Cómo la estrategia de Clínica Alemana ha permitido reducir a casi la mitad sus emisiones de carbono
Rodrigo Croquevielle, gerente de operaciones de Clínica Alemana, conversó sobre iniciativas como climatización, teleconsulta y trabajo con colaboradores y pymes, que hoy buscan transformar a la empresa para enfrentar el cambio climático. Detalló que hace una década la clínica emitía cerca de 10 mil toneladas de CO2 al año en su operación directa (alcance 1), cifra que hoy se ha reducido a la mitad.
En el marco del Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, que se conmemora cada 28 de enero, en un nuevo capítulo de Hub Sustentabilidad de radio Duna, se abordó uno de los grandes desafíos en la lucha contra el cambio climático: la descarbonización del sector salud. La conversación puso el foco en el rol que cumplen las instituciones privadas y, en particular, en la experiencia de Clínica Alemana, una de las clínicas de alta complejidad más importantes del país.
Rodrigo Croquevielle, gerente de operaciones de la clínica, explicó que el trabajo en sostenibilidad no es reciente, sino parte de una visión estratégica de largo plazo. “Llevamos mucho tiempo en Clínica Alemana trabajando en cómo gestionar la huella de carbono, y esto viene un poquito del ADN de la institución. (...) La estrategia y la mirada de la clínica es muy comprometida con la comunidad”, afirmó. En esa línea, detalló que hace una década la clínica emitía cerca de 10 mil toneladas de CO₂ al año en su operación directa (alcance 1), cifra que hoy se ha reducido a la mitad. “Hoy estamos cerca de las 5 mil toneladas. Para hacerse una idea, cada mil toneladas equivalen a unas 50 vueltas en vehículo alrededor del planeta”, explicó.
Uno de los principales focos ha sido la climatización, responsable de gran parte del consumo energético. “Nos dimos cuenta de que la principal fuente de emisiones tiene que ver con cómo climatizo una clínica. Empezamos a sacar procesos que usan combustibles fósiles, como las calderas, y a cambiarlos por otras tecnologías mucho más eficientes”, relató Croquevielle. Este proceso incluyó la incorporación de equipos capaces de generar frío y calor de manera más eficiente, logrando “una eficiencia hasta cinco veces mayor, usando solo la quinta parte de la energía necesaria”. A ello se suma un riguroso sistema de monitoreo: “Cuando tú empiezas a medir, puedes hacer gestión. Nosotros partimos al revés, mejorando procesos, y después incorporamos la contabilidad de carbono”.
Más allá de la infraestructura, la estrategia también ha incluido cambios culturales y operacionales, como la expansión de la teleconsulta y el teletrabajo. “La misma cantidad de gente que hoy atiende por teleconsulta equivale, en huella de carbono, a una sucursal completa como la de Plaza Egaña”, indicó Croquevielle, detallando que solo estas medidas permiten reducir cerca de 200 toneladas anuales de CO2. Otro avance relevante ha sido la eliminación del desflurano, un gas anestésico altamente contaminante. “Somos la primera entidad privada de salud en Chile que en 2025 sacó radicalmente su uso. Este gas contamina 20 veces más que el sevoflurano, y el impacto de este cambio es enorme”, subrayó.
De cara al futuro, el gran desafío está en la cadena de suministro. “Si vamos al alcance 3, que incluye proveedores y usuarios, ahí está cerca del 80% de nuestra huella. El trabajo con pymes y proveedores es probablemente el principal desafío para lograr la carbono-neutralidad al 2050”, advirtió. Para ello, la clínica ha impulsado workshops y encuentros orientados a que sus proveedores midan y gestionen sus propias emisiones. “Si tú no mides, no puedes gestionar. Creemos que una relación de largo plazo y colaboración directa es lo que más impacto puede tener”, concluyó Croquevielle, dejando claro que la descarbonización del sector salud requiere tanto tecnología como compromiso colectivo.
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