Barómetro del Reciclaje 2026: los chilenos saben qué reciclar, pero confían menos en que el sistema funcione
El tercer Barómetro del Reciclaje de ReSimple, muestra un aumento en el conocimiento sobre los materiales reciclables, pero una caída en la percepción de que Chile efectivamente recicla. El nuevo Índice de Confianza en el Reciclaje llega a 53,5 puntos sobre 100.
Los chilenos parecen saber cada vez más sobre qué residuos pueden reciclar, pero ese mayor conocimiento no necesariamente se traduce en confianza en el sistema. Esa es una de las principales conclusiones de la tercera medición del Barómetro del Reciclaje en Chile, estudio realizado por ReSimple junto a Cadem, que muestra una creciente brecha entre lo que las personas conocen sobre reciclaje y la percepción que tienen sobre sus resultados.
El estudio, realizado entre el 11 y el 20 de agosto de 2026 a través de una encuesta online a 1.000 personas mayores de 18 años de todo Chile, evidencia que prácticamente todos los materiales evaluados registran un aumento en el porcentaje de personas que los reconoce como reciclables respecto de 2025. Sin embargo, solo 23% considera que en Chile se recicla “mucho o bastante”, la cifra más baja de la serie medida desde 2024.
El contraste está en la percepción de confianza que existe hacia el sistema. Por primera vez, el estudio incorporó un Índice de Confianza en el Reciclaje (ICR), construido a partir de cinco dimensiones: confianza en el propio impacto, en la recolección, en el entorno social, en el procesamiento de los residuos y en los distintos actores que participan del sistema.
El resultado nacional alcanza los 53,5 puntos sobre 100, ubicándose en una zona de confianza media. La dimensión mejor evaluada es la confianza en el propio impacto, con 62,8 puntos, mientras que la más baja corresponde a la confianza en el entorno social, con 39,7 puntos. Es decir, existe una diferencia de 23 puntos entre la percepción sobre el propio esfuerzo y la confianza en que vecinos, familiares y comunidad reciclan adecuadamente.
La frecuencia con que las personas reciclan también es un factor que aparece relacionado con el nivel de confianza. Quienes declaran reciclar a diario o semanalmente alcanzan un ICR de 66,9 puntos, mientras que quienes nunca reciclan llegan a 31,4. La brecha de 35,5 puntos es la mayor entre los distintos segmentos analizados por el estudio.
El estudio también muestra una paradoja en torno a la infraestructura de los sistemas de reciclaje. La percepción de cobertura del servicio de recolección casa a casa aumenta, ya que en quienes señalan que en su comuna pasa un camión de reciclaje todas las semanas suben de 24% en 2025 a 30% en 2026.
Pero al mismo tiempo disminuye la sensación de que reciclar sea una práctica sencilla. El porcentaje de personas que afirma saber en qué contenedor tiene que depositar cada residuo cae de 72% a 68%, mientras que quienes consideran que “reciclar es una práctica fácil” bajan de 56% a 52%.
Los obstáculos también apuntan a problemas de acceso y hábito. Entre ellos están la falta de lugares para reciclar cerca del hogar, la falta de costumbre y que el camión de reciclaje no pase siempre por la casa. Para el estudio, esto marca un cambio en el desafío que enfrenta el sistema donde se requiere que las personas sepan cómo utilizarla y tengan una experiencia de reciclaje clara y simple.
Otro de los hallazgos apunta a quiénes son considerados fuentes confiables a la hora de determinar si un residuo puede reciclarse. Los encargados de puntos limpios o puntos verdes aparecen como la voz con mayor credibilidad, con 71% que considera “mucho o bastante” su opinión. Les siguen las personas que trabajan en los camiones de reciclaje, con 63%, indicador que se midió por primera vez este año. En contraste, disminuye la credibilidad atribuida a influencers en redes sociales, que pasa de 25% a 19%, y a los rostros de televisión, de 28% a 24%.
El informe plantea así que la confianza se está desplazando hacia quienes tienen contacto directo con el proceso de reciclaje y conocimiento práctico sobre su funcionamiento.
En paralelo, también aumenta el conocimiento de ReSimple. Un 25% de los encuestados declara conocer o haber oído hablar de la organización, frente a 21% en 2025 y 8% en 2024.
Por otro lado, frente a estos resultados, el estudio entrega señales sobre cómo debería organizarse el futuro del reciclaje. Un 88% considera que debería ser responsabilidad de una alianza público-privada, un 5% opta por que sea responsabilidad del sector público y 4% por el sector privado.
En esa discusión aparece también el rol de la regulación. Consultado por los resultados y, específicamente, por eventuales modificaciones al DS N°12 de la Ley REP, el ministro(s) del Medio Ambiente, José Ignacio Vial, señaló que existe disposición a revisar la normativa. “El mismo reglamento lo establece. Cada 5 años debe hacerse un análisis de estos decretos. Y nosotros estamos abiertos a mejorar todos los aspectos que sean necesarios para alcanzar los objetivos de la ley”.
Vial destacó además el trabajo de la Mesa MEP de Corfo, instancia en la que participan distintos actores del ecosistema del reciclaje, y planteó que están abiertos a conversar sobre posibles modificaciones regulatorias. “Nosotros queremos continuar con ese trabajo, estamos haciendo auditoría en la materia y esos aspectos hay que rescatarlos e incluirlos en la normativa”, sostuvo.
Los resultados del Barómetro muestran así un sistema que ha avanzado en conocimiento y cobertura, pero que todavía tiene una brecha importante de confianza. El desafío, entonces, no se limita a conseguir que más personas sepan qué residuos pueden reciclar, sino también de demostrar qué pasa después con esos residuos y por hacer que el proceso sea más comprensible para los usuarios.
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