Escolares podrán monitorear el medio ambiente con nuevos sensores científicos

Autores -Foto Jorge López Orozco

Foto: Jorge López Orozco

CO2-O2 es un sensor creado por un grupo de siete desarrolladores multidisciplinarios de la empresa Bioquimica.cl. Los profesionales trabajaron más de dos años para crear Experimenta Sensores, conjunto de tres kits portátiles que buscan apoyar el conocimiento científico en las aulas.


Una pareja de quinceañeros se va con una pequeña caja de viaje por el metro de Santiago. En sus manos portan un modernísimo sensor de CO2 y una interrogante: ¿cuánto dióxido de carbono hay en las estaciones? Su iniciativa es recolectar los datos, pasarlos a un computador y tras su análisis proponerle a la empresa de ferrocarriles metropolitano soluciones como el uso de jardines verticales o ventiladores para que la gente respire mejor. En la estación Baquedano, por ejemplo, la medición arrojó 3516 ppm (partes por millón) cuando lo recomendado sería tener un índice de 800.

Estos jóvenes investigadores protagonizan el video que presenta al nuevo sensor de CO2-O2 creado por un grupo de siete desarrolladores multidisciplinarios de la empresa Bioquimica.cl. Los profesionales trabajaron más de dos años para crear Experimenta Sensores, conjunto de tres kits portátiles hechos en Chile, de bajo costo, fáciles de usar y que buscan apoyar el conocimiento científico en las aulas de todo el país.

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Uno de los kits diseñados por la empresa.[/caption]

"Saber cuánto CO2 hay alrededor tuyo es como tener un nuevo sentido, es ver cosas que antes no sabías", cuenta Matías Gutiérrez (36), bioquímico y CEO de Bioquimica.cl. "Queremos llevar herramientas, que normalmente se encuentran en laboratorios de experimentación e investigación en las universidades, a los estudiantes de colegios y que puedan experimentar su entorno para desarrollar nuevas preguntas, poder responderlas a través de los sensores y de esta forma generar conocimiento acerca de su entorno social", puntualiza.

Los otros dos kits de Experimenta Sensores comprenden a un set ambiental, que mide luminosidad, temperatura, presión ambiental, altitud y humedad.  "El tercero es de química y es prácticamente un laboratorio en una maleta: contiene un conductímetro, un peachímetro, un sensor de temperaturas, otro de presión de gases y lo puedes llevar a cualquier lado, no estás confinado a una sala de clases y puedes hacer ciencias en cualquier lugar", indica Nicole Fauré (35), Doctora en Química y socia en este emprendimiento.

Ciencia para todos

La marca Experimenta lleva un buen tiempo intentando disminuir la brecha que hay en los colegios de Chile respecto al acceso a instrumentos científicos de calidad. Actualmente sus productos se encuentran en 550 establecimientos nacionales y cuenta con 1800 docentes matriculados en una plataforma virtual que va integrando nuevos contenidos.

La meta de la empresa es democratizar la ciencia, enfocado sus esfuerzos en el desarrollo de herramientas con alto impacto educativo en el tema de ciencias y que sean de un costo asequible para cualquier escuela. En general, los instrumentos científicos de alta precisión son caros y difíciles de conseguir. Mayoritariamente se deben importar, no cuentan con servicio técnico nacional, sus instrucciones están en otro idioma o no consiguen ser bien utilizados por profesores o alumnos.

"Uno nace explorador, pero el sistema educativo como que te va apagando la curiosidad, entonces estos sensores hacen que el estudiante se vuelva protagonista de su propio proceso de aprendizaje. Ocupamos metodologías de indagación, exploración y desarrollo de preguntas científicas, para que se empoderen y vuelvan a esa capacidad innata de explorar y hacerse preguntas", señala Matías Gutiérrez.

Cada kit de Experimenta Sensores vale menos que un teléfono celular de gama media. ¿Cómo han logrado bajar el precio a una tecnología costosa?  "Ha sido un trabajo súper duro. Nicole ha hecho una profunda investigación", dice Matías, mientras señala que las placas de prototipos, el diseño industrial, el desarrollo de la electrónica y el software ha sido hecho totalmente por el equipo en sus laboratorios de Santiago.

Generar preguntas y buscar respuestas

Apasionados por la ciencia, el equipo de trabajo creo sólidas cajas para que los instrumentos puedan ser llevados a terreno. Con un sistema intuitivo de manejo –básicamente un par de botones al estilo Smartphone- la idea fundamental es que los niños se vuelvan protagonistas de sus propias historias científicas y se vuelvan ciudadanos conscientes. La salud de los ríos, el nivel oxigenación de una sala de clases, las variables del crecimiento de las plantas por la luz que reciben, es parte de lo que se podría llegar a investigar en clases.

"Considero que la calidad del aprendizaje que tendrán los alumnos con acceso a los sensores, le potenciarán habilidades del siglo XXI muy importantes: el pensamiento crítico, la colaboración, el análisis, el saber argumentar o cuestionarse, todo eso son habilidades esenciales que tienen que desarrollarse en nuestra ciudadanía, y mejor si empieza desde niños. Queremos crear comunidades de colaboración que cuenten sus historias y sus preguntas. ¡No me puedo imaginar lo que va a salir de niños empoderados con este tipo de herramientas!", afirma Nicole Fauré.

La compañía ha generado una serie de alternativas para establecimientos que no cuenten con los recursos suficientes para la compra de uno de los sensores como la "Biblioteca de Instrumentos", que permitirá el préstamo de los instrumentos por algunas semanas a profesores, como también un sistema de arriendos mensuales y la asociación con la plataforma daleprofe.cl, que otorgará la posibilidad de contar con precios preferenciales.

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