La transformación digital influye cada vez más en la alta dirección

La auditoría en alta dirección es un proceso clave para apoyar en la definición, desarrollo y concreción de los planes estratégicos de las compañías. Además de solucionar algunos de los principales problemas administrativos y operacionales.


Mejorar las ventas, implementar reducciones de costos, incrementar las utilidades y entrar al mundo de la transformación digital, son las áreas de mayor demanda que las empresas están necesitando para su alta dirección.

Para hacerse una idea, un estudio desarrollado por EY descubrió que las compañías están apostando fuertemente por mejorar sus procesos y crecer, siendo la transformación digital uno de sus ejes.

De esta manera, un 49% de los ejecutivos consultados aseguró que el e-commerce será la tecnología disruptiva que integrarán dentro de los próximos años.

En ese sentido, el principal problema es que las empresas “no tienen claridad sobre la transformación digital y, además, no saben cómo incorporarla dentro de su política. Por otro lado, en algunas oportunidades, las compañías necesitan reorganizarse y no saben cómo. En esos casos, nosotros prestamos apoyo”, manifiesta explica Enrique Hernández, socio de Aurys Consulting.

Aquí es donde nace el concepto de “consultoría en alta dirección”, donde las empresas solicitan apoyo al momento de la definición, desarrollo y concreción de sus planes estratégicos. Mejorar la eficiencia de sus procesos, aumentar la valoración de las organizaciones y la construcción de guías de largo plazo, están entre los principales beneficios de su aplicación.

En otras palabras, permite un desarrollo eficiente de las estrategias comerciales y operacionales, buscando aportar valor a las compañías a través de la obtención de resultados tangibles y de alto impacto.

“Se solicitan cuando las empresas tienen que tomar decisiones importantes. Estas entregan velocidad, precisión y sustento en la resolución de problemas complejos. Para prestar ayuda, nos basamos en análisis tácticos y profundos de datos relevantes para poder ayudarlos a definir su camino. Se trata de un trabajo riguroso”, dice Hernández.

Crecimiento

Para hacerse una idea sobre los desafíos que deberán enfrentar las organizaciones de cara al futuro, otra investigación llevada a cabo por EY -y que consideró la opinión de altos ejecutivos y dueños de empresas-, identificó que “el desarrollo de mercados de nuevos clientes” (53%) es uno de los principales puntos que deberán considerar.

En tanto, un 40% de ellos señaló a “la captación de talentos” como otro de los aspectos fundamentales.

El reporte también indica que para alcanzar nuevos consumidores es clave “la segmentación, entender los rasgos de los clientes leales, el desarrollo de nuevos productos y servicios, así como áreas de expansión geográfica dentro de Chile”.

Por otro lado, en 2018 ha aumentado en un 56% la liquidación por quiebra de compañías en Chile, según cifras de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento. “Costó trabajo que las empresas comenzaran a entender qué se tenía que esperar de un trabajo como el nuestro, pero el mercado se está adaptando a comprar este tipo de servicios.

Todavía está en consolidación, por lo que queda un espacio para que siga creciendo. Se trata de una metodología que permite hacer mejor las cosas”, dice Hernández.

¿Cómo funciona?

La aplicación de una consultoría en alta dirección dentro de una empresa, involucra el desarrollo de un trabajo codo a codo entre los miembros de la organización y los socios que prestan el servicio. En primer lugar, se realiza una profunda evaluación del área que suscita el llamado, lo que permite identificar de manera correcta el problema.

Luego, se inicia una etapa de evaluación y análisis del desafío. Esto permite desarrollar una estrategia a medida. “En algunas oportunidades, las organizaciones conocen el problema, pero no la solución. En otras, saben la manera de enfrentar una dificultad, pero necesitan a alguien que les ayude a hacer el trabajo.

En esos casos, se utiliza un equipo de manera temporal. Estos se encargan de hacer los cambios”, dice Hernández.

Una vez que se ha dimensionado y analizado el problema, es clave realizar un estudio de los datos relevantes que se han obtenido. Estos permiten establecer diversas hipótesis al respecto. Estas últimas “son las que posibilitarán ofrecer una solución al desafío. Luego, se aplican las medidas necesarias y se desarrolla un plan.

Las ideas que no son implementables, no sirven de nada”, manifiesta Hernández.

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