Trump pone en suspenso, otra vez, acuerdo con China

Donald Trump

Por otra parte, desde la Casa Blanca señalaron que podrían imponer aranceles a Francia, en respuesta al impuesto digital a grandes tecnológicas.




Mientras muchos, incluyendo a Chile, cuentan los días para que China y Estados firmen el acuerdo que marcará el comienzo del fin de la guerra comercial, ayer Donald Trump minimizó la urgencia, planteando un plazo que preocupa a los mercados.

"De alguna manera, me gusta la idea de esperar hasta después de las elecciones para el acuerdo con China, pero ahora quieren llegar a un acuerdo", indicó el mandatario estadounidense, quien subrayó que no tiene "una fecha límite" para el pacto de primera fase.

Considerando que incluso se llegó a pensar que ese acuerdo sería firmado en noviembre pasado, cuando la APEC se iba a realizar en Chile, las palabras de Trump no cayeron nada bien entre los inversionistas. Ayer los tres principales indicadores de Wall Street retrocedieron por encima del 1%. En el caso del Dow Jones (-1,23%), se trató la baja más amplia en dos meses.

Añadieron leña al fuego las declaraciones del secretario de Comercio, Wilbur Ross, quien indicó que EEUU continuará con su plan de agregar aranceles a los productos chinos si no hay cambios a mediados de diciembre. "Siempre existe la posibilidad de un gran avance", matizó el secretario, detallando que si bien las conversaciones continúan entre las dos partes, no hay una gran reunión programada.

A la luz de estos últimos hechos, Chris Rupkey, economista de finanzas jefe en MUGF, sostiene que "el mercado de valores está sobrevendido en una táctica de acuerdo comercial de Trump que aún podría dar frutos y lograr un acuerdo antes del plazo arancelario del 15 de diciembre", fecha para la cual entraría en marcha una nueva tanda de aranceles contra China.

A esto se suma la arremetida proteccionista de la Casa Blanca con otros países. Después de anunciar que volverá aplicar aranceles al acero y aluminio de Brasil y Argentina, se advirtió que podría imponer barreras punitivas de hasta el 100% sobre las importaciones de champaña, bolsos de mano, queso y otros productos de Francia, por valor de US$2.400 millones, esto en respuesta al nuevo impuesto galo a los servicios digitales, que dañaría a las tecnológicas estadounidenses.

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