No es solo Punch: 6 animales huérfanos que encontraron consuelo en peluches
La historia del mono Punch, que abraza un peluche tras ser rechazado por su madre, se volvió viral. Pero hay más animales huérfanos que han encontrado fortaleza y consuelo en juguetes, peluches y otros objetos.
El monito Punch vive en un zoológico en Japón, pero también en el corazón de millones de personas alrededor de todo el mundo. Su desgarradora historia está protagonizada por él y su peluche de orangután, que abraza cada vez que se siente solo o temeroso.
Fue abandonado por su madre cuando era pequeño y rechazado por otros monos con los que comparte espacio, por lo que sus cuidadores optaron por entregarle un peluche que “adoptó” como madre y que lleva a todos lados consigo.
Ahora, en las redes sociales circulan muchas actualizaciones de su estado: en algunos registros, se ve que aprendió a saludar a los miles de visitantes que lo miran con ternura, o que es abrazado por otros monitos. A veces, todavía es maltratado por sus pares.
Eso sí, últimamente, han recorrido videos en los que Punch se arma de valor e intenta defenderse. Aunque todavía recurre a su orangután de peluche cuando se siente mal.
Pero este tierno macaco —que es un género de los primates— no es el único animal que ha necesitado un juguete o peluche emocional. Los mamíferos bebés encuentran consuelo en el contacto con sus madres, pero por la naturaleza misma, muchas veces quedan huérfanos y desamparados.
Estos son 6 animales que, al igual que Punch, desarrollaron un vínculo afectivo con juguetes y peluches, recopilados por el Washington Post.
1. Lizzy
En el santuario Project Chimps en Georgia, Estados Unidos, viven Lizzy y su juguete favorito: un peluche del Grinch.
La chimpancé de 34 años ama a su Grinch. Según contaron desde el santuario, todos los primates tienen un juguete pero suelen durar solo unos días antes de destruirlos al jugar. No obstante, Lizzy lo cuida como si fuese su familia.
“A menudo se ve a Lizzy y a su peluche del Grinch juntos por el hábitat. Inseparable de su peluche favorito, Lizzy lo acicala cuando no lo está usando en sus nidos. Aunque juega con otros peluches, siempre regresa a su peluche del Grinch”.
2. Henry
En el acuario Sea Life Weymouth, en Gran Bretaña, vive Henry, un pingüino azul bebé cuyos padres parecen no sentir interés en incubar sus huevos. Por ello, en cuanto nació, sus cuidadores pusieron junto a él un peluche de pingüino llamado Tom.
El pequeño animal se acurruca junto a su peluche Tom, mientras pasan los 45 días que necesita para volverse impermeable y poder ser liberado a un espacio con otros ejemplares de su especie.
Charlotte Edge, acuarista de Sea Life Weymouth, aseguró al Post que “darle un osito de peluche le proporciona un amiguito que huele un poco como él y que también se parece un poco a él. Aunque obviamente no es un pingüino, tiene algo de compañía para acostumbrarse a estar con alguien más”.
3. Foxie
Foxie es una chimpancé de 49 años a la que no le gustaba ningún juguete. Pero todo cambió cuando una trabajadora del Santuario de Chimpancés del Noroeste, donde vive, le entregó una muñeca troll.
La primate se encariñó profundamente de la muñeca. Comenzó a besarla, acurrucarse y hasta llevarla en su espalda.
La historia de Foxie también es triste: era utilizada en investigaciones para vacunas contra la hepatitis y la utilizaban como reproductora para la industria de investigación biomédica. Le arrebataron cuatro crías.
Por esto, sus cuidadores creen que Foxie sintió instintos maternales hacia la muñeca. Ahora, han ampliado su colección de juguetes: tiene una Dora la Exploradora y princesas Disney, entre otras, a las que cuida y hasta lanza hacia sus cuidadores, demostrando que confía en ellos.
4. Kaikai
Sheldrick Wildlife Trust (SWT), en Nairobi, Kenia, es el hogar de Kaikai, una elefanta huérfana de 9 meses que, como sus otros compañeros de refugio, aman jugar con neumáticos.
No obstante, sus cuidadores se dieron cuenta de que Kaikai tiene una conexión con su llanta que va más allá: no solo juega con ella durante el día, sino que también la utiliza como almohada para dormir. Está junto a ella durante todo el día.
Esta pequeña elefanta fue encontrada junto a su madre muerta y acogida en el santuario africano. Sus cuidadores aseguran que verla disfrutar la vida con su neumático gigante les hace pensar que está “sana y feliz”.
5. Nyia
Nyia, otra chimpancé de 20 años del santuario Project Chimps, no tiene un Grinch favorito, pero sí una mantita azul. La lleva a todas partes, juega con ella, la embadurna de comida y se la pone en la cabeza.
Cuando está distraída, sus cuidadores sacan la manta para lavarla. A veces, tienen que darle una nueva, pero tiene que ser azul, pues cualquier si es de cualquier otro color, la ignorará profundamente.
6. Briar
No se sabe qué pasó con sus padres, pero Briar, un cachorro de puma, fue encontrado vagando solo en California cuando tenía unas 4 semanas de edad. Intentaron buscar a su madre pero no tuvieron éxito, así que decidieron enviarlo al zoológico de Oakland, Estados Unidos.
Usualmente, los pumas deben estar con sus madres durante los primeros dos años de vida. Y como Briar estaba solo, el personal del zoológico le dio un peluche de perro para que pudiera dormir y acurrucarse.
Según sus cuidadores, el tiempo que pasó con su perrito hizo que pudiera adaptarse bien. A las pocas semanas, dejó de jugar con él y fue trasladado al hábitat de los pumas, donde encontró dos amigos con los que juega, se acicalan mutuamente y hacen travesuras.
Desde el zoológico, aseguraron que historias como las de Briar “nos enseñan a ser resilientes, a ser fuertes, a recuperarnos. Y sin duda, Briar es un ejemplo increíble de ello. Espero que Punch siga ese mismo proceso”.
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