Presupuestos de ciencias, tecnología e innovación en Chile han ido retrocediendo respecto del PIB en las últimas dos décadas
El Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo (CTCI) encargó un análisis respecto de los presupuestos ciencia, tecnología e innovación, el que fue elaborado por los expertos María José Menéndez Bass, Rodrigo Balbontín y Andrés Zahler. Será presentado al Congreso este lunes.
Una propuesta para crear una entidad técnica responsable de analizar y publicar el presupuesto en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), presentaron María José Menéndez Bass, Rodrigo Balbontín y Andrés Zahler, en el marco del informe titulado Análisis histórico del presupuesto público en ciencia, tecnología e innovación en Chile: marco conceptual y evolución.
En este documento, realizaron un análisis de los presupuestos en CTI en las últimas décadas, destacando que alcanzó su nivel máximo histórico en 2025, de US$1.371 millones.
Menéndez sostiene que el estudio fue mandatado por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo (CTCI) y tuvo “como objetivo construir una metodología que permitiera analizar cuál es el esfuerzo que realiza el Estado para fomentar el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación en Chile analizando cual es el presupuesto del gobierno central que se destina anualmente a esta área”. De hecho, este lunes 10 de agosto el CTCI entregará oficialmente el informe al Congreso.
“En Chile, distintas instituciones han realizado estimaciones con criterios, metodologías y coberturas diferentes. La falta de criterios consensuados ha dificultado comparar resultados y ha impedido disponer de un seguimiento exhaustivo, sistemático y consistente. Por ello buscamos con este trabajo sentar las bases para que los distintos actores del sector público puedan consensuar una metodología y se pueda contar con un análisis que se actualice año a año”, agregó.
Según el estudio, entre 2007 y 2026 el presupuesto total de CTI creció en un 133%, o un 5% anual promedio, mientras que, dentro de este período, entre 2017 y 2026, el presupuesto en CTI creció solo un 1,1% real anual promedio.
Además, detalla que el presupuesto público total en CTI ha decrecido si se lo compara con el PIB y con el total de los recursos públicos. De esta forma, pasó de representar un máximo de 0,53% del PIB en 2011 a solo 0,35% en 2026. Del mismo modo, su participación en el presupuesto del Gobierno Central disminuyó desde cerca de 2,6% en 2011 a alrededor de 1,5% en 2026.
“La reciente expansión del presupuesto de CTI permitió superar los niveles previos a la pandemia, pero no revertir la tendencia de largo plazo”, señalan los autores, agregando que “esto sugiere que la CTI ha perdido peso dentro de las prioridades presupuestarias nacionales”.
Sin embargo, explicaron que “la mayor parte del presupuesto CTI continúa asignándose mediante instrumentos sin orientación temática o sectorial explícita. Durante el período 2017-2026, el 67% de los recursos se asignó a través de instrumentos neutrales, sin prioridades temáticas o sectoriales predefinidas, mientras que un 20% correspondió a programas enfocados en sectores específicos como agricultura, pesca o minería. En contraste, solo un 4% del presupuesto se destinó a instrumentos diseñados para abordar desafíos estratégicos definidos por la política pública”.
Además, apuntaron que durante el período 2017-2026 la I+D concentró entre un tercio y dos quintos del presupuesto total, siendo la única categoría de presupuesto en CTI que muestra un crecimiento relativamente sostenido en términos reales durante la última década.
“Sin embargo, el país aún presenta niveles de inversión en I+D muy por debajo de los promedios de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”, explican.
En su análisis, los expertos detectaron que el gasto tributario máximo estimado para I+D corresponde a un 52,55% del gasto rendido.
“Se observa que este monto, si bien crece lógicamente de la misma forma que los montos rendidos, llega a un máximo de $43 mil millones en 2025. Este es un monto relativamente bajo si se lo compara con el presupuesto CTI en su totalidad”.
Además, apuntaron que el incentivo tributario a la I+D representó un promedio de un 0,16% del PIB de los países miembros de la OCDE, lo que quiere decir que," si en Chile el incentivo tributario a la I+D contribuyese lo mismo que el promedio de la OCDE, el gasto total de I+D del país respecto al PIB podría aumentar en alrededor de un 50%“.
Políticas desalineadas
En sus conclusiones, explicaron que el análisis presupuestario realizado muestra “definiciones de política en CTI que están desalineadas y se evidencian insuficientes para los desafíos de desarrollo del país; en particular, la pérdida de relevancia relativa de la CTI en las prioridades del Gobierno Central. Esto se puede revertir, en parte, con una discusión presupuestaria más acabada y sistemática”.
Sin embargo, para ello, plantearon la necesidad de que la discusión presupuestaria implique la unificación de criterios y metodologías para medir el presupuesto de CTI.
“Distintas instituciones públicas tienen distintas mediciones del presupuesto de CTI. Más aún, evidencia anecdótica revela que no existen procedimientos objetivos para la replicabilidad de estas mediciones, ya que muchas veces la información queda contenida de manera tácita en funcionarios públicos”.
Por ello, los expertos recomendaron definir “un ente técnico responsable de analizar y publicar anualmente el presupuesto de CTI, en base a una metodología que debe consensuarse, entre otros actores con Dipres, la Biblioteca del Congreso Nacional, los ministerios sectoriales y el Consejo CTCI. Adicionalmente, la Dirección de Presupuestos, en coordinación con el Servicio”.
En esa línea, comentaron que el SII “puede tomar un rol proactivo en sistematizar y reportar sobre el presupuesto indirecto que actualmente no es posible identificar mediante la información presupuestaria, pero que son datos cruciales para mapear el esfuerzo público en CTI; en particular, el incentivo tributario a la I+D”.
Por otra parte, recomendaron que “la discusión anual del presupuesto de CTI se beneficiaría de una comparación internacional. Sin embargo, a pesar de que existe una demanda tangible en muchos países para estandarizar la medición del presupuesto público en CTI, no existe un estándar, manual o metodología para cuantificar presupuestos de CTI”.
“En este contexto, el poder ejecutivo tiene la oportunidad de impulsar, a nivel de Estado, una iniciativa técnica y diplomática para establecer la medición del presupuesto de CTI como un estándar internacional de medición presupuestaria en este campo. Ello implicaría un esfuerzo diplomático y técnico para elevar esta metodología, por ejemplo, a la representación chilena en la OCDE y otros foros multilaterales”, sostuvieron los autores.
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