Análisis: iPhone XS Max, a su propio ritmo

Tras dos semanas de uso, el smartphone de Apple casi no presenta tiene puntos bajos, al mismo tiempo que se desmarca de los grandes avances realizados por su competencia con Android.


En el siempre complejo sector de los videojuegos, se dice que Xbox y PlayStation corren solos por una vía en la que de vez en cuando se cruzan con Nintendo, empresa que en base a sus productos asegura no tener la necesidad de enfrentarse a su competencia de forma frontal y que simplemente corre por un carril paralelo. Algo similar parece ocurrir en estos últimos años en el área de los smartphones. Mientras que Samsung y Huawei luchan para mantener la hegemonía y liderazgo en el sistema operativo Android, llamando la atención sobre todo por sus avanzadas cámaras y modos profesionales, parece ser que Apple ha decidido mantenerse al margen de esta pelea sin cuartel.

Quizá es la primera impresión tras conocer los tres smartphones que Apple presentó este año (iPhone XR, XS y XS Max) y que dan cuenta que la compañía californiana, al menos en este período, ha querido enfocarse en otro tipo de adelantos.

Lo primero es recordar a 2018 como el año de la “muesca”, un singular enfoque adoptado por Apple en su iPhone X (2017), que buscaba aprovechar lo más posible la superficie de la pantalla y que a pesar de las burlas iniciales pasó a ser un factor obligado en términos de diseño de los smartphones, como quedó demostrado en la feria móvil de Barcelona hace algunos meses. Este aspecto, como era de esperarse, evolucionó con los tres smartphones ya mencionados, destacando a su modelo de mayor pantalla, iPhone XS Max, modelo que tuvimos la oportunidad de probar por alrededor de dos semanas y que ya está disponible en Chile.

Un avance rápido, que no sólo añade la “muesca” a los tres dispositivos (sumemos al nuevo iPad presentado hace algunos días), sino que añade al sistema Face ID, mejorado en esta oportunidad y con buen rendimiento en el iPhone X. Porque eso es lo que vemos al tener un iPhone XS Max: un gran iPhone X, lo que puede ser positivo o no, dependiendo del gusto del usuario. Básicamente, XS Max es similar en tamaño a las generaciones anteriores de modelos Plus, excepto que Apple ha hecho un mejor uso del espacio en la parte frontal. Aparte de la muesca en la parte superior, hay poco o ningún bisel alrededor de la enorme pantalla de 6,5 pulgadas en la parte frontal, algo cada vez más admirable en cuanto al diseño de estos aparatos.

Al igual que con el iPhone X, el marco está hecho de acero pulido inoxidable, una apariencia de alta gama y una sensación de robustez en la mano. Combinado con el respaldo de vidrio y el peso, realmente no hay gran diferencia con el iPhone 8 Plus, aunque el marco de metal pulido se siente más adherente que el aluminio de los iPhones anteriores.

Su pantalla OLED es muy nítida, ofrece colores fuertes e intensos incluso contra el sol, tanto al visualizar contenido multimedia como texto, algo que queda claramente demostrado al ver una película en calidad HDR 10 y Dolby Vision. Los colores negros destacan mucho más que en su hermano menor iPhone 8 Plus y su pantalla LCD. Lamentablemente, Apple no ha querido aprovechar tanto la superficie de la pantalla como su calidad con un lápiz como Samsung Note 9, considerando la importancia de su Apple Pencil en su recién presentada línea de iPads.

Su cámara principal se mantiene en los dos sensores de 12 Mpx, con uno que ofrece una vista de gran angular y el otro un teleobjetivo, siendo ambos estabilizados ópticamente. Añade una característica llamada Smart HDR activada de forma predeterminada, que ayuda a que cuando tenemos una luz de fondo intensa, podremos ver detalles en las sombras y áreas oscuras, y los colores siguen siendo llamativos. El proceso es rápido y en ningún caso hay cargas o algo de delate a que el sistema está “pensando” cómo procesar la imagen. Tal como ocurre en el estándar actual de smartphones, el procesador se encarga de equilibrar los colores, luces y sombras para hacer una imagen lo mejor posible sin que el usuario deba hacer nada. En el caso de Apple, la cámara toma varias imágenes en la fracción de segundo antes y después de presionar el obturador, incluida una exposición prolongada, que se toma simultáneamente con la ráfaga súper rápida para brindar toda la información necesaria. Esto queda claro en fotos con el sol de fondo, u otras condiciones similares.

Otra característica es la nueva capacidad para ajustar el efecto de profundidad durante el disparo en modo retrato. Funciona de manera similar al modo de apertura de Huawei en sus últimos smartphones, ya que tras tomar la foto puede deslizarse sobre un control en pantalla para cambiar la apertura, ajustar la profundidad de campo y aumentar o disminuir el desenfoque. La idea es mantener un equilibrio en este aspecto y no abusar de él, ya que las imágenes no se verán naturales. Como era de esperar, aún son algo notorios los bordes del cabello de las personas retratadas al confundirse con el fondo, dando la impresión de un pelo “borroso”. Aunque puede ser mejorable, el sistema llama la atención por su exactitud, más si lo comparamos con los resultados de una cámara profesional.

Otro punto que llamativo es la duración de su batería, algo heredado del nuevo procesador A12 Bionic y su proceso de 7nm, lo que hace posible que haya mucha más energía proveniente de un chip mucho más pequeño y eficiente. Este problema, común en los iPhone más pequeños, debería ser olvidado en los próximos modelos, más aún en los de mayor tamaño, que soportan sin problemas el pasar del día inclusive se utilicen juegos, reproducción de video y otr os.En la práctica, el teléfono no sólo funciona con rapidez sino que nos asegura que al menos se mantendrá así por algunos años -lo que en parte podría justificaría el alto costo del aparato-, dejando de lado la costumbre de ralentizar el dispositivo cada vez que se lance un sistema operativo nuevo.

Su software, recordemos, es iOS 12, diseñado para extender la vida del iPhone por más tiempo, acelerando el teléfono y alivianando la carga de su antiguo procesador, lo que implica en teoría que tanto los terminales nuevos como antiguos se beneficiarán de este proceso. El software además nos entrega un informe de uso semanal (aplicaciones de ocio, mensajería o redes sociales por ejemplo), y el sistema de notificaciones se acumula en un sólo grupo expandible en la pantalla de inicio. Además, se incluyen los Animoji que ya debutaron en el iPhone X y se suman los Memoji, un modo en el que el usuario puede crear a su propio avatar y compartirlo o utilizarlo en las redes sociales.

Finalmente, cabe destacar el apartado de “Atajos de Siri”, un sistema en el que podemos programar una serie de comandos para que la asistente los realice todos de una sola vez. ¿Ejemplo? decirle a Siri “quiero ver Netflix”, y que en ese momento se enciendan el Apple TV, el televisor, las luces conectadas a internet se apaguen en su totalidad en el hogar y que el sistema ordene una pizza a domicilio. Técnicamente es posible, pero requiere varios pasos de lógica y programación como para lograrlo, por lo que el usuario promedio no tiene acceso a este adelanto. Por suerte en comunidades como reddit de a poco se comienzan a compartir este tipo de atajos, muchas veces muy útiles.

En resumen, como experiencia general el iPhone XS Max resulta difícil de criticar. Es fluido, rápido, su diseño se ve y siente premium y tanto su cámara como batería no dan lugar a dudas. Puede ser demasiado grande y costoso, pero también existen otras opciones como los iPhone XS y iPhone XR, con posibilidades igualmente accesibles.

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