Claudio Orrego, exintendente de la Región Metropolitana: “Siempre es más fácil criticar y detener que proponer e implementar”

Claudio Orrego.

Quien fue el principal promotor del eje Alameda-Providencia afirma que para concretar obras se requiere “liderazgo para conseguir los recursos”.


Luego de que el gobierno anunció que se desechó el proyecto original para remodelar el eje Alameda-Providencia, el exintendente y quien fuera el principal impulsor de la propuesta durante la administración de Michelle Bachelet, Claudio Orrego, hace una dura crítica a las actuales autoridades, e insiste en que para llevar adelante iniciativas de largo alcance como esta “se requiere liderazgo”.

El actual gobierno plantea que el proyecto no tenía la rentabilidad social esperada. ¿Qué piensa de ello?

El diagnóstico fue y es actualmente que la Alameda está muy lejos de lo que se merecen los dos millones de personas que transitan por ella diariamente: veredas en mal estado, sin ciclovías seguras, con un patrimonio deteriorado y transporte público que no tiene prioridad. La ministra de Transportes, Gloria Hutt, ha reconocido que la primera etapa, el Nudo Pajaritos, es un buen proyecto, que está listo técnicamente y es rentable socialmente. Las otras tres etapas requieren terminar la ingeniería de detalle y asimilar eventuales observaciones. No es nada que cualquier obra de esta envergadura no tenga que enfrentar.

Hay que recordar que en 2014 decidimos dar continuidad a iniciativas que venían de la gestión anterior (el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera), como Mapocho Pedaleable, Alameda-Providencia y la Ciclovía 42K. Entonces sabíamos que serían otros los que las inaugurarían. Así entendemos el concepto “hacer ciudad”, con una lógica de Estado. Las ciudades y los proyectos urbanos emblemáticos no se construyen en cuatro años. Eso toma décadas y requiere que las autoridades tengan liderazgo, visión y generosidad.

El gobierno señaló que no hay recursos para el eje, pues la Municipalidad de Las Condes no entregó los fondos comprometidos con ustedes. ¿Qué sucedió?

La fuente de los recursos es secundaria respecto del valor del proyecto. Podría ser financiada con fondos regionales, sectoriales o del presupuesto nacional. Lo de Las Condes fue una oportunidad que vimos con el entonces ministro de Obras Públicas Alberto Undurraga y el alcalde Joaquín Lavín. Si no se puede con esos recursos, que se busquen otros. Estos proyectos intersectoriales e intergubernamentales son complejos y requieren mucha coordinación y liderazgo. Siempre es más fácil criticar y detener que proponer, diseñar e implementar, sobre todo si, además, uno cree en la transparencia que brindan los concursos públicos y la participación de la ciudadanía desde el primer día.

El Ministerio de Transportes tampoco ha aportado recursos…

Una de las críticas más sorprendentes es que el proyecto no partió con los recursos aprobados. Eso supone una enorme ignorancia respecto de cómo funcionan el Estado y los grandes proyectos urbanos. Una iniciativa de esta magnitud demora años en obtener permisos, diseños y aprobaciones ambientales. Solo entonces, cuando ya existe claridad respecto de los montos, se toman las decisiones políticas sobre la fuente de recursos. En el caso de este proyecto, durante mi gestión dejamos comprometidos los recursos para la primera etapa, el Nudo Pajaritos, que era la única que estaba 100% terminada en su diseño. Ejecutar o no una obra que viene de un gobierno anterior supone visión urbana, mucha generosidad y una gran cuota de liderazgo para conseguir los recursos. Eso es lo que se espera de una autoridad, más que solo lamentarse de la falta de recursos o, peor aún, no asignar el presupuesto ya comprometido.

¿Le ha faltado liderazgo a la actual intendencia en materia de obras?

Por sus obras los conoceréis.

¿Qué proyecto urbano de este gobierno destacaría?

Me parece que la idea de continuar con la recuperación de la ribera del río Mapocho, como un parque que conecta la ciudad, es un proyecto de gran justicia urbana. Eso se suma a la Ciclovía 42K y el Mapocho Pedaleable, como obras que buscan que el cauce se integre a los santiaguinos. También espero con interés las propuestas de integración social y densificación equilibrada.

¿Este tipo de situaciones podría cambiar cuando se elija a los gobernadores regionales?

Pienso que tener una autoridad que mire y se preocupe por la totalidad de las áreas ayudará, al proponer proyectos y defendiendo a la ciudad frente al gobierno central. Creo, sin embargo, que el traspaso de competencias será más lento. Cuando se eligió por primera vez un alcalde metropolitano en Londres en 2000, surgieron temáticas que nunca habían sido discutidas: el transporte, la vivienda para sectores medios y pobres y hoy la seguridad. El proceso de traspaso de competencias y atribuciones fue gradual.

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