Sustentabilidad

La estrategia que convirtió a Chile en referencia global en pesca selectiva de merluza

Ocho años de aplicación muestran avances sostenidos en control de descartes

Rodrigo Acuna

Chile se ha posicionado como un referente global en el manejo y captura responsable de la merluza común a nivel industrial gracias a la aplicación —desde 2017— de un Plan de Reducción de Descarte y Captura Incidental, cuyos resultados positivos se han mantenido de forma consistente durante ocho temporadas.

El plan, considerado hoy una pieza clave para la sostenibilidad de la pesquería industrial, fue elaborado de manera conjunta por observadores científicos del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), el equipo investigador de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, liderado por el doctor Dante Queirolo, y las tripulaciones junto a la gerencia de las empresas del sector. Posteriormente, fue discutido, perfeccionado y aprobado por unanimidad en el Comité de Manejo de Merluza Común, instancia en la que el sector artesanal cuenta con representación mayoritaria.

Los indicadores obtenidos desde su implementación son consistentes: la flota industrial mantiene niveles de descarte cercanos a cero, según información oficial del IFOP. Estas mediciones son verificables y trazables, y cuentan con respaldo de científicos independientes a bordo de las embarcaciones.

El gerente general de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca), Héctor Bacigalupo, afirmó que “este plan representa uno de los mayores avances en la administración pesquera en Chile. Haber logrado reducir el descarte a niveles prácticamente nulos durante varios años consecutivos demuestra que, cuando la ciencia, el Estado y el sector productivo trabajan en conjunto, los resultados se sostienen en el tiempo”.

Pese a estos avances, Sonapesca señala que el plan no ha podido incorporar medidas equivalentes en la pesca artesanal debido a la ausencia de observadores permanentes, certificación de descargas y controles sistemáticos que generen datos independientes sobre capturas y descartes. Considerando que este sector es responsable de aproximadamente el 50% de la cuota, contar con información comparable permitiría avanzar hacia un manejo integral de toda la pesquería.

La pesquería de merluza común también destaca por su alto nivel de selectividad, determinado principalmente por la capacidad de identificar y discriminar cardúmenes antes de cada lance mediante el uso de sonar, ecosondas y sensores de captura. Estas herramientas permiten dirigir la operación exclusivamente hacia la especie objetivo.

Esta selectividad no depende solo del diseño de las redes, sino de un proceso que combina tecnología, experiencia de los capitanes y protocolos operacionales estandarizados.

PacificBlu, con sede en Talcahuano, ha sido una de las empresas que ha liderado este proceso. Durante 2024 registró un nivel de descarte de 0,21% y una selectividad en la captura de especies objetivo de 98,3%. Según datos del IFOP, estos indicadores reflejan un desempeño extractivo altamente controlado. Sus embarcaciones operan con monitoreo satelital, registro de imágenes, sensores electrónicos y la presencia permanente de observadores científicos independientes.

El gerente general de PacificBlu, Marcel Moenne, sostuvo que “haber alcanzado estos estándares no fue casualidad. Llevamos años perfeccionando tecnología, protocolos y buenas prácticas junto a científicos, autoridades y tripulaciones. Hoy podemos afirmar, con evidencia, que nuestra pesquería opera con altos niveles de selectividad y mínimo descarte, lo que constituye un ejemplo reconocido internacionalmente”.

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