Economista jefe de Moneda Asset management: "Mercados locales no volverán a equilibrios anteriores, los activos chilenos sufrieron un golpe permanente"

14.11.2019ESTEBAN JADRESIC. SECCION PULSO.FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA.

ESTEBAN JADRESIC FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA.

Según Esteban Jadresic, el descontento social del último mes también obedece a una desconexión que existe entre el mundo político y la ciudadanía, que no logra interpretar sus necesidades. Para lo que viene, anticipa un impacto económico que podría desembocar en un crecimiento de 2020 de entre 1% y 2%.




Un escenario más auspicioso que el de días anteriores configuró el acuerdo logrado en la madrugada del viernes entre los distintos sectores políticos en materia constitucional. Para el economista jefe de Moneda Asset Management, Esteban Jadresic, se aborda así un área en la que, a su juicio, "todos los sectores políticos habían estado al debe", y abre una serie de nuevos desafíos en los que espera prime la moderación. "Me parece que a esta crisis llegamos por culpa de la política, y es la política la que nos debe sacar", afirma.

¿Cómo evalúa el acuerdo logrado en materia constitucional?

-Es una gran noticia para Chile. En lo inmediato, debiese generar un clima de entendimiento más propicio para restablecer la paz y el orden en las calles. Hacia adelante, ofrece una oportunidad para reducir la brecha entre la política y la ciudadanía, la gran anomalía de nuestra sociedad, porque da una posibilidad inmejorable para incorporar en nuestro ordenamiento jurídico una participación política más amplia y que establezca mejores límites y controles a los actores políticos.

¿Qué se debe cautelar en esta discusión?

-Como lo han mostrado los profesores Acemoglu y Robinson, autores del libro "Por qué Fracasan las Naciones", el progreso de una sociedad descansa no solo en tener instituciones inclusivas en lo político, sino también en lo económico. Ello implica asegurar los derechos de propiedad, mercados competitivos, respeto a los contratos, acceso a la educación y oportunidades para los ciudadanos; o sea, generar un ambiente que genere incentivos para la innovación, la inversión y una cancha pareja para todos. En caso contrario, volveremos a ser un caso de desarrollo frustrado.

Quedan pendientes los temas de pensiones, salud, educación, etc, que no pueden ser resueltos por una nueva Constitución. ¿Es necesario no generar exceso de expectativas con el acuerdo?

-Sin duda. Tanto por esa razón como porque son temas que se han postergado demasiado tiempo, el gobierno y el Congreso deben retomar la agenda de reformas en esas áreas y buscar acuerdos independientemente de la discusión por la nueva Constitución. También es primordial que los actores políticos actúen con responsabilidad, hablando con la verdad y desnudando a los que no lo hacen.

En una columna en el Financial Times, usted planteó que había factores más allá de la desigualdad en la génesis de esta crisis.

-La explicación más recurrente de ese descontento ha sido la desigualdad. Es emocionalmente atractiva. Sin embargo, desde los 90 ha habido una reducción importante de la desigualdad. En el índice Gini, pasamos desde el 57 hasta 47, y la razón entre el ingreso del quintil más alto y el del quintil más bajo pasó desde casi 15 hasta menos de 11. Tampoco ha habido recesión, el gasto público y los subsidios han seguido expandiéndose y eso es muy distinto a lo que ha ocurrido en otros países de la región, incluso en Chile en el pasado. Entonces, esto sugiere otro tipo de anomalía.

¿En qué sentido?

-En Chile hay una desconexión extrema entre el sistema político y la ciudadanía. Por ejemplo, el índice de la OCDE Better Life index, en lo que se llama civic engagement (compromiso cívico), Chile aparece en el nivel más bajo entre los países de la OCDE. O si miras el índice de Democracia de The Economist, Chile aparece también dentro de la OCDE como el país que tiene la menor participación política: en América Latina solo Guatemala y Nicaragua tienen un indicador más bajo. En la encuesta CEP, por ejemplo, en los 90, el 80% de los encuestados se identificaba con un partido. Eso cayó sistemáticamente, y en mayo de este año alcanzó a 19%. Esto no significa que la desigualdad y el menor crecimiento no contribuyan, solo estoy diciendo que hay algo más profundo, donde la anomalía es mayor.

¿Cuán duradero será el impacto económico?

-Estamos viviendo una coyuntura crítica que probablemente determine nuestra evolución, quizás décadas. Hay oportunidades y riesgos. Entre los ejemplos favorables, Francia ha tenido episodios como la Revolución Francesa, la Primavera en París del 68, y recientemente, los chalecos amarillos. En todos esos casos, aunque dolorosos, logró salir adelante. En los escenarios más adversos tenemos el "Caracazo" del año 89 en Venezuela que implicó la asunción de (Hugo) Chávez y hoy el triste régimen de (Nicolás) Maduro.

¿Existe posibilidad de recesión?

-Es uno de mis escenarios. Aparte del costo importante en stock de capital, US$4.500 millones de daños en infraestructura pública según la Cámara Chilena de la Construcción, hay una disrupción en la actividad productiva causada por los actos violentos y las manifestaciones, y además, hay una merma en la confianza, porque las reglas del juego están en discusión. Para el PIB del cuarto trimestre estamos esperando un -0,5% y para el primer trimestre de 2020 no descarto una caída que pueda significar una recesión técnica. Esto ya ocurrió en Hong Kong, donde las protestas comenzaron en marzo y ya hemos visto dos trimestres seguidos con caída de PIB.

¿Será un difícil 2020?

-Veo difícil que se pueda cumplir la proyección del consenso de analistas en la encuesta del Banco Central que habla de un 2,3%, veo un crecimiento entre 1% y 2%.

¿La inversión será la más golpeada en 2020?

-En términos de los componentes del gasto, sí. Antes de esto estábamos viendo un aumento de la inversión de 4,3% y ahora esperamos una caída. Las inversiones nuevas se paralizarán, salvo las de reconstrucción.

¿Y el impacto en el empleo? El ministro de Hacienda señaló la destrucción de 300 mil trabajos.

-Esa va a ser una importante preocupación: se conoció hace poco una encuesta de ambiente laboral y más del 50% teme perder el empleo, lo que también tiene incidencia en el consumo, porque las familias prefieren postergar las decisiones de compra de bienes durables. Además, para el primer trimestre, hay otro sector que se verá muy afectado, que es el turismo. En Hong Kong el turismo cayó 37%, entonces, solo por turismo podemos perder entre 1 y 1,5 puntos del PIB.

Mayores demandas implican más gasto. ¿Cómo ve la solidez fiscal?

-Será necesario hacer más para apuntalar a la economía. Ahí la principal herramienta es la política fiscal. Hay que tener cuidado, porque la deuda pública del próximo año ya está estimada en torno a 29% del PIB, pero esta es una situación de emergencia, tal como fue en 2009, y en ese sentido, se justifica utilizar cierto espacio.

¿Una agenda social más otra que impulse el crecimiento?

-Para la empresa privada tiene un costo muy bajo esperar a que se reduzca la incertidumbre, entonces, es más lo que se puede hacer desde el lado público. Por ejemplo, se puede evaluar aumentar los gastos o una rebaja de impuestos transitoria.

¿Hay un impacto más permanente en la percepción de riesgo de Chile? Ayer el tipo de cambio bajó desde los niveles previos y la Bolsa también se recuperó.

-Los mercados locales no volverán a los equilibrios anteriores, y el sentimiento sobre el riesgo país, sobre su economía y la valoración de los activos chilenos, sufrió un golpe permanente. Con todo, si se restablece el orden y la discusión política sigue en la línea de los acuerdos, veo espacio para un rebote adicional en los mercados.

¿Debiera recortarse otra vez la Tasa de Política Monetaria?

-En la medida que el tipo de cambio siga retrocediendo, sí. Las perspectivas de una economía más débil aumentará las holguras de la economía y reducirá las presiones inflacionarias subyacentes. Pero hoy creo mas importante felicitar al Banco Central por las medidas que tomó esta semana para facilitar la liquidez del sistema financiero. Se estaba produciendo un fuerte apretón crediticio y su reacción fue oportuna y decidida.

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