Los arriendos de autos en el Senado

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En la Cámara Alta, nueve senadores poseen un convenio rent a car. Desde $ 644 mil a $ 1,1 millón se paga mensualmente por autos contratados por plazos de 11 meses hasta tres años.


La imagen de la senadora Jacqueline van Rysselberghe está impresa en los dos autos que arrienda por tres años a la sociedad Mediterráneo Automotores. Ella misma envía fotos a La Tercera de los Hyundai Tucson TL 2.0 para explicar que le sirven de oficinas móviles para abarcar las 33 comunas que representa.

El Senado paga a través del ítem traslación $ 644.175 mensuales por cada auto contratado en convenio rent a car para la senadora.

A diferencia de la Cámara de Diputados, donde un tercio de los parlamentarios poseen el convenio (51 diputados), en el Senado solo nueve senadores (menos de un cuarto del total) tomaron el contrato que incluye el pago por mantención, tags y patentes.

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El vehículo que la senadora UDI emplea como oficina móvil.[/caption]

La lista la completan los senadores Felipe Kast (Evópoli), Francisco Huenchumilla (DC), Víctor Pérez (UDI), Iván Moreira (UDI), Felipe Harboe (PPD), Alfonso de Urresti (PS) y las senadoras Luz Ebensperger (UDI) y Carmen Gloria Aravena.

Al igual que en la Cámara, Mediterráneo Automotores S.A. -sociedad creada por Ernesto Angulo y Arnoldo Martínez-Conde- posee la mayor cantidad de contratos, con seis convenios firmados.

Entre los pagos figuran tarifas que van desde $ 644 mil a $ 1.166.200. Este último corresponde a la senadora Ebensperger (representante de la Región de Tarapacá) y que contrató desde octubre de 2018 hasta diciembre de este año. Según explica la parlamentaria, el auto -un Mazda New 6 Sedán- es el que usa para movilizarse entre Santiago y Valparaíso cuando no hay semana distrital.

El senador Felipe Kast posee dos arriendos: un Hyundai Ioniq Hev 1.6, contratado por 20 meses, desde enero de 2019, y un Volkswagen Tiguan TDI AT, tomado en abril de este año, y que mantendrá hasta marzo de 2020. Uno de estos autos lo usa su equipo territorial en la provincia de Cautín, en Temuco.

Kast, además, puso a disposición del trabajo en Malleco un tercer auto de su propiedad.

El senador por el Biobío Felipe Harboe también es usuario del convenio con el auto Toyota Rav 4 2.0. Y enumera los, a su juicio, beneficios del sistema. "A mi equipo en Ñuble le ha significado ahorro, transparencia y eficiencia. Pero solo se usa en el territorio, no para uso personal ni para ir al Congreso. Yo tengo mi auto particular", explica.

La opinión de Harboe tiene relación con las características de este tipo de convenios, que ha provocado debate al interior del Congreso, porque mientras hay quienes creen que con este trato el Fisco ahorra recursos -como opina el diputado UDI Jorge Alessandri-, otros, como los diputados DC Raúl Soto y RN Andrés Celis, creen que no corresponde la libre disposición de un auto en arriendo.

De cumplirse todos los contratos pactados con las cinco automotoras que proveen este servicio en el Senado, entre 2018 y 2022, la corporación pagará la suma de $ 214 millones por el uso permanente de estos autos.

El Consejo Resolutivo de Asignaciones permite en su normativa el reembolso de estos convenios, y que pacta directamente cada parlamentario con su proveedor.

La resolución número 4, de junio de 2018, define los montos máximos que, según la región a la que represente cada senador, se pueden destinar a gastos operacionales. Las cifras van desde los $ 7.954.000 en la XV Región a $ 9.754.000 en la Metropolitana por senador. Los gastos operacionales incluyen varios ítems: viáticos, oficinas, teléfonos, difusión y traslación, entre otros.

(Para ampliar la infografía, haz click aquí o en la imagen)

Consejo de Asignaciones pidió todos los contratos

Hace algunas semanas, el Consejo Resolutivo de Asignaciones solicitó a la Cámara de Diputados y al Senado que se le remitiera el listado de todos los autos que usan los parlamentarios.

"Tenga a bien remitir a este servicio información respecto del número de vehículos destinados a apoyar la función parlamentaria por cada honorable parlamentario, y cuántos de ellos corresponderían a vehículos arrendados", dice el oficio recepcionado en ambas corporaciones.

Según explican conocedores del alcance de la solicitud, el Consejo de Asignaciones se encuentra revisando en su totalidad la normativa que desde el año pasado comenzó a regir bajo la administración del consejo que preside Andrés Zaldívar.

La idea es refundir todas las respuestas que se han dado frente a los distintos requerimientos que han llegado al consejo, tanto por parte de los auditores del Congreso, como de los secretarios de ambas Cámaras y de los propios parlamentarios.

Respecto del uso de ve- hículos, entre las ideas que han surgido aparece la opción de normar el tope sobre el tipo de autos en arriendo, cuyo fin es equiparar las disposiciones de austeridad que ha planteado el gobierno a través de instructivos.

Fuentes ligadas a la Cámara de Diputados explican que, además, asoma la iniciativa de que sean las corporaciones las que asuman -a través de licitaciones públicas- los arriendos de autos. Esto, con el fin de controlar el carácter de vehículo fiscal que debiese tener el uso de vehículos pagados por el Congreso.

El consejo, además, planea acotar el número de mantenciones reembolsables sobre los autos propios de los congresistas.

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