de un hecho que es público y notorio. Hay sectores de la oposición que bajo ninguna circunstancia van a querer llegar a un acuerdo político con el gobierno. Cuando uno tiene identificado que una parte de la oposición actúa así y siente que hay otros que tienen disposición y voluntad, pero que también enfrentan un problema, porque les hacen bullying, los tratan de vendidos, de mentirosos, de traidores públicamente, se da cuenta de una intolerancia que al final del día no permite avanzar en el acuerdo.

10/07/2026 - MINISTRO DEL INTERIOR, CLAUDIO ALVARADO. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Hay sectores del oficialismo que han dicho que no quieren llegar a cerrar acuerdos ni a sentarse a negociar con el PC ni el Frente Amplio…

Quienes emiten esas opiniones y esos juicios están en el Parlamento, y quienes buscamos los acuerdos y promovemos la iniciativa para que el país avance es el gobierno. Y el gobierno tiene voluntad y disposición a los acuerdos. Ustedes mismas me señalaban que el gobierno tenía los votos, y seguimos conversando para que la base de apoyo a la reforma sea más transversal y sea más amplia. Algunos en la oposición tuvieron la fortaleza para mantenerse y otros sucumbieron a la actuación en unidad de la oposición que ellos la reflejan en decirle que no al gobierno.

Usted sostiene que hay una oposición que quiere buscar acuerdos y otra que no quiere sentarse a conversar con el gobierno. ¿La tónica de negociación de este gobierno para sus proyectos va a ser buscar al que se quiera sentar? ¿Uno a uno?

El gobierno tiene disposición, y la voluntad de diálogo está abierta para todo aquel que sienta lo mismo respecto a objetivos país y que quiera colaborar. Si en ese proceso uno identifica que haga los esfuerzos que haga y ocupe el tiempo que sea, pero al final del día el resultado va a ser una negativa, uno tiene que adecuarse a las realidades que enfrenta. Y en esas realidades que enfrenta, uno va identificando aquellos sectores y personas que tienen disposición de mantener esa conversación y que tienen también la decisión de poder llegar a un acuerdo, independientemente de los costos personales que para ellos pueda tener, como lo están teniendo los senadores del PPD hoy día.

Es evidente que el quiebre de la oposición generó un ambiente de indignación en ese sector. ¿Le preocupa polarizar el escenario? Una oposición herida va a ser más hostil con el gobierno.

Está bien, pero nosotros no estamos generando el enojo de la oposición.

¿Cómo que no? Si están negociando en una mesa amplia donde están todos y se posibilita un entendimiento particular con un sector.

Pero entendámonos. ¿Qué pasa si nosotros íbamos muy avanzados con el Partido Socialista? Y si uno hubiera cerrado un acuerdo con ellos hubiera sido visto por ellos como un buen acuerdo, ¿cierto? Y por otros que no quieren también hubieran dicho que es un mal acuerdo. Cuando no existe una disposición de actuar unitariamente para colaborar con el gobierno, uno tiene que conversar sectorialmente con quienes sí tienen disposición a mantener ese diálogo y a cerrar un acuerdo independientemente de los costos que tengan. Entonces, hoy en día, ¿por qué la oposición tiene estos problemas? Porque la tesis que predominaba es “nada con el gobierno”. Y como eso les falló, se enojan entre ellos, pero no es una acción del gobierno.

El escenario que se genera es de polarización…

Siempre vamos a optar por el tono más amigable, más de conversación y apoyos recíprocos, el gobierno no tiene como su objetivo andar dividiendo a la oposición, sino sacar adelante proyectos para el bienestar de los ciudadanos. Y en ese sentido, lo que pedimos y buscamos es que colaboren en la construcción de esos proyectos que van en beneficio de la persona.

De aquí en adelante, ¿el gobierno se va a sentar a conversar sin querer tocar el corazón de sus proyectos, como ocurrió con la megarreforma, porque van a venir reformas en materia laboral y de mercado de capitales, que son temas sensibles para la izquierda?

Esperaría que en esos proyectos que van a venir en materia laboral, en materia de mercado de capital y otros, que no se repita la historia. Que uno ingrese o anuncie el ingreso del proyecto y ya que se esté anunciando que van a votar en contra, ir al TC o presentar miles de indicaciones antes de conocerlo. Ojalá la oposición saque un aprendizaje de lo que ha sucedido en la discusión del proyecto de reconstrucción.

¿Y respecto de la postura del gobierno de no tocar el corazón de sus iniciativas?

Mire, ningún proyecto de ley que ingrese al Ejecutivo con un buen debate legislativo termina en las mismas condiciones en que lo ingresa. Las posiciones de un gobierno se van flexibilizando o se van endureciendo en función también de la actuación de la contraparte.

La principal conversación que existía era con el PS. ¿Por qué no avanzó?

No conozco los detalles internos, pero creo que predomina la preservación de la unidad de su sector político que va desde el PC hasta la DC. A eso se suma el temor a no quebrar su propia bancada, porque es de público conocimiento la diferencia existente entre senadores PS. Seguramente visualizaron que los costos de esa decisión eran mucho más altos en ese sentido que acordar con el gobierno.

¿Hubiese esperado algo distinto del PS?

Usted habla de que la oposición debiera sacar aprendizajes de este proceso. ¿A qué se refiere en particular?

Me refiero a que si no tienen claridad respecto a enfrentar el diálogo con el gobierno y no tienen disposición a tomar decisiones, no obstante las diferencias que existen entre ellos, al final del día les va a seguir pasando lo mismo. En ese grupo de parlamentarios opositores siempre hay personas que tienen un razonamiento distinto, que estudian los proyectos, que tienen compromiso con sus electores y que tienen una decisión de contribuir al desarrollo del país. Esa es una ponderación distinta a la que hace un bloque político que piensa en un objetivo electoral de mediano plazo.

Dijo que el gobierno tiene flexibilidad para enfrentar los debates legislativos en tanto existan buenas propuestas. ¿La oposición no fue capaz de presentar una alternativa a la megarreforma?

Siento que no, porque ellos estaban condicionados a decisiones previas a la presentación del proyecto. Lo lógico es que exista capacidad de entendimiento con todo el espectro de la oposición, pero hasta ahora, en estos cuatro meses de gobierno, ha quedado demostrado que no está el escenario para llegar a ese entendimiento global. Y por lo tanto, si no está ese escenario, el gobierno tiene que sacar adelante sus iniciativas y tiene que ir buscando entendimientos parciales. Y eso es tan legítimo como un entendimiento global.

La oposición ya anunció que recurrirá al TC por el tema de la invariabilidad tributaria. ¿Cuáles son las expectativas del gobierno?

Estamos convencidos de que nuestra propuesta la construimos con seriedad y con rigor técnico. Aquí en Chile ha existido invariabilidad tributaria durante muchos años y se deroga en 2014. Esa norma no era de rango constitucional. De hecho, su derogación no se vota con ningún quórum constitucional y se mandata al Ejecutivo para establecer un nuevo estatuto de inversión extranjera. Tenemos precedentes respecto de esa situación. Por lo tanto, estamos absolutamente tranquilos.

Más allá del triunfo de esta semana en la megarreforma, el oficialismo ha estado lejos de ser un paraíso. ¿Qué piensa de la convivencia oficialista?

A ver, primero, en el tema de la relación del gobierno con quienes lo apoyan, siento que en todas aquellas iniciativas que tienen su origen desde el gobierno hemos tenido un apoyo extraordinario de quienes participan del gobierno y nos apoyan en el Congreso. Donde hemos tenido dificultades y estamos trabajando para superarlas son las iniciativas que surgen de los parlamentarios o decisiones que toman los partidos. Esas diferencias públicas por cierto que no nos acomodan, porque nos sacan del foco principal que son los problemas de la ciudadanía, a los cuales tenemos que responder. Pero, además, cuando se producen esas diferencias públicas dentro de nuestra propia coalición, las personas nos castigan a través de las encuestas. Yo planteé que evaluaran la opción y la posibilidad de tener una instancia de coordinación entre los partidos que nos apoyan para que las decisiones políticas pudieran tener un consenso previo y las diferencias se administraran internamente y no por los medios de comunicación. Algunos consideraron que como no era una coalición y estaban en el gobierno por invitación del gobierno, nos pidieron que nosotros pudiéramos colaborar en esa coordinación. Y ha habido varias reuniones.

Pero las diferencias públicas se mantienen…

Estas cosas no son instantáneas, y espero que el proceso de maduración de las fuerzas que apoyan al gobierno sea más rápido y que entendamos que hoy no estamos en el momento de marcar diferencias identitarias entre los partidos que nos apoyan.

¿Qué riesgos ve si no se acelera ese proceso de maduración?

En política hay que entender que estos son procesos colectivos, y lo peor que le puede pasar a un gobierno es que sus propios partidarios contribuyan a que al gobierno en su gestión y en su acción no le vaya bien. Y eso es muy castigado por la ciudadanía. Entonces, aquí tenemos que entender que todos nos necesitamos, que la gente nos dio una confianza y que esa confianza se devuelve no con diferencias entre nosotros, se devuelve trabajando por resolver los problemas de las personas.

¿Es un objetivo como ministro del Interior terminar estos cuatro años con una coalición, o al menos con la base de esta?

Hoy día en este proceso actual, en el momento actual, lo que nos debe preocupar es que como fuerzas políticas afines al gobierno tengamos el máximo de cooperación y el máximo de coordinación. La decisión de una coalición no es algo que deba definir el gobierno, tienen que definirlo los propios partidos. Por el momento, prefiero multiplicar los esfuerzos para que la coordinación política y la cooperación entre quienes nos apoyan sea la mejor posible.

El gobierno ha sido golpeado en su respaldo ciudadano. ¿Cuánto preocupa?

Ya finalizamos la etapa de instalación y hoy día, derechamente, tenemos que estar en la etapa de la acción, de la gestión y la resolución de problemas. Y esa capacidad va a ser la que va a permitir medir el día de mañana si fuimos efectivos o no. Ahora, respecto a las encuestas, es indiscutible que llegamos con un apoyo ciudadano transversal, importante, de 58%. Eso no significa que sean todos partidarios del gobierno, sino que había expectativas respecto a las cosas que este gobierno podía hacer. Pero también nos encontramos con una situación económica compleja, difícil, y una situación internacional de guerra que nos llevó conscientemente a tomar decisiones impopulares pero responsables y que afectaron de manera significativa la valoración ciudadana. Hoy el elemento predominante en la opinión pública es la preocupación por el desempleo y el crecimiento económico. Como gobierno tenemos que reaccionar a eso, pero no tenemos que reaccionar con un discurso, tenemos que reaccionar con acciones concretas.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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