Silva y Ergas: la visión tras las apuestas de Kast en medio de la guerra comercial
Tras el rápido alineamiento del entorno de José Antonio Kast con el Presidente Donald Trump, la Cancillería bajo el mando del ministro Francisco Pérez Mackenna ha retomado el control de la agenda de la política internacional para fortalecer los equilibrios frente a las dos grandes potencias mundiales.
China ha vuelto al radar de las prioridades de la Cancillería chilena. A menos de dos meses de la controversia por el cable submarino que busca unir Valparaíso con Hong Kong y que gatilló las presiones de Estados Unidos en contra de Chile para frenar este proyecto, el gobierno de José Antonio Kast puso en marcha una intensa ofensiva diplomática de acercamiento al gigante asiático y así retomar los equilibrios necesarios en su política exterior tras el fuerte alineamiento inicial con Estados Unidos.
Una primera fase de este esfuerzo que lleva adelante la Cancillería chilena, que encabeza Francisco Pérez Mackenna, se concretará mañana lunes, cuando la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), Paula Estévez, se reúna en Beijing con el viceministro del Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista Chino, Ma Hui.
La cita, afirman en el edificio José Miguel Carrera, sede de la diplomacia chilena, “busca dar una señal por parte del gobierno del Presidente José Antonio Kast de que China es un socio muy relevante para Chile”.
Estévez llegó a China el jueves 21 y de inmediato se trasladó a la localidad de Suzhou, una de las ciudades más antiguas de la cuenca del río Yangtsé y famosa por sus canales y jardines tradicionales, para asistir el viernes y sábado al encuentro de ministros y autoridades a cargo del comercio de las 21 economías que forman parte del Foro de Cooperación Económica del Asia-Pacífico (APEC). Y mañana estará en la capital china para encabezar la vigésimo segunda Comisión Mixta Comercial y Económica Chile-China, en la que se hará una revisión general del comercio bilateral, además de sostener una importante reunión con el viceministro de Comercio del gobierno chino, Li Chengang, y más tarde con el responsable del servicio de aduanas de la potencia asiática, el viceministro Hu Haiping.
Pese a que la agenda de Estévez es eminentemente económica, la Cancillería chilena buscó también darle un componente político a la primera visita de una autoridad del gobierno de Kast a China. Fue así como se agendó el encuentro que tendrá la tarde del lunes en Beijing con Ma Hui, principal responsable del seguimiento de la relación de China con los países de Iberoamérica dentro del poderoso comité central del PC chino.
Se trata de un primer paso dentro de esta ofensiva. La Cancillería chilena está haciendo intensas gestiones con Beijing con miras a que el canciller Pérez Mackenna viaje a China lo antes posible. Aunque la gira aún no tiene fecha, los planes apuntan a que el periplo se realice entre agosto o septiembre a más tardar.
El apuro tiene razones estratégicas. El Presidente Kast viajará a China la tercera semana de noviembre para asistir a la cumbre de líderes y mandatarios de la APEC, que se realizará en la ciudad china de Shenzhen, y la apuesta es que, una vez terminado el encuentro multilateral de las principales economías del Asia Pacífico, el jefe de Estado chileno se quede para iniciar su primera visita oficial a China. La gira previa de Pérez Mackenna es clave para amarrar lo que sería esa primera visita oficial del mandatario chileno.
El interés por equilibrar las relaciones de Chile con China y Estados Unidos -sus dos principales socios- en medio de la compleja confrontación entre Donald Trump y Xi Jinping por la hegemonía mundial, ha puesto presión a la Cancillería chilena para conseguir que el gobierno chino apresure su beneplácito a la llegada de Alfonso Silva como nuevo representante del gobierno chileno ante Beijing.
La designación de Silva en China fue un triunfo del equipo de Cancillería, el que hasta entonces había tenido poco margen de acción en los nombramientos de embajadores políticos. Y representa el perfil que buscaba la diplomacia chilena para hacerse cargo de una de las misiones más importantes para Chile en medio del complejo escenario geopolítico actual.
A sus 75 años, el exsubsecretario de Relaciones Exteriores, exembajador en Estados Unidos durante el gobierno de Piñera II -cuando le tocó administrar la relación con la primera gestión de Trump- y con una larga experiencia diplomática, no tenía entre sus planes volver a asumir una embajada. Pero el hecho de que se tratara de China terminó por disipar sus dudas.
“A estas alturas el único desafío que tomaría sería China. Es como si en plena Guerra Fría me hubieran ofrecido Moscú”, les ha comentado a sus cercanos sobre las razones de su retorno al mundo diplomático activo en un momento tan delicado. Eso en lo personal, porque en lo profesional, lo que lo alentó fue la convicción, tanto de él como de un alto número de diplomáticos y exdiplomáticos chilenos, sobre la importancia que tiene que en medio de la crispación entre Estados Unidos y China el gobierno chileno mantenga una aproximación “prudente”, “inteligente” y “pragmática” con las dos potencias.
“Chile no debe ser parte de la confrontación entre Washington y Beijing”, es uno de los principios que ha defendido la Cancillería chilena frente al interés del círculo más cercano a Kast en La Moneda y que se reflejó en un apresurado acercamiento de los equipos del entonces candidato republicano y de la Oficina del Presidente Electo (OPE) a fines del año pasado al entorno de Trump.
Según fuentes de Cancillería, no hubo reparos desde La Moneda cuando hace un mes Pérez Mackenna propuso a Silva como su representante en China, pese a que había apoyado la campaña presidencial de Matthei.
Desde entonces, Silva se ha estado preparando para este nuevo desafío. Ya ha tenido varias reuniones con el canciller y con los distintos estamentos de ese ministerio para ver las prioridades de su misión, pero también se ha reunido prácticamente con los demás equipos de todos los ministerios sectoriales para establecer su agenda de trabajo.
En varias ocasiones el canciller ha señalado públicamente su interés por darle a la Cancillería una nueva mirada, una que esté enfocada en la economía del conocimiento y en la importancia de atraer no sólo inversiones a Chile, sino también incorporar capital humano y nuevos conocimientos que permitan al país subirse al desarrollo de la IA. Los viajes de Pérez Mackenna a Silicon Valley, en California, y a la India apuntaron precisamente a eso.
A la espera de recibir el agreement desde Beijing -por lo cual aún no tiene una fecha de arribo a ese país-, Silva también ha aprovechado de reunirse en un par de ocasiones con el embajador de China en Chile, Niu Qingbao.
Según fuentes diplomáticas chinas, la conversación entre ambos fue muy cordial y tocaron diversos temas de la agenda bilateral. En el ámbito político, quedó clara la necesidad de dar un relanzamiento a la relación política entre los dos gobiernos, mientras que en los temas comerciales se vislumbraron algunas áreas donde se puede incrementar el intercambio, ente ellas la salmonicultura y la exportación de vinos chilenos a provincias del interior de China, donde el consumo de estos podría crecer. El cable submarino de fibra óptica también ha sido tema de conversación. Hasta ahora, China ha optado por la cautela y ha comprendido el problema que enfrenta Chile para llevar adelante este proyecto que ha sido calificado por Estados Unidos como “una amenaza para la seguridad regional”. Washington incluso canceló la visa para entrar a Estados Unidos al entonces ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Boric, Juan Carlos Muñoz, por avanzar en ese proyecto.
Pese a la polémica que se suscitó entonces, el proyecto del cable submarino chino ha seguido sus distintas etapas de evaluación bajo el gobierno de Kast. Esta vez, con un ritmo más pausado, atendiendo la confrontación que existe hoy entre Trump y Xi.
Para Silva, las conversaciones con el embajador chino también le han servido para empezar a abrir contactos políticos de primer nivel en ese país.
Silva estuvo en China en dos oportunidades. Ambas a fines de los 90 e inicios de los 2000, cuando asistió en representación de la Cancillería chilena a reuniones multilaterales. Por lo mismo, ha pedido consejo y sobre todo contactos a los últimos seis embajadores chilenos en Beijing. Con todos ellos se ha reunido largamente para ir preparando su desembarco en el gigante asiático.
El perfil de Ergas
Si con Silva la Cancillería se aseguró un alineamiento total al manejo que pretende imprimir Pérez Mackenna a la política exterior, con Estados Unidos el trabajo del canciller debió seguir una estrategia distinta, para ir tomando el control de una agenda que partió inicialmente desde la OPE, mucho antes, incluso, que se pensara en él como jefe de la diplomacia.
Kast le ofreció la embajada en Washington al empresario Andrés Ergas en noviembre pasado, antes, incluso, de ganar la Presidencia en segunda vuelta, en parte por la cercanía que tenía el empresario y exdirector de Banco Chile con sectores conservadores ligados al mundo Maga y al entorno de Donald Trump, como también por su estrecha relación con el circulo más estrecho de Kast.
Ergas se acercó a Kast en su segunda incursión presidencial -durante 2017- y desde entonces son cercanos. Fue Ergas quien promovió la llegada del argentino de origen judío Eitan Bloch a la OPE y de su ascenso como asesor internacional del actual mandatario. A su vez, Bloch fue uno de los principales impulsores del nombramiento de Paula Estévez en la Cancillería como subsecretaria de Relaciones Internacionales Económicas. Al mismo tiempo que estrechaban lazos con Alejandro Irarrázaval, el jefe de asesores del Segundo Piso de La Moneda.
Fue este equipo, junto a Kast, el que comenzó a diseñar el acercamiento inicial a Estados Unidos e Israel, convencidos de la urgencia de restablecer los vínculos con la mayor potencia mundial tras el deterioro que se había producido en la relación con Trump durante la gestión de Boric en La Moneda.
A fines de febrero pasado, en medio de la controversia por el cable submarino chino, Ergas, Irarrázaval, Estévez y Bloch viajaron a Washington para sostener reuniones con la Cámara de Comercio de Estados Unidos y con funcionarios del Departamento de Estado norteamericano. Para entonces, el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, se había acercado al equipo de Kast, como parte de los esfuerzos de la Casa Blanca por retomar los lazos con gobiernos afines.
Las conversaciones del equipo de la OPE, cuando aún el canciller Pérez Mackenna no asumía el cargo, provocaron preocupación en el mundo diplomático chileno por el riesgo que tenía el que fuera el futuro Segundo Piso el que controlara la agenda con la mayor potencia mundial, más aun con un gobernante disruptivo como Donald Trump.
De hecho, Estados Unidos le mostró a la comitiva de la OPE una serie de memorándum de entendimientos en materia de seguridad, minerales críticos y diversa índole que ya habían suscrito con otros países y que querían que Chile firmara rápidamente.
En Cancillería señalan que Pérez Mackenna apenas asumió como jefe de la diplomacia, una de las primeras definiciones fue retomar el control de la agenda con Estados Unidos. De hecho, él mismo estuvo detrás de la declaración que sacó la cartera el 12 de marzo pasado, en la que se puso una cuota de cautela y calma en la suscripción de los memorándum de entendimiento con la Casa Blanca, los que hasta ahora no son vinculantes.
No sólo eso. También exigió a Kast que los asesores del Segundo Piso de La Moneda se coordinaran con su gabinete y así evitar que pudieran repetirse los conflictos entre Palacio y el Minrel que fueron evidentes en administraciones pasadas. Una vez a la semana el asesor internacional del presidente va a la cancillería para dar cuenta de la agenda del jefe de Estado y ordenar los mensajes.
También logró que la embajada norteamericana institucionalizara la relación. Ya no van directamente con los ministerios sectoriales a plantear sus temas, sino que primero pasan por Cancillería para hacer las gestiones correspondientes. Una lección aprendida de la controversia del cable submarino chino, donde Transportes avanzó a contrapelo de la Cancillería.
Ergas también ha aportado en eso. El embajador llegó a Washington el martes 12 de mayo y en las diversas conversaciones que ha sostenido para “empoderarse del cargo”, una de las preguntas que más hace es precisamente cómo se relaciona la embajada con el Segundo Piso de La Moneda y la Cancillería. Así lo hizo cuando invitó a almorzar a su casa al exembajador Juan Gabriel Valdés y el domingo pasado, cuando se juntó con el exembajador de Chile en Estados Unidos Arturo Fermandois.
Ergas, quien vivió varios años en Texas y Florida, conoce bien a Pérez Mackenna. Ambos compartieron varios años el directorio del Banco de Chile, por lo que bien saben cada uno cómo trabaja el otro y el carácter de cada cual.
El jueves 21, el mismo día que la subrei Paula Estévez aterrizaba en China, Ergas entró a la Casa Blanca a entregar sus cartas credenciales ante Trump.
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