La vacuna chilena que seduce a Bill Gates

Vacuna contra el virus sincicial es la única en el mundo que se puede aplicar en los recién nacidos. Se necesitan 5 millones de dólares terminar los estudios de fase II y III para que esté disponible en forma masiva.


En lo que va del año, el 50,9% de las muestras de virus respiratorios que ha recibido el Instituto de Salud Pública para análisis y que resultaron positivas corresponden al Virus Respiratorio Sincicial (VRS). Así de frecuente es este virus que cada invierno aumenta su circulación y que enferma causando infecciones respiratorias bajas a toda la población pero con consecuencias más graves en niños pequeños y adultos mayores, que incluso pueden llevar a la muerte.

Pese a que fue descubierto hace más de 60 años, hasta hoy no existe una vacuna para combatirlo, y solo en el último tiempo los científicos trabajan en el desarrollo de una. Entre ellos hay un grupo de investigadores chilenos que llevan la delantera. Hace 16 años que Alexis Kalergis, investigador de la U. Católica y director del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (Imii) trabaja en una vacuna contra el VRS. “Cuando recién se descubrió, en 1956, se hizo una evaluación de una vacuna pero se vio que no solo no protegía sino que además exacerbaba la enfermedad y no servía. La medicina se dio cuenta que era un virus muy complejo. Durante todo este tiempo, se ha estado estudiando el virus para comprender los mecanismos por los cuales causa la enfermedad y esto ha tomado varios años”.

La vacuna creada por la Universidad Católica y el Imii con el apoyo de Conicyt y la Iniciativa Científica Milenio es hoy la única formulación en el mundo que puede ser aplicada en recién nacidos, situación que fue también destacada por la revista The Lancet hace algunas semanas.

Hoy la vacuna ya está lista. Se trata de una vacuna recombinante que expresa solo alguno de los antígenos del virus con los que logra generar inmunidad pero sin inflamación. “Genera inmunidad de tipo TH1, un tipo de inmunidad antiviral que no causa inflamación en las vías respiratorias. Permite que se generen más linfocitos T que son los que reconocen el virus y más anticuerpos que lo ataquen. Ambos, combinados, neutralizan el virus y lo destruyen”, explica Kalergis

Tanto impacto ha causado la vacuna que desarrolló su grupo que la Fundación de Bill y Melinda Gates, ya puso sus ojos en ellos.

PATH es la sigla de Program for Appropriate Technology in Health, una iniciativa de salud internacional, dependiente de la Fundación Bill y Melinda Gates que selecciona investigaciones que tendrán impacto en la salud mundial, precisamente el estatus que le dio a la fórmula del doctor Kalergis.

Es un reconocimiento científico tecnológico, no es dinero, pero obviamente favorece la visibilidad y la importancia del desarrollo y ayuda a conseguir más recursos para seguir desarrollando la vacuna”, dice el investigador.

Virus “inteligente”

¿Qué tan distinto es a otros virus respiratorios? Según Kalergis, el VRS es capaz de evadir la respuesta inmune del organismo y además, exacerba la respuesta inflamatoria haciendo que el paciente se obstruya a tal punto que puede llegar a morir.

El grupo que dirige ha logrado aportar con importante conocimiento científico nuevo que es el que le ha permitido posicionarse como la vacuna más promisoria de las que se desarrollan en el mundo. “Demostramos que el virus interfiere en la función de algunas células del sistema inmune, descubrimos el mecanismo por los cuáles interfiere, identificamos el componente del virus responsable de la interferencia y con toda esa información, generamos una vacuna que contrarresta ese mecanismo del virus utiliza para causar la enfermedad”, dice el director del Imii.

En el estudio clínico fase I (las primeras pruebas en humanos) que ya se realizó en el Centro de Investigaciones Clínicas de la UC en conjunto con la infectóloga-pediatra Katia Abarca, fueron vacunados 24 adultos y demostró ser segura. Además, cuando se midieron los anticuerpos en los participantes del estudio, después de seis meses, estos todavía estaban presentes en la sangre lo que demuestra que aún tenían inmunidad.

“Nuestra vacuna pretende una protección que dure toda la vida. Una persona puede infectarse varias veces con el virus sincicial, es probable que incluso, todos los años nos enfermemos, pero en el caso de los niños pequeños la inmunidad no está completa y en los adultos mayores, ésta se va debilitando con la edad. Para las personas con la inmunidad disminuida, también puede ser un problema grave”, dice Kalergis.

Para que la vacuna se pueda ocupar en forma masiva –uno de los objetivos que ya se ha conversado con el Ministerio de Salud para su incorporación al plan de inmunización en los recién nacidos– lo único que faltan son recursos. Entre 5 y 6 millones de dólares. Eso es suficiente para que se puedan realizar los estudios que faltan (fase clínica II y III).

Además de PATH y The Lancet, el trabajo desarrollado por Kalergis ha tenido varios otros reconocimientos: la Medalla de Oro para Inventores que otorga la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, el Premio Nacional de Innovación que entrega Avonni. A eso se suma el interés de la Harvard y de los Institutos de Salud de Estados Unidos (NIH) por desarrollar estudios de casos y un estudio clínico, respectivamente, con la vacuna.



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