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Rodrigo Vergara: “En el mapa político de Chile hoy es imposible gobernar solo y José Antonio Kast lo tiene absolutamente claro”

El expresidente del Banco Central y actual investigador senior del CEP destaca el apoyo de los economistas por Matthei al líder republicano y las coincidencias en desregulación, baja de impuestos y ajuste fiscal. "No hay recetas mágicas, no hay almuerzo gratis, hay que hacer un ajuste fiscal significativo", afirma. Sobre la opción de asumir Hacienda en un eventual gobierno de Kast, Vergara no tiene dudas: “Siento que mi ciclo en eso ya se acabó”.

26.11.2025 Rodrigo Vergara CEP Foto Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez r

Pese a que no estuvo en la primera línea durante la campaña, el expresidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, fue parte del grupo de 40 economistas que entregó su apoyo a la candidata Evelyn Matthei. Sin embargo, la semana pasada no tuvo dudas en entregar su respaldo a la carta de la derecha al balotaje, José Antonio Kast, y asistir a la reunión de economistas citada por el jefe del equipo económico, Jorge Quiroz.

Para Vergara, esa reunión no fue baladí y cree que detrás de la cita hay una señal importante de unidad de la centroderecha y de que se buscarán acuerdos. Sobre todo, porque hay coincidencia en tres aspectos centrales: desregulación, baja tributaria y ajuste fiscal, enumera el investigador senior del Centro de Estudios Públicos (CEP).

¿Cuál es la señal que emanó de la reunión de la semana pasada entre los economistas que apoyaban a Matthei y el equipo económico de Kast en la que usted participó?

-Fue una muy buena reunión donde se tocaron temas de fondo. Lo más importante es el apoyo decidido de todos a la candidatura de José Antonio Kast en esta segunda vuelta. Todos los que estábamos con Matthei tenemos claro que es, por lejos, la mejor opción para Chile. La reunión la lideró Jorge Quiroz y lo hizo de una forma muy positiva: pidió todas las opiniones, se hizo cargo de distintos temas. Fue también una señal potente de unidad del sector de centro-derecha y derecha respecto a lo que viene.

Más allá de la similitud de ejes entre ambos programas, ¿percibió la disposición de republicanos de incorporar ideas del programa económico de Matthei?

-Vi muy buena disposición de la gente que está en la campaña de Kast de integrar ideas de otras candidaturas como las de Evelyn Matthei. Hay que tener claro que también hay muchas coincidencias entre ambos programas: los tres ejes económicos fundamentales son la desregulación, la reducción de impuestos y el ajuste del gasto fiscal. Esas cosas, con matices, estaban en las dos candidaturas. En las líneas generales hablamos de cosas que compartimos desde siempre. Naturalmente, hubo diferencias durante la campaña, las que fueron de segundo nivel respecto a los objetivos fundamentales, y en las que perfectamente se puede llegar a acuerdos. Hay una apertura importante, la que va a ser muy necesaria para darle gobernabilidad al país en los próximos cuatro años.

Se lo pregunto porque había una sensación original de que la candidatura de Kast iba a “pasar máquina” o que estaba lejana a esta lógica de los consensos y los acuerdos…

-… de repente en campaña se dicen ciertas cosas. Es una visión que probablemente está sobredimensionada. En el mapa político de Chile hoy es imposible gobernar solo, y José Antonio Kast lo tiene absolutamente claro. Lo hemos visto buscando distintos apoyos, de gente de centro, como lo que ocurrió con el expresidente Eduardo Frei, por ejemplo. No tengo dudas que va a tratar de buscar acuerdos en ciertas materias. Además, tampoco hay mucha opción.

La incorporación de Chile Vamos le puede dar gobernabilidad y viabilidad política a un eventual gobierno de Kast…

-…eso era como inevitable desde mucho antes. Naturalmente tenía que producirse cierta convergencia y en esas convergencias siempre va a haber que buscar acuerdos. No veo otra posibilidad. Esto también pasó en la elección pasada, cuando el mismo Kast pasó a segunda vuelta y también tuvo el apoyo de Chile Vamos. Se cuadraron. De todas formas, la política es complicada. Ojalá la unidad se mantenga durante todo el periodo. Siempre se producen discolajes y discusiones. Podría haber ciertas fricciones hacia adelante, pero espero que, al menos durante un tiempo, ojalá lo más largo posible, se mantenga ese espíritu de unidad.

26.11.2025 Rodrigo Vergara CEP Foto Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez r

¿No le cabe duda, entonces, de que Kast tendrá la vocación de buscar acuerdos?

-No me cabe duda. Entiendo que ha habido situaciones en las que se han restado ciertos acuerdos. Pero asumiendo la presidencia y no teniendo mayoría en ninguna de las dos cámaras, naturalmente tienen que buscar los apoyos correspondientes; primero con Chile Vamos y, luego, incluso, ir más allá, dada la composición del Congreso.

¿Qué se juega el país en esta elección presidencial?

-El país se juega un poco su futuro. La capacidad del país de reencauzarse en una senda de progreso, de crecimiento, de baja disminución de la delincuencia, de bienestar para los chilenos. Tenemos una candidata del Partido Comunista al otro lado y sabemos lo que significa; sabemos cuál es la visión. Pero no veo al país votando mayoritariamente por una candidata comunista, por mucho que quiera mostrarse como una socialdemócrata. Estimo que el próximo Presidente de Chile va a ser José Antonio Kast, todas las encuestas lo muestran. Es una elección muy importante. El progreso y el bienestar de los chilenos que se genere es muy superior bajo una candidatura de Kast.

¿Cuáles son los temas rescatables del programa de Kast y cuáles aquellos que pueden ser revisados o afinados?

-Te insisto en que comulgo con los tres ejes claves que se han planteado en términos generales. Chile necesita desregulación; sacar trabas administrativas, ojalá legales, para la inversión. Eso es para que crezca el país, aumente el empleo y los salarios, aumente el bienestar de la gente.

En segundo lugar, está básicamente la reducción de impuestos corporativos. Nos hemos pasado varios pueblos en el tema de los impuestos corporativos; está en un nivel superior al promedio de los países de la OCDE. Una baja importante de impuestos corporativos es necesaria y ojalá se haga con cierta premura.

Por último, está la reducción de gastos. Tenemos que avanzar a un equilibrio fiscal, con gradualidad. Hoy estamos con un déficit fiscal y si bajamos los impuestos, ese déficit va a aumentar. Menos impuestos es, en el neto, menor recaudación. Todo eso implica que se requiere compensar. La forma de compensar hoy no es haciendo aumento de impuestos. La forma de compensar es haciendo reducción de gastos y también eso está en el programa.

¿Y lo que puede ser afinado?

-Una de las cosas que se planteaba en el programa es la eliminación de las contribuciones a la primera vivienda. No es algo que a mí me interprete. Las contribuciones es un impuesto que existe en todas partes del mundo y es superprogresivo, porque le llega solamente al 25% de las personas con mayor ingreso o riqueza. Tiene elementos de eficiencia. De todas formas, entiendo que tiene algunos problemas y que se refieren a que hay gente, particularmente adultos mayores, que tienen la vivienda, pero que no tienen los flujos. Entonces, para pagar las contribuciones tendrían que vender la vivienda. Uno podría perfeccionar el sistema para enfrentar casos donde hay un problema, pero de ahí a eliminarla… tengo mis reservas.

¿Tiene reparos respecto de la fórmula planteada para el recorte de los US$ 6.000 millones en 18 meses?

-Esa discusión está totalmente sobredimensionada. Lo importante es que haya una voluntad de hacer un ajuste fiscal y que sea significativo, ya que el desafío fiscal es importante. El propio Jorge Quiroz mostró flexibilidad en el “timming” de la propuesta.

¿Tiene algún temor respecto de la sustentabilidad fiscal del programa de Kast para sus eventuales cuatro años de gobierno? Hay muchos economistas de derecha que creen en la “curva de Laffer”, una teoría económica que dice que una baja de impuestos podría estimular el crecimiento y, por consiguiente, aumentar la recaudación tributaria…

-Si se quiere reducir el déficit fiscal actual en forma importante y también se quiere bajar los impuestos corporativos en forma importante, y, además, no se quiere subir otros impuestos… No existe nada mágico acá. La única posibilidad es reducir el gasto público y hay espacios de reducción del gasto público. No creo que más del 90% del gasto fiscal sea rígido y que no se pueda mover, como dicen las autoridades. Hicimos un estudio en el CEP y nos dimos cuenta que no es así. No hay recetas mágicas, no hay almuerzo gratis, hay que hacer un ajuste fiscal significativo. En la medida que se logre hacer un ajuste fiscal significativo estoy seguro que en ese caso las cuentas fiscales van a cuadrar.

Yo no creo en la “curva de Laffer”. Pensar que todo esto se va a solucionar simplemente porque al bajar los impuestos se va a aumentar el crecimiento y eso va a aumentar la recaudación… y va a compensar completamente la baja de la recaudación producto de la baja de los impuestos... Eso no existe. Confiar en eso es simplemente un preámbulo a un problema fiscal mayor hacia adelante.

Por otro lado, ¿le provoca ruido la propuesta de “chao préstamo” contenida en el programa de Kast y que su materialización pueda abrir una “caja de Pandora” para la reforma previsional?

Hubo un acuerdo previsional que fue favorable para el sistema de capitalización, para los ahorros individuales, para la propiedad de los fondos donde se fortalece el sistema. Uno tiene que elegir las batallas y abrir esa batalla no es muy conducente.

Kast debe elegir sus batallas, entonces…

Obviamente, tiene que elegir las batallas, aunque no pretendo darle ningún consejo de cómo tendrá que elegir sus batallas, pero creo que esta es una batalla que, de alguna forma, se cerró con un acuerdo amplio. Sé que los republicanos no participaron en ese acuerdo, pero abrirla hoy, y sin mayoría en el Congreso, es poco conducente.

26.11.2025 Rodrigo Vergara CEP Foto Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez r

Su nombre se ha mencionado como un probable ministro de Hacienda de un eventual gobierno de José Antonio Kast. ¿Está disponible? ¿Le gustaría la idea?

-Trabajé durante muchos años en el Estado y, en particular, en el Banco Central. Llegué a ser presidente del BC y estoy muy contento y orgulloso con la carrera que seguí en la parte pública. Pero siento que mi ciclo en eso ya se acabó. Ya hice esa tarea. Por ejemplo, hay mucha gente que trabajó directamente en el programa Kast, y estoy pensando en el mismo Jorge Quiroz u otro, los que son los llamados para asumir este tipo de labores. Repito que no soy el llamado a dar recomendaciones. Hay otros nombres también que no están en el equipo de Kast y que estuvieron con Matthei... y que han tenido menos participación pública en el pasado. Esa gente también está llamada a asumir esta responsabilidad. No quiero dar nombres, no es algo que me corresponda.

“No veo ninguna razón para que el próximo consejero del BC tenga que ser de sensibilidad de izquierda”

Estamos ad portas de la elección de un nuevo consejero del Banco Central. ¿Debería ser este nuevo consejero de la misma sensibilidad de la saliente economista Stephany Griffith-Jones?

No veo ninguna razón para que eso sea así. Para mí, lo clave aquí es que el nuevo consejero sea competente, de buena calidad técnica. Que sea de sensibilidad de izquierda, que es lo que me está preguntando, no veo ninguna razón. Los nombramientos de los bancos centrales autónomos normalmente son políticos. Mal que mal vivimos en una democracia. No conozco ningún país que tenga bancos centrales autónomos, ni Estados Unidos o Europa, donde los nombramientos no sean políticos. Lo importante para la autonomía es que la persona que llegue sea competente, técnicamente sólida y, por supuesto, desde el punto de vista legislativo, que no se lo pueda remover por sus decisiones de política monetaria.

Recuerdo que en los 90, en la primera parte de los 2000, la izquierda decía en general que ellos tenían que tener mayoría de consejeros en el Banco Central porque ellos tenían la Presidencia o eran mayoría en el Congreso. Después, cuando llegó Sebastián Piñera, dijeron: ‘si bien tiene la Presidencia, la mayoría en el Senado la tenemos nosotros’. Pero hoy día no tienen la mayoría en el Congreso y es altamente probable que no tengan la Presidencia. Entonces, no veo ninguna razón para que el próximo consejero del BC tenga que ser de sensibilidad de izquierda. Perfectamente puede ser alguien de sensibilidad de derecha. Decir que un 3-2 en favor de la izquierda está escrito en piedra y que debe mantenerse para siempre, no veo ninguna razón para que eso sea así.

¿Incluso puede ser republicano?

-¿Por qué no?

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