Bancos centrales: ¿el comienzo del fin?

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Durante el 2019 gran parte de los bancos centrales del mundo dieron un giro en 180º en sus decisiones de política monetaria, pasando de subir la tasa de instancia, a mantenerlas y después a recortarlas.

Si bien la Reserva Federal de EE.UU. ha tenido el rol más protagónico en este cambio, son varios los institutos emisores que han tomado el mismo camino (ver cuadro). Entre ellos hay varias entidades latinoamericanas, destacando el canco central de Brasil que ha llevado su tasa de instancia a su mínimo histórico.

Fuentes: BlackRock Investment Institute, con datos de Bloomberg y MSCI, noviembre de 2019.

Notas: Las barras muestran el número neto de bancos centrales que reducen las tasas de interés en cada mes calendario. La clasificación de mercados desarrollados y emergentes se basa en las categorizaciones de MSCI, con algunas modificaciones. Se revisan un total de 13 bancos centrales de países desarrollados y 25 de emergentes. En la lista de desarrollados, se agrupan 10 países dentro de la Eurozona como un banco central, ya que el Banco Central Europeo; asimismo, se elimina a Singapur, ya que gestiona su política monetaria a través del tipo de cambio y no de la tasa de interés. En la lista de emergentes, se omite Grecia, ya que el Banco Central Europeo establece su política.

El actuar de los bancos centrales no ha pasado desapercibido. Todo lo contrario; han generado impactos importantes en los mercados financieros, donde el estímulo monetario ha levantado el precio de los activos de riesgo a superar niveles récord, como es el caso de las bolsas en EE.UU.

Sin embargo, las últimas cifras económicas permitirían concluir que las capacidades de los bancos centrales de estirar el ciclo están llegando a su fin; o al menos, al comienzo del fin. En su último recorte de fines de octubre, la Reserva Federal señaló que los futuros movimientos dependerán de los datos que se conozcan.

Y precisamente estos últimos muestran que la economía estadounidense se mantiene sólida, con la fortaleza del consumo ha permitido compensar la caída en la actividad de manufactura, así como de la inversión corporativa. Con estas señales de buena salud, y con cada vez menos espacio entre la tasa de interés actual y cero, todo indicaría que la Fed quisiera dejar futuros recortes para cuando la economía sí los necesite.

Si bien la situación en muchas otras economías en el mundo dista de la fortaleza que exhibe la de EE.UU., con algunas incluso acercándose a niveles de recesión económica, típicamente los bancos centrales de países emergentes no pueden distanciarse mucho de las tendencias que marca la Reserva Federal, si esta pronto llegase a ponerle pausa a las reducciones de tasas de interés. Por otro lado, a varios bancos centrales desarrollados –de la Eurozona y Japón– ya nos les quedaba espacio para seguir bajando para seguir a la Fed.

Con todo, tampoco parece que los mercados financieros debieran de responder de manera exagerada a este cambio de escenario. No hay que olvidar que, si la Fed precisamente pone pausa a su expansión monetaria, es porque la situación económica de EE.UU. sigue siendo saludable. Por eso, una cartera de inversiones inclinada hacia bonos y acciones de ese país aún debiera de ofrecer resultados atractivos.

¿Qué tendría que ocurrir para cambiar esta visión? Un ajuste inesperado en las condiciones financieras podría aumentar los riesgos de recesión. Las diversas fricciones geopolíticas se han convertido fuentes significativas de riesgo en los mercados mundiales, pero hasta ahora no aparecen como suficientes para llevar a la economía estadounidense a una recesión, especialmente en ausencia de desequilibrios financieros importantes o vulnerabilidades sistémicas.

Dicho esto, la guerra comercial entre Chin y Estados Unidos ha generado incertidumbre adicional en las decisiones de inversión empresarial, amenazando con debilitar la actividad económica. Luego, la recomendación de inversión anterior debe considerar características de resiliencia, tanto al analizar sectores como empresas en particular.

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