Marcos Galperin: “La pandemia ha sido positiva para el comercio electrónico, pero no determinante para Mercado Libre”

Es el fundador y CEO de la compañía más grande de América Latina: Mercado Libre. Dirige una firma con presencia en 18 países y que compite mano a mano con retailers mundiales. En esta entrevista enfrenta todos los temas: la importancia del Covid para la firma, el entorno emprendedor y el que considera su último gran desafío: dar un paso al lado del día a día de la compañía.




En 1999, en plena recesión de los países emergentes, Mercado Libre apareció en Argentina. En 2007, en los albores de la crisis subprime, debutó en Wall Street. Y en 2020, en la peor crisis sanitaria de la historia reciente, alcanzaron su auge. En noviembre del año pasado, la plataforma de comercio electrónico se transformó en la firma de mayor capitalización bursátil de Argentina, con US$ 71.568 millones; tres meses después pasó a ser la más grande de Sudamérica, con US$ 95.230 millones. Hoy vale poco más de US$ 75 mil millones. Según un estudio de Euromonitor, la firma generó seis empleos por hora en la pandemia y se consolidó como el principal sustento económico para cerca de 900.000 familias, con más de 60 millones de compradores en 18 países.

Al otro lado de la pantalla, en su oficina en Uruguay, el artífice tras el éxito: su fundador y CEO, Marcos Eduardo Galperin (49 años). Según Bloomberg, su fortuna personal supera los US$ 5 mil millones. Galperín ideó Mercado Libre en un garaje en Buenos Aires y tardó siete años en hacerla rentable. Hoy, invierte en un sinnúmero de emprendimientos como Satellogic, Frizata y Aleph Holding; y es director de Endeavor. En una presentación diría sus claves: mirar a largo plazo, armar buenos equipos y... levantarse a las 5 de la mañana. Su tiempo es escaso. Y su puntualidad, inglesa. En esta entrevista, programada para 30 minutos, accedió a extenderse unos minutos más, pero con sus próximos contertulios ya en pantalla.

¿A Mercado Libre le traen suerte las crisis?

-No, lamentablemente si uno opera durante 22 años una empresa en América Latina casi con seguridad te vas a encontrar con varias crisis en el camino. Tenemos las locales y las internacionales, así que si sumamos las dos es casi garantizado que van a ocurrir inestabilidades.

¿Pero la pandemia fue positiva?

-La pandemia ha sido positiva para el comercio electrónico, pero no determinante para Mercado Libre. Lo que sentimos es que se aceleró la curva de desarrollo de estas tecnologías, la gente se vio obligada a adoptarlas. La penetración del comercio electrónico sobre el total del comercio de América Latina, cuando arrancamos, era insignificante, menos del 0,3%; a fines de 2019, estábamos en el 5%-6%, y este año vamos a terminar sobre el 10%, por lo que sí, se ha acelerado mucho la penetración, aunque sigue siendo un porcentaje relativamente bajo si uno compara con EE.UU., Reino Unido, China.

Mercado Libre, y particularmente en Chile, veníamos invirtiendo mucho en logística, en pago, en nuestra plataforma, y cuando vino esta avalancha de nuevos compradores, que de un día para otro no podían salir a la calle, utilizaron la plataforma y la experiencia fue muy positiva. Los tiempos de entrega y la calidad del servicio fue muy buena y la gente que probó por primera vez se quedó.

Dice que el Covid no fue determinante, sin embargo, ha repetido en entrevistas que la pandemia los convirtió en un bien esencial. ¿Cuánto determinó la pandemia el desarrollo de la compañía?

-Estoy muchas veces con emprendedores donde a veces hay un evento que cambia la dirección o la suerte de una empresa. Yo no creo que la pandemia haya sido eso para Mercado Libre; lo que hizo fue acelerar una tendencia que venía sucediendo hace 20 años y que, dependiendo del país, se adelantó 2, 4 o 6 años. Donde estamos hoy, en el 2021, inevitablemente hubiésemos estado en el 2023 o 2024, pero sin duda fue un impacto positivo. Nos demostró que realmente la misión que tiene Mercado Libre y, en general, el comercio electrónico, es muy positiva para la sociedad, que es lo que venimos diciendo hace 20 años. Nosotros democratizamos el acceso al comercio y el acceso a los servicios financieros, lo que quiere decir que Mercado Libre le permite a cualquier persona, independiente de dónde viva, comprar lo que quiera, al mismo precio, con envío gratis y pagado en cuotas, tal como si viviera en una gran ciudad. Y también del lado de los vendedores. Esta capacidad de que una pequeña empresa pueda competir mano a mano, en igualdad de condiciones, con los grandes centros comerciales, no había pasado nunca en la historia del comercio y lo vimos en la pandemia. Por eso decimos que nos hemos convertido en un servicio extremadamente útil para la población. Todos se dan cuenta que agregamos valor y eso nos genera mucho placer.

¿Qué tan sustentable es el crecimiento de Mercado Libre sin pandemia?

-Por la penetración del comercio online en América Latina, el uso de internet y la cantidad de servicios que estamos ofreciendo, el crecimiento va a continuar, no va a ser tan acelerado como fue durante los años de la pandemia, pero en los 20 años que tuvimos previo a la pandemia siempre fuimos creciendo. Típicamente nuestra tasa de crecimiento era de entre el 20% y el 40% en América Latina, se duplicó durante la pandemia, y pensamos que es muy probable que volvamos a tasas de crecimiento similares a las que había antes de la pandemia. Ahora estamos creciendo más cerca del 50% el primer semestre. Chile creció 10 veces en 18 meses, mucho más que el resto de la región.

¿A qué respondió ese auge?

-Chile estaba un poco subrerrepresentado en nuestro portfolio de países. Si uno mira el tamaño de la economía, la población, el poder adquisitivo, la bancarización, etc., y compara eso con lo que representaba Chile en nuestro mix, estaba un poco por detrás, y hoy está bien representado; se puso al día durante la pandemia. Nosotros habíamos invertido muchísimo, teníamos un producto muy bueno, pero que se usaba relativamente poco y cuando hubo este aluvión de nuevos usuarios, encontraron una experiencia muy buena, a diferencia tal vez de otras plataformas. El año pasado abrimos nuestro primero centro de distribución en Chile; este año, lo agrandamos a 40.000 m2. Acabamos de anunciar un plan por US$ 100 millones, vamos a abrir un centro de almacenamiento y distribución de 100.000 m2 el año que viene, vamos a estar generando 5.000 nuevos empleos en Chile el año que viene. Eso ha ido solidificando nuestra posición y nuestra marca. Hoy Chile es 10 veces más grande que lo que era hace dos años.

¿No hay riesgo de que parte de la capacidad instalada quede ociosa con una demanda normal?

-Las tasas de crecimiento seguirán siendo positivas. El comercio electrónico en América Latina va a seguir creciendo por los próximos 20 años, y nuestra visión siempre fue esa: ¿dónde queremos estar de acá a 20 años? Y por eso en Chile, a pesar de tener una operación chica, seguíamos invirtiendo. No estamos pensando en los próximos tres meses, si no dónde queremos estar en los próximos 20 años.

¿Y dónde quieren estar?

-Vamos a seguir invirtiendo. No hacemos anuncios anticipadamente, pero todo lo que sea seguir invirtiendo en democratizar el comercio y los servicios financieros en América Latina es lo que vamos a estar haciendo. Todavía estamos muy temprano en lo que es la curva de adopción de estas nuevas tecnologías a pesar de la pandemia.

Mercado Libre ganó por la buena atención a diferencia de retailers tradicionales que no pudieron ajustarse rápido a la explosión de demanda. ¿Cómo ven la competencia con locales como Falabella o con Amazon, a quien han ido desplazando en la región?

-Tratamos de no enfocarnos en un jugador específico, porque estamos en todo Latinoamérica. Venimos operando hace 22 años y lo que ha sucedido es que los nombres han ido cambiando, por suerte cada vez tenemos competidores más fuertes y grandes. Lo tomamos como un torneo de tenis donde uno va avanzando en la ronda y el que te queda para la final es siempre el mejor. Miramos a todos los rivales, vemos qué cosas tienen que nos parecen buenas y qué cosas tienen que nos parecen malas, pero al final del día nos enfocamos en nosotros mismos, en nuestro juego. Si uno tiene un equipo de fútbol, uno dice me gustaría jugar como el Barcelona o el PSG, sí, pero el PSG tiene a Neymar, a Mbappé y a Messi, yo no tengo a Neymar, a Mbappé y a Messi, tengo a los jugadores que cada uno tiene, entonces tienes que hacer un planteo en base a ese equipo, y a su ventaja competitiva y eso es lo que hacemos: miramos a todos, pero tratamos de enfocarnos en nuestros usuarios y en hacia dónde creemos que va a ir la tecnología y lo que tenemos que ofrecer a nuestros usuarios en los próximos 10 a 20 años para ganar. Este año, contratamos 5.000 mil ingenieros, tenemos 9.000 ingenieros en América Latina, y vamos a seguir invirtiendo y aumentando nuestro equipo de desarrolladores que pensamos que es nuestra gran ventaja competitiva.

Estamos compitiendo con las empresas más poderosas y grandes del mundo, tanto de EE.UU. como de Asia, y seguimos siendo la empresa líder en todos nuestros mercados, así que creo que vamos haciendo las cosas bien, pero esto es una maratón que va a durar muchos años más y esperamos poder seguir liderándola por mucho tiempo.

A Mercado Libre le ha tocado competir con las compañías más tradicionales tanto del retail como de la banca, por Mercado Pago, ¿Cómo ha sido entrar a pelear por esos espacios?

-No es fácil. La competencia es difícil, competimos con las mayores empresas del mundo, pero esa es una competencia más basada en tecnología, en ideas; y esta muchas veces es más una competencia basada en regulaciones, donde los jugadores establecidos quieren cuidar su espacio, la forma tradicional de hacer las cosas. La tecnología genera una gran disrupción y cambia la manera tradicional de hacer las cosas e incluye a mucha gente que estaba excluida. Hay muchísima gente en América Latina que no puede pagar digitalmente, no puede tener un historial crediticio que le permita conseguir un crédito, no puede ahorrar. Entonces hay muchos productos que se le pueden ofrecer a través del uso de internet, pero las regulaciones están hechas para un mundo donde el internet no existía y los empresarios tradicionales prefieren no cambiar las cosas, porque con las cosas como están, les ha ido bien. Lo que termina sucediendo es que esto no se puede frenar o tapar el sol con la mano. Los reguladores y los políticos al final del día ven que estos servicios benefician a mucha gente, entonces, por más que los incumbentes, los empresarios que históricamente han estado dominando estos espacios, quieran evitar el cambio, no lo pueden hacer, no lo pueden evitar, porque la fuerza de la democratización de las finanzas es mucho más fuerte que la inercia que a ellos les gustaría generar.

¿Qué falta para dinamizar más el desarrollo?

-Nosotros vemos, a lo ancho y largo de América Latina, que independiente de las ideologías de los distintos gobernantes, se ha ido avanzando. Argentina se fue desregulando para beneficio de todas las personas. Hoy en día, en Argentina el uso del efectivo está desapareciendo; el uso de códigos QR es una cosa masiva, nadie se hubiese imaginado que eso iba a suceder en un país con tanta inflación y, sin embargo, está sucediendo, gracias a tener un marco regulatorio que permitió más competencia, más jugadores en escena.

En ese contexto, acaba de ingresar a la empresa de criptomonedas Ripio. ¿Cómo ve ese desarrollo?

-Me parece fascinante. Creo que es un mundo que no se va a poder detener. Le da una libertad y una independencia a la gente de los gobiernos, y de las organizaciones centralizadas que creo que es muy positivo y tiene muchísimos desafíos, porque tiene un consumo energético muy alto, no hay escala, la cantidad de pagos que se puede hacer por segundo es muy bajo, pero como reserva de valor, las criptomonedas son mucho mejores que el oro o la plata. Como medio de pago, creo que le falta muchísimo. Los pagos digitales a través de códigos QR son muchísimo más eficientes que los pagos a través de criptomonedas, pero es un fenómeno muy interesante.

En una entrevista dijo: “No quiero que mi vida sea sólo Mercado Libre”. ¿Qué viene después para Marcos Galperin? ¿Dedicarse a otros emprendimientos?

-Invierto en emprendimientos hace mucho, hace 20 años, más para apoyar a este sistema emprendedor que por un tema de negocios; lo hago porque me fascina conocer nuevos emprendedores, apoyar ideas innovadoras, ideas riesgosas, invierto en la compañía Satellogic que está poniendo una constelación de satélites en el espacio, cosas que me parecen fascinante que sucedan desde América Latina, pero no es algo a lo que pienso dedicarme. Aunque sigo pensando lo mismo: generar una transición exitosa en Mercado Libre es tal vez el último desafío que tengo que superar.

¿Transición exitosa puede ser vender Mercado Libre?

-No, que yo me pueda retirar y que alguien pueda sucederme. No sé, eso sí, qué haría después de esto. No quiero dar una fecha, cumplo 50 y pensé que a los 50 ya no estaría haciendo lo que estoy haciendo, pero en algún momento espero transicionar a otro rol y que alguien me reemplace.

“Es muy bueno que en Chile se estén generando unicornios, porque esa es la manera de tener un progreso inclusivo”

Durante la pandemia surgió un entorno emprendedor muy importante. Chile ya tiene dos unicornios. ¿Cómo ve ese ecosistema en la región?

-Lo veo muy bien. Una de las cosas que más orgullo me genera de Mercado Libre es que hemos tenido y tenemos un rol central en eso. Por ejemplo, NotCo ha recibido inversión de Kaszek, que es el mayor fondo de venture capital de América Latina, que lo han hecho mis dos socios históricos en Mercado Libre. Entonces si uno analiza el mapa de unicornios y valor generado en América Latina está todo el valor que generamos nosotros, pero además está todo el valor que han creado otras empresas y los links que hay entre esas empresas y Mercado Libre. Si uno mira la historia de Silicon Valley y de Intel, va a ver que Intel tuvo también un rol muy importante en lo que después se convirtió en Silicon Valley. Nos encantaría que Mercado Libre tenga un rol similar en lo que es el ecosistema emprendedor de América Latina. Cuando empezamos hace 22 años, no existía la palabra emprendedor, no existía hacer un IPO, no existía ser un unicornio, no existía levantar fondos con capital de riesgo. Y hoy hay grandes fondos de capital de riesgo en América Latina, hay carreras de emprendedurismo en las universidades, hay muchas historias de éxito, Mercado Libre es una, tal vez la más grande hoy en capitalización de mercado, pero hay muchísimas, hay mucha colaboración entre emprendedores, hay incubadoras, hay fundaciones como Endeavor.

Es muy bueno que en Chile se estén generando unicornios, porque esa es la manera de tener un progreso inclusivo, si no la riqueza se va pasando de abuelos a padres, a hijos, a nietos en una misma familia; mientras que si uno genera nuevos emprendimientos que se convierten en unicornios se genera una riqueza mucho más distribuida, más meritocrática, es gente que realmente le está agregando valor a la sociedad y no necesariamente herederos.

En Chile, los emprendedores son como la niña bonita. Los candidatos a la Presidencia han querido juntarse con ellos, en desmedro del empresariado tradicional. ¿Cómo ve esa dualidad? ¿La ha podido ver en otras partes?

-Sin duda que se da. Y no te explico cómo se ve cuando uno está tratando de democratizar los servicios financieros, donde las fintech y la banca tradicional tienen una competencia muy fuerte. Es una señal muy positiva que los candidatos en Chile quieran mostrarse con los emprendedores, porque los emprendedores son los que mueven la sociedad hacia adelante, son los que generan valor, arriesgan, los que se tiran a la pileta, los que fracasan muchísimas veces, pero en esos intentos de intentar cosas nuevas, de agregar valor y de mostrar distintas maneras de hacer las cosas es que se va progresando como sociedad. Se genera un progreso mucho más meritocrático: ¿Qué prefiere uno, que la riqueza la tenga un heredero, un pariente de un político o alguien que inventó algo nuevo y agregó valor? Lo más positivo es que sea alguien que está agregando mucho valor a la sociedad, así que estoy superentusiasmado con la dinámica que está tomando el sector emprendedor en América Latina. En muchos aspectos, estamos muy bien a nivel mundial. Si uno mira, por ejemplo, Europa no está mucho más avanzado que América Latina en todo lo que es el mundo digital. La cantidad de innovación que hay, la competencia que hay, la cantidad de jugadores, es algo a destacar.

¿Cómo ve el escenario político y económico de la región?

-Lo veo bastante convulsionado. Lo importante es que se mantengan las instituciones, la independencia de la justicia, la independencia de la prensa, y se mantengan las democracias. Si se mantienen las instituciones, la alternancia de gobiernos con distintas ideologías –algunos más conservadores, otros más liberales- es positivo, es parte del juego democrático, el riesgo es cuando empieza a haber cambios institucionales que afectan a la democracia como sistema, que afectan la independencia de la justicia, de la prensa, cuando los empresarios no se animan a decir lo que piensan porque tiene efectos negativos en sus negocios. Cuando entramos en sistemas más autoritarios es preocupante, pero confío en que no va a suceder eso en América Latina.

¿Pero ve hoy esos riesgos?

-Esos riesgos están siempre. La democracia en América Latina hay que cuidarla, no hay que tomarla como garantizada, porque es una democracia muy joven y si uno mira los sistemas democráticos en el mundo no hay tantos lugares donde haya una alternancia de ideologías económicas y políticas sin atropellar a las instituciones. No es fácil de obtener, por lo que hay que cuidar y trabajar todos los días.

¿Ha seguido el proceso constituyente en Chile?

-Lo sigo a diario. Lo veo como un proceso que ha partido de una iniciativa democrática, y esperemos que se mantenga dentro de un proceso democrático y republicano.

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