Participación ciudadana en la construcción de Ciudades Inteligentes

Plaza Italia

Foto referencial.

Es clave que se haya invitado a las organizaciones comunitarias y juntas de vecinos a que presenten proyectos de recuperación de accesibilidad universal y mobiliario urbano.




Positivo es el plan especial para la recuperación de espacios públicos anunciado por el gobierno de Chile, que contempla una inversión inicial de $10.000 millones, tras los daños registrados el último mes por las masivas manifestaciones ciudadanas a lo largo del país. Así como importante es que se haya invitado a las organizaciones comunitarias y juntas de vecinos a que presenten proyectos de recuperación de accesibilidad universal y mobiliario urbano, incluyendo áreas verdes, pavimentos, luminarias, vallas y señaléticas. Sin embargo, en la antesala de esta "reconstrucción" hay un elemento crucial que se debe destacar: La participación ciudadana para la construcción de Ciudades Inteligentes.

Un ejemplo de esta transformación y que es importante destacar, la experimentó la Región Metropolitana de Dijon, en Francia. La compañía francesa Citelum, junto a sus socios estratégicos Bouygues Energies & Services y Suez, rescató tres líneas de acción que convirtieron a esa metrópolis, de 23 comunas y 252 mil habitantes, en una Metrópolis Inteligente con participación ciudadana. La primera fase del proyecto "OnDijon" partió este año y busca garantizar un ahorro energético del 65%, además de una reducción del 50% de los costos de mantenimiento, al final de los 12 años del contrato.

¿Lecciones aprendidas? Se crean nuevos servicios públicos digitales Y/o inteligentes en transporte y energía, permitiendo desarrollar la democracia participativa a escala metropolitana, junto con facilitar el acceso a la información de manera más transparente e intercambios directos entre los ciudadanos y las autoridades locales. Para ello se partió primero por mejorar la gestión de calidad a través de la implementación de un Puesto de Control Centralizado (PCC), que permitió a los ciudadanos contar con una mejor información, al reemplazar 6 centros de control que coexistían previamente. Esto permitió a los habitantes de Dijon reportar problemas de las vías públicas y con la recolección de residuos, así como escoger el medio de transporte más rápido para desplazarse, verificando la disponibilidad y reservar las plazas de estacionamientos anticipadamente. De esa manera el ciudadano participa proactivamente en darle solución a los problemas de la ciudad, ya que el ciudadano común tiene acceso a los datos generados de los servicios públicos (circulación, iluminación, agua, etc.) a través de una plataforma Open Data, permitiendo además la aparición de un ecosistema de startups locales, que generan más empleo local.

En segunda instancia se desarrolló una estrategia de largo alcance, trabajando en una planificación urbana y el fortalecimiento de los mecanismos de financiamiento. En el caso de Chile, esta función recaería en los Pladeco, que constituyen una herramienta para los gobiernos locales en este sentido. Mientras que una tercera línea de acción fue generar ciudades más seguras, productivas e inclusivas, con el recambio de las 34 mil luminarias a tecnología 100% LED y la instalación de un sistema de telegestión. Estos ahorros financiarán parte de la renovación y nueva infraestructura del proyecto (más de 140 km fibra óptica, sensores, plataforma Open Data, 1.600 estacionamientos inteligentes, etc.)

En síntesis, este tipo de desarrollo urbano es el que puede ser replicable en Chile, ya que permite a los habitantes implicarse concretamente en la vida de sus ciudades, participando en la nueva gobernanza urbana de su ciudad de un modo proactivo.

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