Política

El complejo engranaje de Steinert con su equipo

A 45 días de iniciado el gobierno, la ministra de Seguridad no sólo enfrenta cuestionamientos por su despliegue en una de las áreas más sensibles para La Moneda. A ello suma episodios de descoordinación con su subsecretario y declaraciones controvertidas de autoridades han encendido alertas en el oficialismo.

Dedvi Missene

A poco más de seis semanas de la instalación del gobierno del Presidente José Antonio Kast, en La Moneda comienza a surgir una inquietud que cruza tanto al oficialismo como a la oposición: el lento despliegue del Ministerio de Seguridad, una de las principales apuestas programáticas de la administración.

En el centro de esos cuestionamientos está la titular de la cartera, Trinidad Steinert, quien, pese a mantener una agenda activa en terreno, no ha logrado consolidar un engranaje político aceitado con su equipo más cercano, particularmente con el subsecretario de Seguridad Pública, Andrés Jouannet.

El episodio que terminó por encender las alarmas ocurrió el pasado 14 de abril. Ese día, tanto Steinert como Jouannet se excusaron de asistir a una sesión clave de la Comisión de Hacienda del Senado, donde se abordaría la reforma a Carabineros. La ausencia de ambas autoridades obligó a suspender la instancia, generando molestia transversal entre los parlamentarios.

En su reemplazo llegó el ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), José García, quien -visiblemente incómodo- ofreció disculpas a los senadores. “Hemos tenido una descoordinación y reitero mis disculpas a la comisión”, señaló. Pese a ello, los integrantes optaron por dar por finalizada la sesión y García transmitió su molestia a distintos personeros del Ejecutivo. No era primera vez que Seguridad mostraba señales de descoordinación, por lo que se colmó su paciencia.

Lo cierto es que tras ese impasse debió intervenir el jefe político del gabinete, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien pidió a Steinert reforzar sus canales de comunicación y coordinación. La instrucción, reconocen en La Moneda, apuntó a evitar que episodios similares vuelvan a repetirse en una agenda que consideran prioritaria.

Según los antecedentes remitidos al Senado, la ministra justificó su ausencia por compromisos previamente agendados, mientras que el subsecretario también desistió de asistir, pese a que en la excusa que presentó la secretaria de Estado se indicaba que él iría en representación de la cartera. En la práctica, ninguna de las dos principales autoridades de Seguridad llegó al Congreso.

Diego Martin/Aton Chile DIEGO MARTIN/ATON CHILE

En el entorno de Jouannet, en todo caso, transmiten que él siempre indicó que durante esa jornada no podía asistir debido a que tenía una cita agendada con antelación. Por lo mismo, agregan, no saben por qué se dijo que él iría en reemplazo de Steinert.

Pero el traspié no fue interpretado como un hecho aislado. En el Congreso ya se ha instalado la percepción de que la ministra no ha logrado desplegar plenamente su rol en una de las áreas más sensibles del gobierno, precisamente aquella que fue eje central en la campaña presidencial, bajo el relato del “gobierno de emergencia”.

Y es que la titular de Seguridad partió su gestión enfrentando una polémica que la tuvo dando explicaciones por semanas. La decisión de remover a la prefecta general (r) Consuelo Peña de la PDI desató cuestionamientos debido a que la acusaron de extralimitarse de sus funciones y de tomar una decisión en base a intereses personales.

El asunto, afirman en el oficialismo, la dejó debilitada no solo ante la opinión pública, sino que también -creen- en el mundo político y policial. Ese diagnóstico, además, se ha visto influenciado por el propio contexto.

La última semana ha estado marcada por una seguidilla de delitos de alta connotación pública: dos secuestros, el homicidio de un hombre en Lo Espejo con más de 60 impactos de bala, el hallazgo de un cadáver en Paine -cubierto con una frazada, con las manos y el cuello atados con alambre y al que le faltaría uno de sus ojos, según fuentes policiales- y, hace algunos días, el descubrimiento de un cuerpo calcinado en Curacaví.

En ese escenario, en el oficialismo reconocen que la falta de un despliegue más nítido desde la cartera de Seguridad ha amplificado las críticas. “No es solo un problema de coordinación interna, también de conducción política en un momento complejo”, admite un parlamentario del sector.

Si bien desde el ministerio descartan que exista una mala relación entre Steinert y Jouannet, en Palacio sí reconocen que aún no hay un “juego de memoria” entre ambos. Por lo mismo, en las últimas semanas se han impulsado instancias internas para fortalecer el trabajo conjunto y afinar la coordinación política. En la cartera aseguran que cada viernes tienen agendadas reuniones de trabajo. Ambos, además, se coordinan por WhatsApp.

En el sector si bien dicen que los dos mantienen una relación cordial, el problema es que tienen códigos diferentes al venir de áreas muy distintas. Esto, debido a que Steinert es ajena al mundo político y su expertise es más técnica, mientras que el subsecretario fue parlamentario e intendente. En esa línea, agregan las mismas versiones, tienen lecturas diferentes de cómo abordar la crisis de seguridad.

En paralelo, la ministra ha optado por reforzar su equipo. A las críticas por un supuesto bajo manejo político y un despliegue comunicacional aún en construcción, se suma -según publicó Ex Ante- la reciente incorporación de asesores como Darío Paya (UDI), el ingeniero comercial Marcelo Rojas -exdirigente de la Juventud UDI- y el refuerzo del abogado republicano Emiliano García, actual jefe de la División de Relaciones Políticas (Direpol) de la Segpres.

Sin embargo, en el oficialismo transmiten que esos ajustes aún no logran traducirse en una conducción alineada al interior de la cartera. Así quedó en evidencia con las recientes declaraciones de la subsecretaria de Prevención del Delito, Ana Victoria Quintana, que no pasaron desapercibidas.

En entrevista con 24 Horas, la autoridad abordó el debate por la medición de homicidios y sostuvo que las cifras entregadas corresponden a un consolidado de víctimas, no de hechos policiales. “Lo que nosotros estamos entregando es una foto (…), para que la población pueda tomar medidas”, afirmó.

23/04/2026 - ANA VICTORIA QUINTANA. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Consultada por esas eventuales acciones, Quintana apuntó a la responsabilidad individual. “La ciudadanía puede tomar las medidas que dentro de su libertad estimen convenientes”, dijo, agregando que las personas, por ejemplo, podrían evitar transitar por zonas que consideran peligrosas.

En La Moneda su aparición fue mal evaluada. Dentro de la misma cartera de Seguridad, el propio Jouannet, según afirman en el sector, no compartió la declaración. En privado, algunos apuntaron a que se trasladaba excesivamente la responsabilidad de la seguridad a la ciudadanía, tensionando el relato que el propio gobierno ha intentado instalar.

En ese contexto, ayer la ministra buscó mostrar liderazgo y tomar la iniciativa. Desde la cartera convocaron a un almuerzo en dependencias del ministerio a las máximas autoridades de las policías y del Ministerio Público. La instancia, explican en el Ejecutivo, apuntaba a mostrar coordinación institucional en medio de la seguidilla de hechos delictuales.

Otro de los flancos que han complejizado la instalación de Steinert es su relación con el Servicio Nacional de Migraciones. Aunque la institución depende formalmente del Ministerio del Interior, varias de sus definiciones se cruzan directamente con la agenda de seguridad.

En esa repartición hay incomodidad con que la titular de Seguridad se involucre en actividades vinculadas a migración e incluso, emitir opiniones sobre expulsiones administrativas, un ámbito que está radicado en Interior.

Esto, en un contexto en que no ha existido una coordinación fluida entre ella y el director del servicio, Frank Sauerbaum. Si bien han intentado agendar reuniones, ambas partes aluden a problemas de agenda. Eso sí, esperan que se concrete la próxima semana una cita. En contraste, el subsecretario Jouannet sí ha tenido encuentros con Sauerbaum.

Entre los parlamentarios del sector, en todo caso, reconocen que el desafío de Steinert no solo pasa por robustecer su equipo, sino también por ordenar el relato y consolidar una conducción política que permita alinear a las distintas autoridades del sector.

Ahora, la cartera debe conseguir pasar de la instalación a una gestión ágil. Para lograr ese objetivo, tendrá su primer test: la ministra alista anuncios en materia de seguridad -más dotación de Carabineros, entre otras iniciativas- que dará a conocer en las próximas semanas.

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