Mascotas y pobreza




En EEUU hay 78 millones de perros y 86 millones de gatos, con carácter de mascotas. Sólo en Manhattan hay alrededor 330 mil perros mascotas. Estos animales consumen US$20 billones anuales en alimento, US$13 billones en veterinarios y se gastan US$5 billones en regalos para estas mascotas. El total que se gasta en mascotas en EEUU es mayor al PIB de 25 países. Como contraparte, en el mundo mueren al día 24 mil personas de hambre o por causas relacionadas, de las cuales 16 mil son niños. Otros 950 millones están en completa desnutrición. Estos contrastes deben hacernos reflexionar acerca de la incapacidad del ser humano para administrar eficientemente los recursos y cómo las prioridades están trastocadas. El crecimiento de la población cae en los países desarrollados, la familia formada por un padre, una madre y sus hijos ya no es algo universalmente aceptado. Es frecuente ver ejecutivos de Nueva York corriendo desesperados a sus departamentos para dar de comer o sacar de paseo a su mascota. Lo triste es que muchos de esos mismos ejecutivos “exitosos” y querendones de sus mascotas, ven a sus padres, con suerte, una vez al año. El amor a su mujer, o a sus hijos, lo reemplazan por preocupación y cariño por un perro o un gato. Muchas parejas en EEUU o países desarrollados prefieren un perro en la casa, pues les significa menos “responsabilidad”. Es importante detenerse a reflexionar acerca de esta pobre gente, que en su soledad y su egoísmo reemplazan seres humanos por perros o gatos. 65% de los gatos duermen en la cama del dueño y 39% de los perros duermen con el dueño. 57% de las casas en EEUU tienen un perro o un gato al cual bañan, visten, sacan de paseo y después sufren mucho cuando el perro o el gato mueren. En nuestro país estamos empezando a copiar estas tendencias. Ya una candidata a concejal trató de ganar votos con una pancarta en que aparece con una mascota. No es bueno copiar tonteras de los países desarrollados. Preocupémonos de los niños, de los pobres, de los viejitos más que de las mascotas. No se trata de eliminar las mascotas, sino de situarlas en el lugar que les corresponde, esto es, después de los seres humanos que sufren. Chile avanza al desarrollo, pero que esto no signifique copiar lo malo y dejar de girar en torno a la familia de seres humanos. Perros y gatos deben venir después.

*El autor es ingeniero comercial Universidad de Chile y director ejecutivo Intertrust Headhunting.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.