Toma B: desde el airecito del "Negro" a las selfies de Evo

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Nietos al abordaje. Una vez concluida la ceremonia en el Congreso, el presidente Piñera partió al palacio de Cerro Castillo, donde almorzó junto a asesores y dignatarios extranjeros. A su llegada, sus nietos se le lanzaron literalmente a los brazos. El mandatario tambaleó y alcanzó a salirse de la alfombra roja, pero logró mantener el equilibro, hasta que llegaron los refuerzos, encabezados por su esposa, Cecilia Morel. Foto: Dedvi Missene

La ceremonia tuvo un tono distendido, con figuras como Florcita Motuda que se robaron la película con sus salidas de protocolo.




Miguel Piñera, el "Negro", hermano menor del Presidente, puede ser cualquier cosa, menos protocolar y predecible. Y cumplió.

Faltaban dos minutos para el mediodía. El Congreso ya estaba listo para la ceremonia del traspaso de mando. Michelle Bachelet se instalaba adentro y el presidente electo esperaba en un sala contigua. Y de pronto, el autor de "La luna llena" apareció sonriente a la entrada del Salón de Honor, apoyado en un pilar del edificio.

"Hacía mucho calor adentro, qué rico estar aquí, airecito, esperando a mi querido hermano Sebastián, del cual estoy muy orgulloso", le explicó a la avalancha de periodistas, que le advertían, casi paternalmente, que se iba a quedar afuera. "Papá, yo entro igual, soy el hermano del Presidente", insistía el artista.

Todo en familia, parecía ser la consigna de este cambio de mando. Varias caras se repetían de eventos anteriores: desde los involucrados directos, Bachelet y Piñera hasta los invitados extranjeros, como el rey Juan Carlos y Evo Morales, ambos saludados con desparpajo por el "Negro" Piñera, como si de viejos amigos se tratara.

Ese ambiente hizo que el siempre ceremonioso ritual se distendiera bastante. En los asientos, Martita Larraechea -cónyuge de Frei- le convidaba mentitas desde una pequeña caja azul nada menos que a la Primera Dama, Cecilia Morel, mientras las nietas de Piñera se lucían vestidas todas igual. Y apenas algunos espacios atrás, un hombre en una capa blanca estrellada y con antenitas protagonizaba un momento surrealista, llevando su propia silla para ponerse cerca del estrado. Era el ahora honorable diputado Florcita Motuda.

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Florcita motuda fue el de siempre. Estrellas, una hélice, una polera con su cara y zapatillas. Inconfundible. Así llegó Raúl Florcita Motuda Alarcón, militante del PH y diputado electo, asegurando que era su "traje de gala". Dijo que "esto es un gesto que representa a la diversidad de Chile". Además, antes de entrar al salón, donde se puso su propia silla, preguntó a los periodistas: "¿Se cerró Punta Peuco o no?". Foto: Mario Dávila Hernández / Agencia Uno[/caption]

Los debutantes

El músico y ahora parlamentario, para ese momento, ya había causado sensación entre sus pares. En plena sesión de la Cámara Alta, el senador UDI Iván Moreira se daba vuelta para mostrarle a toda su bancada en su celular la imagen del atuendo con que Motuda tomó posesión de su cargo, lejos el más peculiar en la historia del Congreso.

También con un look osado, aunque sin plumas, había llegado Pamela Jiles. La "abuela"se hizo notar no sólo por su vestuario: al momento del juramento, gritó, en pleno hemiciclo, "¡Todos contra Piñera!". Camila Vallejo optó por usar una polera de la intelectual francesa Simone de Beauvoir, porque, según afirmó, "no tenía una de la Gladys ni de la Violeta a mano". Y varias diputadas del Frente Amplio tuvieron su propia salida de protocolo con una "selfie" con Evo Morales en plena alfombra roja del Congreso.

Lo de la alfombra roja, por momentos, parecía literal. Como cuando aparecían invitados como Don Francisco o Cecilia Bolocco, que conversó animadamente con el presidente Mauricio Macri.

Y, por momentos, parecía una mala broma, en especial con un hecho: el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, entrando por la puerta trasera porque su silla de ruedas no pudo avanzar por el frontis del Congreso, sin rampa ni mecanismo electrónico. "Espero que no se repita", fue la dura crítica al Congreso del usualmente circunspecto Mario Kreutzberger, quien se ufanaba de participar en su noveno cambio de mando.

Los canales de TV esperaban el momento con entrevistas en vivo, con figuras como el senador Felipe Kast, quien sufrió un incómodo momento en Canal 13: mientras proponía una ley para evitar el nepotismo en el servicio público, la conductora, Constanza Santa María, le retrucó que el primo de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, es ministro del Interior y dos de sus sobrinos ya están en la nueva administración. "Creemos que en el caso del Presidente puede haber una excepción", fue la respuesta del líder de Evópoli.

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El bochorno con el presidente de Ecuador. Lenín Moreno, quien se desplaza en silla de ruedas, debió ingresar al Salón de Honor por una puerta trasera, debido a que no había rampa ni ascensor. Foto: Dedvi Missene[/caption]

De bandas y piochas

Pero de signos familiares se trata, el más significativo era una ausencia. Las dos hijas de Michelle Bachelet estaban en el Salón de Honor, pero no su hijo, Sebastián Dávalos, quizás el protagonista del mayor dolor de cabeza de su mandato. Sofía y Francisca, en todo caso, escogieron un lugar retirado, en uno de los balcones. La madre de la ex presidenta, Ángela Jeria, sí la acompañó en la parte de abajo.

A las 12:04, una testera socialista presenció el ingreso de Sebastián Piñera al Salón de Honor: estaba Bachelet, Carlos Montes como presidente del Senado y Maya Fernández, la nieta de Salvador Allende, como la flamante timonel de la Cámara Baja. Todos con trajes azules, el mismo color que el mandatario electo usó para su corbata.

Como si de un deja vú se tratara, se repetía la misma escena ocho años después: Bachelet sacándose la banda y la piocha de O'Higgins, para que luego se la colocara Piñera, simbolizando el cambio de poderes. Lo que sí, nadie contaba con que el siempre seguro Montes sufriera más de la cuenta colocándole ambas piezas al nuevo mandatario. "¿Te ayudo, Carlos?", fue la espontánea salida de Bachelet.

La piocha, sí, estaba en el centro de las inquietudes. "¿Ésta es la original?", preguntó Sebastián Piñera a Michelle Bachelet. "No es la original, pero es la de hace muchos años", replicó la ya en ese instante ex Mandataria, haciéndole notar que se había perdido tras el golpe militar. "Hay que buscarla", agregó el nuevo Presidente.

Tras ese momento, dos caminos se separaron. Michelle Bachelet, partiendo al primer acto de su nueva vida: un asado con sus ex colaboradores. Y Sebastián Piñera pronunciando la fórmula clásica para investir a sus ministros de Estado: "¿Juráis o prometéis desempeñar fielmente el cargo?".

Todo bajo la atenta mirada de otro Piñera: Miguel, el "Negro", que, tal como lo había asegurado, consiguió de alguna forma entrar al Salón de Honor y no perderse el instante en que su hermano volvió a la Presidencia.

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El "negro" y el rey. Miguel Piñera se robó la película: saludó a Evo Morales y a Juan Carlos de España, y además salió a tomar aire afuera del Salón de Honor cuando el cambio de mando estaba empezando. Foto: Dedvi Missene[/caption]

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