En búsqueda de la imagen perfecta: La verdad de los nuevos televisores 8K

The Wall, de Samsung. Una TV 8K de 292 pulgadas.

Aunque el futuro de estos aparatos parece apresurado, los fabricantes presentes en el CES 2020 confían en su tecnología. Aún así, ¿son necesarios? ¿puede un ojo humano notar tanta resolución?




En 2013, los asistentes al Consumer Electronic Show (CES), la misma feria de tecnología que se realiza esta semana en Las Vegas, vivieron asombrados el debut de los nuevos y futuristas televisores 4K, tecnología de punta que a pesar de su precio y poca disponibilidad de contenido, con el tiempo logró posicionarse en las tiendas y llegar a un número no despreciable de hogares en todo el mundo.

El problema es que a pesar de lo avanzado de la propuesta, ya en el momento de su presentación, su futuro se veía amenazado: Porque un año antes, en la misma feria tecnológica, el fabricante Sharp había adelantado lo que vendría: los nuevos televisores 8K y un modelo de 65 pulgadas, tamaño algo excesivo e impensado para la época.

Apenas han transcurrido ocho años y lo que desde entonces fue tomado como una locura, hoy es una tendencia. No sólo los televisores son cada vez de mayor tamaño, sino que las TV con 8K ya se encuentran en las tiendas y poco a poco aumentan su oferta de aparatos.

Se estima que la mayoría de los modelos de TV que vemos en los hogares tienen resolución Full HD, con aparatos adquiridos en su mayoría a mediados de la década pasada. El tiempo de vida útil de estos aparatos es de entre 60 mil y 100 mil horas aproximadamente, lo que equivale a unos 10 años de encendido antes que comience a perder los colores y su luminosidad.

Según expertos presentes en la CES, la duración de una TV responde a varios factores: lo peor es ubicarlo con la pantalla mirando al sol o cerca de una fuente de calor, que reciba mucho polvo del exterior, golpes de niños o un encendido de forma continua. Los nuevos televisores prometen tener una vida útil mucho mayor.

https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/ces-2020-asi-sera-el-evento-tecnologico-mas-grande-del-mundo/962100/

Más allá del ojo

Dejando por un momento de lado al tamaño, los fabricantes se han enfocado en la resolución de los televisores como uno de los factores determinantes para llamar la atención de los consumidores.

Recordemos que la resolución de estos aparatos se establece por el número de píxeles (pequeños puntos que se iluminan y crean una imagen) en pantalla. Cuantos más píxeles tenga, más detallada es la imagen.

Un televisor Full HD tiene una resolución de 1920 x 1080 píxeles, aproximadamente 2 millones de píxeles en total. Un 4K tiene cuatro veces este número, unos 8 millones de píxeles.

Pero con un televisor 8K, tenemos una monstruosa resolución de pantalla de 7680 x 4320 píxeles, nada menos que 33 millones de píxeles en total. Es aquí cuando aparece la primera pregunta: ¿Puede notar el ojo humano la diferencia entre 8K y 4K?. No es tan simple.

YungKyung Park es una experta coreana con un doctorado en el área de la ciencia del color. Sus investigaciones se relacionan a la calidad de la imagen y la apariencia del color, con doctorados y maestrías en la Universidad de Leeds, Reino Unido y la Universidad de Derby, Reino Unido.

En conversación con La Tercera en la feria de tecnología CES, señala que "está demostrado que el mundo real no tiene resolución, es todo continuo; por ello la resolución en los televisores puede ir aumentando cada vez más, pero nunca mostrará lo que vemos en realidad. Nunca lo hará. Sin importar luminosidad, contraste, píxeles o si tenemos lentes 3D".

Estudios afirman que el ojo humano tiene una resolución de 576 megapixeles, lo que significa que para crear una pantalla con una imagen tan nítida, clara, y que no pueda distinguir los píxeles individuales, tendría que empaquetar 576 millones de píxeles en un área del tamaño de nuestro campo de visión.

El inconveniente es que siempre se asumen dos cosas: que tenemos una visión perfecta -lo que no siempre es así- y que nuestros ojos abarcan toda la escena que tenemos al frente, pero entre pestañeo y pestañeo, sólo vemos en un sólo vistazo hasta 15 megapixeles.

Técnicamente, nuestros ojos ven alta resolución en un área muy pequeña en el centro, algo llamado fóvea. Pero tenemos un "punto ciego" donde el nervio óptico se encuentra con su retina, por lo que inconscientemente al ver una imagen movemos los ojos alrededor de una escena no solo para obtener más información, sino también para corregir las imperfecciones naturales de nuestro sistema visual.

Pero quizá estemos haciendo la pregunta equivocada. A pesar que tienen el mismo principio, el ojo no es similar a una cámara fotográfica, tomando imágenes para guardarlas en una memoria. Los expertos señalan que en realidad se trata de una especie de "detective", que recolecta pistas del entorno y las lleva al cerebro para que se procesen uniendo las "fotos", juntando las piezas que finalmente forman la imagen completa.

"En relación al 8K, se tiende a pensar que pasado cierto punto, no podemos discriminar entre tipos de resolución. Pero se trata de una ilusión óptica: la gente ve mucho más allá de la resolución", cuenta YungKyung Park.

¿Muy pronto?

Recordemos que ya con la salida del 4K hubo cuestionamientos por su elevado precio, o la escasa disponibilidad de contenido. Estadísticamente, esta tecnología ha tenido un crecimiento sostenido, pero lento: sólo un 31% de los hogares en EE.UU. poseen un TV 4K, mientras que en el mundo las ventas han aumentado de 10 millones de unidades en 2014 a 108 millones en 2019.

Para los 8K, la previsión por razones obvias es menor: estimaciones realizadas en abril de 2019 apuntaron a tímidas 500 mil unidades, contra 31 millones de aparatos que se esperan vender para 2025. Por ahora su precio parece ser un gran limitante: en promedio 5 mil dólares (3,8 millones de pesos).

Aunque con el paso de los años Netflix y YouTube decidieron lanzar contenido en 4K, aún existe poco contenido compatible, los reproductores de discos físicos aún no son tan masivos y la industria de los videojuegos recién se sumará a esta tendencia, con las nuevas consolas PlayStation 5 y Xbox Series X que se espera, alcancen también los 8K.

Antes de ello hubo varios intentos experimentales con esta tecnología, y se realizan hasta hoy. La emisora pública japonesa NHK comenzó la investigación y el desarrollo en 8K en 1995, con una inversión de mil millones de dólares en lo que en aquél tiempo se conocía como "Super Hi-Vision", una especie de 8K prehistórico, sumando a su vez audio de sonido envolvente de 22.2 canales.

También se han realizado pruebas en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012, el Festival de Cine de Cannes exhibió un corto de 27 minutos en una pantalla de 220 pulgadas y se espera que ocurra lo mismo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El 1 de diciembre de 2018, NHK lanzó BS8K, un canal con contenido en 8K en Japón.

Aún así, pero para quienes deseamos disfrutar de contenido casero, los nuevos televisores de Samsung, Sony y LG incluyen inteligencia artificial y un modo de mejorar la calidad del contenido en una especie de reescalado que hace que colores, luminosidad, contraste o intensidad se vean lo mejor posible y cercano a los 8K.

Pero no esperemos que nuestros viejos videos en VHS se vean en 8K. Esta función puede funcionar con contenido proveniente de HD, Full HD o 4K, dependiendo del fabricante.

El 8K es lo de menos

Más allá de la loca carrera por la mejor resolución, hay fabricantes que están intentando llegar a otros tipos de públicos con propuestas innovadoras o con una visión distinta de la misma tecnología.

https://www.youtube.com/watch?v=YCHgVxPIIDI

Uno de ellos es "The Sero" (vertical en coreano) de Samsung, un TV de 43" que tiene como gran característica, la posibilidad de ver contenido vertical, empleando una app para un dispositivo Galaxy que tras sincronizarse, cambia su orientación cada vez que realicemos el mismo gesto con el teléfono.

La idea de esta TV "millenial" es ser utilizada como una segunda pantalla, como si quisiéramos ver Snapchat o las Stories de Instagram. La limitación es que por ahora, sólo los usuarios de dispositivos Galaxy podrán acceder a esta tecnología. Quienes tengan iPhone deberán utilizar el control remoto para cambiar la TV de posición.

Jaime Alcázar, Product Manager de Samsung, reconoce que a pesar que el primer lanzamiento en 8K de la marca fue en 2016, aún falta contenido incluso en 4K. Es por eso que también hace hincapié en la posibilidad de reescalar el contenido a través de su procesador, pudiendo llegar de HD a 4K y 8K, en términos de profundidad, contraste y sombra. "Mejora paso a paso los píxeles y les va dando detalle, mejorándolos. La idea es darle mayor realidad a la imagen. Además los 8K incluyen seis parlantes con sonido envolvente y compatibilidad con las barras de sonido, entregando una experiencia más completa", señala.

Asimismo, Alcázar indica que en esta oportunidad se incluyó una TV de 75 pulgadas a los anteriores modelos de 82 y 98 pulgadas, buscando dar un poco más de amplitud.

LG por otro lado, está lanzando este año productos 8K en su linea OLED y Nano cell de alta pulgada, incluyendo un procesador Alpha9 que permite funcionalidades de inteligencia artificial como detección automática y mejoras de imagen.

"Creemos que la tecnología 8K tiene que partir de un lado; tanto productores de contenido como televisores que sean capaces de reproducirlos. Es un trabajo conjunto", afirma Jorge Becerra, Gerente de Marketing de LG.

De acuerdo a Becerra, en Chile llegarán algunos televisores durante este año, de 65, 77 y 88 pulgadas. En cuanto a los precios, admite que pueden ser prohibitivos, pero en este caso serían levemente superiores a sus hermanos en 4K, aunque su tamaño y prestaciones sean similares.

El otro participante de esta trilogía es Sony, que dio el año pasado el paso al 8K con ZG9 de 98 pulgadas, tamaño algo exagerado para todas las habitaciones. Este año en la CES, la marca japonesa arribó con ZH8, con tecnología Full Array LED en 75 y 85 pulgadas. Su novedad es la tecnología "Frame Tweeter", que entrega al espectador la sensación que el sonido se produce directamente desde la pantalla. Además, añade un modo que ajusta el brillo de forma automática dependiendo de la luz ambiental, y reescalado de imagen para contenido que no sea 8K.

Paralelamente destaca lo hecho por Asus, que en el área de las pantallas enfocadas en videojugadores se encuentra realizando una búsqueda por los cuadros por segundo, más allá de 4K y 8K. Por ello, llevaron al CES el Asus ROG Swift 360Hz, llamado por ellos como "el monitor para esports más rápido del mundo". Se trata de un monitor de 360 cuadros por segundo que en comparación a los 240 cuadros de otros monitores de la misma marca - u otras-, es muy notorio.

"Nosotros estaos en la carrera hasta los mil cuadros por segundo. Uno siempre pensaba que los 60 cuadros era lo máximo a lo que podíamos alcanzar y lo que más puede ver el ojo humano. Pero la realidad es que el ojo deja de ver borrosidades a los mil cuadros", explica Diego Fernández, Gerente de Marketing Regional de ASUS.

Según Fernández, lo que ganamos en los 360 cuadros es claridad. Los textos o videos, por más pequeños que sean, se ven muy claros y fluidos en esta modalidad, aunque sólo se trata de contenido en Full HD. Por ahora, el sueño de los 360 cuadros por segundo en 4K, parece lejano por factibilidad técnica.

"Hay que tomar con cautela la resolución. El 4K de cerca ayuda mucho, pero de lejos no se nota tanto. Para algunas cosas quizás se necesite fluidez que tantos píxeles", asegura.

De hecho, las nuevas consolas PS5 y Xbox Series X entregarán sus juegos en 4K u 8K a 60 cuadros por segundo, algo impensado hace muchos años pero aún insuficiente, si es que buscamos la imagen perfecta.

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