Fontaine critica cambio constitucional para Banco Central: “Me cuesta ver en qué casos podría resultar indispensable la compra de bonos estatales”

JUAN ANDRES FONTAINE

El economista y exministro de Economía no le ve fundamento al proyecto: “Cuesta entender por qué el gobierno destina tiempo y energías políticas en algo tan poco prioritario”. Advierte que “existe el riesgo de que, en lugar de colocar más deuda pública en el mercado, se pretenda vendérsela al Banco Central”.




“No veo que al Banco Central (BC) le falten herramientas para cumplir su mandato legal”. Así de tajante es el exministro y macroeconomista, Juan Andrés Fontaine, al exponer sus críticas acerca del proyecto que permitiría al instituto emisor poder comprar deuda fiscal en el mercado secundario.

Ante el argumento de que los principales organismos monetarios del mundo cuentan con esta facultad, replica que las realidades de los mercados estadounidense y europeo son completamente diferentes a la local. “No sé por qué nos ha dado en Chile con pensar que hacer buenas políticas públicas es simplemente copiar las prácticas de los países desarrollados, ignorando las diferentes experiencias históricas y realidades económicas; si ese criterio hubiera primado en el pasado, tal vez no habríamos tenido BC autónomo, que 32 años atrás solo tenían EE.UU., Alemania y Suiza”, manifiesta.

¿Por qué no se puede imitar si la práctica ha resultado bien en otros lugares?

-No me parece estrictamente necesario y sí creo que es innecesariamente riesgoso. Es cierto que la compra de bonos estatales es comúnmente usada en otros países, ¿pero alguien puede sostener que hoy el BC (chileno) está demasiado “amarrado de manos” para aplicar una política expansiva, cuando a mayo hace crecer la oferta de dinero en 35% interanual y el crédito bancario en 11%?

¿Cuáles son los riesgos que cree, trae aparejada esta apertura?

-La presencia permanente del BC estabilizando las tasas de interés de largo plazo es una mala práctica: genera malos hábitos, excesiva toma de riesgos financieros y facilita inconvenientemente el financiamiento a largo plazo de los déficits fiscales. Me cuesta ver en qué casos podría resultar indispensable la compra de bonos estatales.

Tanto el gobierno como el BC han dicho que servirá para apuntalar la reactivación con tasas de interés bajas de mediano y largo plazo. ¿No es eso un argumento para inclinar la balanza?

-No creo necesario hacer este cambio. Es más, me cuesta entender por qué el gobierno, habiendo tanto problema urgente que acometer durante esta catástrofe, destina tiempo y energías políticas -propias y de los parlamentarios- en algo tan poco prioritario.

¿Cuenta el BC con otras herramientas, considerando que los bonos propios están disminuyendo?

-Es efectivo que el stock de papeles del BC ha disminuido, eliminando uno de los instrumentos disponibles para operaciones de mercado abierto o de expansión cuantitativa. Pero creo que es pasajero. La tasa de largo plazo responde a las expectativas sobre qué política monetaria se seguirá a futuro. Un BC verdaderamente creíble, no necesita actuar directamente en el mercado de bonos o préstamos de largo plazo.

¿Por qué cree que el BC no está preparado para esta facultad? ¿30 años de autonomía no son suficientes?

- En Chile, los bonos de Tesorería están en manos de inversionistas de largo plazo como AFP, compañías de seguro, fondos mutuos, entre otros, los cuales, más allá de sufrir pérdidas de capital circunstanciales, no tendrían por qué sufrir peligro de quiebra ante un alza de las tasas de interés de largo plazo. Y respecto de los 30 años de autonomía, es interesante el caso alemán: el Bundesbank tiene 70 años de autonomía y tampoco puede comprar títulos estatales. Ahora se discute constitucionalmente si puede o no como parte del BCE. La razón es la misma: ellos en los años 20, como nosotros en los 70, sufrieron tremendamente por la inflación, cuya raíz suele estar en el financiamiento monetario del déficit fiscal.

¿Por qué advierte que puede ser mal utilizado por algún gobierno?

-A medida que la deuda pública crece -y se anticipa superará el 40% del PIB en pocos años más-, mayor es la presión que ejerce sobre las tasas de interés de largo plazo, cuya alza perjudica el financiamiento de la inversión y la vivienda. Entonces, existe el riesgo, no digo que necesariamente vaya a ocurrir, pero las instituciones hay que diseñarlas poniéndose en el peor caso para prevenir abusos, de que, en lugar de colocar más deuda pública en el mercado, se pretenda vendérsela al BC, esto es, recurrir al financiamiento mediante emisión de dinero. A la larga eso es inflacionario.

¿No son suficientes las cortapisas de proyecto, como el quórum?

-El gobierno está consciente de ese riesgo y por eso solo autoriza al BC en una situación excepcionalísima. Pero de sus mismas explicaciones no queda 100% claro cuándo entienden amenazado “el normal funcionamiento de los pagos”, que es la razón que autorizaría al BC. Ojalá en el debate parlamentario se clarifique.

Algunos parlamentarios han planteado abrir la posibilidad de adquirir deuda directamente, si las condiciones externas se complican, ¿qué opinión le merece?

-Ese es el camino de la argentinización. Y desgraciadamente es muy tentador. Un BC puede financiar al fisco a través de la emisión de dinero, que a la larga es muy dañina, porque provoca inflación, la cual tarda varios años en tomar fuerza, especialmente si las expectativas de inflación al comienzo están en calma. Pero como bien sabemos por nuestra historia y hoy lo vemos en Argentina, cuando despierta, la inflación no solo pega muy fuerte, sino que cuesta muchísimo volver a dominarla.

O sea, ¿concuerda con quienes comentan que con esta medida nos pareceríamos más a Argentina que a la Fed?

-Ese comentario refleja bien la preocupación que provoca la oportunidad del cambio legal y constitucional: justo cuando el fisco está elevando fuertemente su deuda y nuestra calificación de riesgo puede deteriorarse. El cambio abre solo una rendija al retorno de la vieja práctica del financiamiento monetario del Fisco.

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