¿Qué tan protegido estoy si solo yo uso mascarilla y nadie alrededor lo hace?

Lo que hemos escuchado durante toda la pandemia es que las mascarillas son más efectivas cuando todos las usan. Pero aún así, especialistas indican que son una herramienta efectiva en espacios abiertos y en especial para quienes no cuentan con esquema de vacunación completo.


Los contagios de Covid-19 van en descenso. Las cifras ya llevan 10 días bajo los 3 mil casos diarios. Además, diez regiones presentan una positividad menor al 5%. Sin duda, un panorama alentador, que se suma a las nuevas medidas sobre uso de mascarillas que rigen desde el 14 de abril: Luego de dos años de pandemia, en todas las comunas y regiones del territorio nacional, ya es posible salir a la calle sin utilizarlas.

Sin embargo, y como ya se trata de una costumbre asociada al cuidado de la salud que nació en una grave pandemia, para muchas personas no ha sido fácil dar el paso de salir a la calle a rostro descubierto. Dejar de usarlas no es algo que consideren. Aún la siguen usando en espacios abiertos.

Desde el 14 de abril, kuego de dos años de pandemia, en todas las comunas y regiones del territorio nacional, ya es posible salir a la calle sin utilizar mascarilla.

Seguir usando

Pero, ¿qué tanto protege una mascarilla si solo la usa una personas mientras el resto no?

Lo que hemos escuchado durante toda la pandemia es que las mascarillas son más efectivas cuando todos las usan. Si alguien está infectado con Covid-19 y no lo sabe, la mascarilla actúa de algún modo, como colocar el pulgar sobre el extremo de una manguera, evita que el virus salga libremente. Al contrario, cuando esa persona infectada no tiene mascarilla, cualquiera a su alrededor que sí la esté usando reduce la posibilidad de que esas gotas lleguen a su sistema respiratorio y la enfermen. Aunque las medidas en espacios públicos hayan cambiado, siguen siendo útiles.

Ahora que las mascarillas son opcionales en espacios abiertos, el cálculo de si usar una depende en gran medida de las circunstancias individuales y de cuánto no desea enfermarse, además de las tasas de transmisión a su alrededor, explican especialistas.

Si una persona decide utilizar mascarilla quirúrgica en un lugar donde nadie la utiliza, estará protegida de la infección por Sars-Cov 2, dice la Dra. Naldy Febré, directora del Magíster en Gestión de Riesgos, seguridad y salud en el trabajo de la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello. Sin embargo, añade, “es importante recordar que además de utilizar mascarilla, esta persona debe recordar aplicar las otras medidas tales como inmunización con esquema completo, realizar higiene de manos con alcohol gel de preferencia y aplicar distanciamiento social”.

Distinto es que alguien no vacunado opte por dejar de usarlas, a que alguien con vacunas al día lo haga. La mayor protección contra la enfermedad sigue siendo la vacunación. Según un estudio publicado a principios de marzo en el New England Journal of Medicine, las inyecciones de Pfizer-BionTech fueron 85% efectivas en la prevención de hospitalizaciones y muertes en los residentes de Carolina del Norte hasta siete meses después de su serie de dos vacunas.

Ahora que las mascarillas son opcionales en espacios abiertos, el cálculo de si usar una depende en gran medida de las circunstancias individuales y de cuánto no desea enfermarse, además de las tasas de transmisión a su alrededor, explican especialistas. Foto: Reuters.

El Dr. Pablo González investigador del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia, y académico PUC destaca que mascarillas son una barrera muy efectiva para bloquear las infecciones por virus respiratorios y han jugado un rol clave en el control de la pandemia en el mundo. Su uso protege al usuario de forma significativa contra infección, “comparado a una persona que no utiliza mascarilla”, indica. “En un espacio donde nadie utiliza mascarilla, el que la porta presentará un grado importante de protección contra la infección”.

Un estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, su sigla en inglés) de este año publicado en Morbidity and Mortality Weekly, que documenta la protección que brindan varias máscaras, indicó que quienes usan habitualmente una mascarilla N95 o KN95 redujeron sus probabilidades de dar positivo en un 83% en comparación con personas que no las usaban. Para los usuarios de mascarillas quirúrgicas, la enfermedad se redujo en un 66% y para las protecciones de tela, en un 56%.

Otros estudios en modelos animales también resaltan el rol de las mascarillas. En un trabajo, investigadores dirigidos por el microbiólogo Kwok-Yung Yuen de la U. de Hong Kong, alojaron hámsters infectados con Covid-19 y sanos en jaulas contiguas, con paredes de mascarillas quirúrgicas que separaban a algunos de los animales. Sin barrera, alrededor de dos tercios de los animales no infectados contrajeron el SARS-CoV-2. Pero solo alrededor del 25% de los animales protegidos por el material de la máscara se infectaron, y los que lo hicieron estaban menos enfermos que sus vecinos sin mascarilla (según lo medido por puntajes clínicos y cambios en los tejidos).

Distancia de tres metros

La Dra. Karina Bravo directora I+D del LICTEX-UdeSantiago laboratorio de validaciones de mascarillas, dice que si bien las medidas de su uso en Chile se han mantenido, se ha planteado como una excepción en espacios abiertos y donde se pueda mantener distancia de más de un metro entre las personas, es decir, no en multitudes.

Sin embargo, agrega Bravo la recomendación basada en evidencia es diferente de la dada por las autoridades. Se habla, dice que tiene que existir más de tres metros de distancia entre las personas, “dado que los aerosoles que transportan el virus SARS-CoV-2 alcanzan a lugares más lejanos según las corrientes de aire”. Por lo tanto, es muy importante ser estrictos y usarlas en la mayoría de los casos que involucren espacios cerrados, poca ventilación y aglomeraciones de personas.

Rodrigo Muñoz, infectólogo y académico de la Escuela de Medicina de la U. de Magallanes, subraya que esa flexibilización está pensada para lugares abiertos con buena ventilación, donde se pueda cumplir el mantener la distancia mayor a un metro con otras personas “y en un contexto epidemiológico de baja circulación viral en casos y en porcentaje de positividad”.

“En estos casos la probabilidad de contagiarse es menor, pero siempre podría existir la probabilidad de estar cerca de un paciente con SARS-CoV-2 especialmente si no se cumple la distancia sugerida, por lo que el uso de mascarilla podría mantener la protección frente a estos contactos. En general el riesgo de contagio siempre es mayor mientras mayor sea el tiempo de contacto, si este contacto es intramuros, la mascarilla disminuye la probabilidad de contagio en todos estos contextos, a pesar que el resto no la use”, dice Muñoz.

Cuando una sola persona ocupa mascarilla se denomina enmascaramiento en una dirección, explica Bravo. En ese caso el nivel de protección depende de: la eficacia de filtración y al ajuste. “Para mascarillas de tipo FFP2 como N95, KN95 y KF94, quirúrgicas de tres pliegues y de tela común certificadas, alcanzan entre un 93 a 99 % de eficacia de filtración a través de las telas que las componen”, explica.

La flexibilización está pensada para lugares abiertos con buena ventilación, donde se pueda cumplir el mantener la distancia mayor a un metro con otras personas. Foto: Reuters.

En caso del ajuste, obedece a características personales del rostro, “por lo tanto, es muy importante encontrar la que haga sello contra el rostro, el sello se evidencia en que la mascarilla se mueve hacia adentro y afuera cada vez que se inhala y exhala”, sostiene Bravo.

“En términos generales el ajuste es mayor para nivel FFP2 (KN95, N95 y KF94) protegerían más que las de nivel quirúrgico de tres pliegues y las de tela común que deben ser relegadas en su uso, a espacios abiertos sin aglomeraciones. Dadas éstas indicaciones sería imperativo en torno al control sanitario que se entregaran mascarillas certificadas en accesos a público general, por ejemplo, en los paraderos de las micros, en la feria y a la población vulnerable, ya que Chile no es gran productor de mascarillas tipo FFP2 y se encuentran menos frecuentemente de alta calidad y de mayor precio”, subraya la especialista.

Se recomienda mantener su uso en situaciones en que la distancia social no se pueda mantener aunque estemos al aire libre y en un lugar ventilado, indica Muñoz como en lugares concurridos o en contacto con personas en que no podemos descartar enfermedad “especialmente en personas de alto riesgo de desarrollar un cuadro de Covid grave”.

Existen recomendaciones de entidades nacionales e internacionales que indican, dice Febré la existencia de algunos grupos donde es recomendable continuar con el uso de mascarilla. Esos grupos son: personas mayores, enfermos inmunodeprimidos y personas con enfermedades concomitantes (enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas, cáncer y enfermedades cerebrovasculares). “Además, las personas que no tengan el esquema completo de vacunación para Covid-19, deben usar la mascarilla en lugares cerrados y al aire libre donde haya un riesgo elevado de contagiarse”.

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