El plan y los flancos de un outsider

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El ministro de Desarrollo Social y Familia, Sebastián Sichel.

Con un 29% de conocimiento, según la última encuesta Cadem, el ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel, apuesta a posicionarse como el "vocero del gobierno" en temas sociales, relevando el foco de la clase media.


Con un delantal verde, en una panadería inclusiva en la comuna de Santiago, el ministro de Desarrollo Social y Familia, Sebastián Sichel, decidió el jueves pasado dar a conocer los resultados de la encuesta Casen sobre discapacidad. La puesta en escena -lejos del tradicional edificio en que se entregan las cifras- era un claro ejemplo, dicen en el gobierno, del sello que busca darle Sichel a su gestión: ser el "vocero del gobierno" en temas sociales y darles visibilidad, lo que forma parte de su plan para posicionarse como secretario de Estado.

Sichel pasó de la Corfo al ministerio, el cual forma parte del comité político de La Moneda, con un objetivo claro impuesto por el Presidente Sebastián Piñera: reimpulsar el discurso enfocado en la clase media.

Su historia de vida y su pasado político ligado a la centroizquierda -fue militante de la DC y de Ciudadanos-, sostienen las mismas fuentes, es "un activo" para cumplir ese objetivo, ya que, además, acerca al gobierno "con el centro político". Sin embargo, esos mismos elementos lo transforman en outsider de Chile Vamos y en la centroderecha.

De hecho, su llegada al gabinete no pasó inadvertida para la coalición. La UDI, incluso, se quejó ante el Mandatario. Eso sí, las críticas no apuntaron directamente a Sichel, sino al hecho de no obtener el cargo debido a que es un ministerio que es relevante para el partido. Con todo, se configuró un panorama donde el ex Corfo mantiene un flanco político abierto permanente, pues sus acciones están constantemente en la mira del oficialismo.

Posicionamiento

A 46 días de haber asumido como ministro, el exmilitante de la DC enfrenta un desafío similar al de otros miembros del gabinete: aumentar su conocimiento público. En su primera medición en la encuesta Cadem, publicada la semana del 24 de junio, Sichel obtuvo un 32% en ese ítem. Casi un mes después, el 22 de julio, bajó a un 29%. Su antecesor, Alfredo Moreno, cuando asumió, en marzo de 2018, tenía un 47% de conocimiento y, al dejar el Ministerio de Desarrollo Social, marcaba un 49%, manteniéndose generalmente por debajo del umbral del 50%.

En el gobierno subrayan que Sichel y Moreno "no son comparables", debido a que el segundo tiene una mayor trayectoria: fue canciller y estuvo en la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Además, en Desarrollo Social desdramatizan las cifras de conocimiento y aseguran que, incluso, se esperaba que fueran más bajas. En ese sentido, destacan que Sichel esté marcando similar a los ministros Teodoro Ribera (canciller) y Juan Carlos Jobet (Energía ), quienes ya habían sido secretarios de Estado en el primer gobierno de Piñera y, por ende, han tenido "más vitrina política".

De igual manera, las mismas fuentes sostienen que para Sichel más que instalarse en la opinión pública él, es más relevante posicionar un "relato social", que pase a la historia y que se vea reflejado en la aprobación general del gobierno. "Si eso no ocurre, su misión será un fracaso", advierten en el Ejecutivo. Por esta misma razón es que busca y, según él mismo ha dicho, actividades más en terreno, con más contacto con las personas. Esto, porque -dicen en la cartera- contribuiría a generar más cercanía con las personas y más confianza, dos atributos en que el Presidente Piñera tiene una baja aprobación.

Así, el titular de Desarrollo Social -quien ha tenido 28 actividades desde que asumió- ha privilegiado una agenda en lugares como La Vega, hospitales, recorridos para visitar a personas en situación de calle, entre otros. Esto, potenciando, en cada una de ellas, un discurso que apunta a generar empatía y con un estilo informal, sin usar corbata. Una imagen que, de acuerdo a su entorno, el gobierno le ha pedido mantener.

Además, de acuerdo a las mediciones internas del Ejecutivo, Sichel en su primer mes estuvo entre los cinco primeros ministros con más apariciones en la prensa, las cuales -según las mismas fuentes- fueron por "temas positivos".

El estilo del ministro de Desarrollo Social no ha pasado inadvertido, tanto así que a varios de sus pares les llamó la atención las intervenciones que hizo respecto del corte de agua en Osorno, que se extendió por 10 días. "Essal faltó gravemente a la ética", sostuvo el viernes 19 de julio pasado.

"No es un tema de su cartera", comentaron algunos personeros de gobierno en aquella ocasión.

Sin embargo, sus declaraciones fueron bien evaluadas en La Moneda. Y, según transmiten en Desarrollo Social, respondieron al diseño que busca implementar Sichel, de "estar preocupado por la gente".

Además de la buena evaluación que, hasta ahora, hace el gobierno de Sichel, en Chile Vamos también destacan su gestión, pero advierten que "lleva poco tiempo".

Consulta indígena

Sichel tiene el desafío de fortalecer la agenda del proyecto de Clase Media Protegida, iniciativa que dio a conocer Moreno antes de dejar el cargo. Junto con eso, debe seguir adelante con el plan "Compromiso país" y la agenda de infancia. Además, hay otro tema que debe continuar: el acuerdo nacional para La Araucanía y determinar si es que cancelará o no la consulta indígena.

Esto último se ha transformado en un flanco para el ministro, debido a que si continúa posiblemente seguirán las críticas de la oposición y de los pueblos originarios; si la detiene, en tanto, podría generar su primer conflicto con Chile Vamos, ya que RN advirtió que el gobierno no debe ceder a "la presión de violentistas" y tiene que continuar con la consulta. De hecho, el presidente de la colectividad, Mario Desbordes, planteará la materia hoy en el comité político de La Moneda.

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