A propósito del Sence: ¿y la reforma?
En su edición del 6 de enero, La Tercera titula: "Uno de cada cuatro cursos de capacitación es fantasma" .
La noticia se refiere a los cursos de capacitación que se imparten bajo el marco del Sence, el cual posibilita a las empresas descontar impuestos.
Se informa que gracias a los nuevos controles de asistencia aplicados desde agosto, el gobierno habría logrado ahorros por 80 millones de dólares. Las faltas detectadas son múltiples, entre ellas: cursos que no se imparten, actividades que en la práctica no pueden considerarse capacitación y cursos en los que los trabajadores y trabajadoras no cumplen con las exigencias de asistencia (75%).
<em>Si bien esta es una noticia que debe celebrarse, estos avances no debiesen operar como bálsamo, retrasando así la esperada y anunciada reforma del Sence. </em>
Existe consenso respecto a la poca efectividad de los cursos impartidos bajo este esquema. De hecho, ello fue reconocido por la ex ministra Evelyn Matthei, quien sentenció que los 300 millones de dólares que el Estado destinaba, vía reducción de impuestos, a capacitación tenían cero impacto sobre los salarios o perspectivas de empleo de los y las participantes.
En la actualidad, el SENCE gestiona la capacitación que se realiza de modo directo y autoriza los cursos que derivan de los descuentos tributarios asociados a la franquicia tributaria. Así, 20% del total de recursos públicos destinados a capacitación se canalizan a través de cursos que imparten instituciones del estado vinculadas a políticas sociales y 80% corresponden a menor recaudación (impuestos que el fisco deja de cobrar bajo la lógica de estimular la formación de capital humano).
El sistema puede caracterizarse como dicotómico. Si se es trabajador de empresa grande con una holgada situación financiera es posible acceder a capacitación vía franquicia tributaria. Para que ello ocurra, el trabajador o trabajadora debe ser seleccionado por el empleador para recibir instrucción en la materia que la empresa haya estipulado. Por el contrario, si se es empleado en una empresa pequeña, microempresa o se es por cuenta propia, el acceso a capacitación muy probablemente depende del trabajador (capacidad de adquirirla) o de su condición socioeconómica (que los instrumentos de focalización de la política pública lo identifiquen como vulnerable y que eso le facilite el acceso a alguno de los programas de formación en oficios).
Además, una comisión externa al Ministerio de Trabajo (Comisión Larrañaga1), tras meses de análisis concluyó que, entre los múltiples problemas del Sence, destacan algunos vinculados al funcionamiento de las OTECs (entidades que ejecutan los cursos de capacitación) y al de las OTICs (intermediarios entre las empresas y esas entidades).
Es recomendable que de la reforma del Sence derive un nuevo sistema de capacitación no tan fuertemente basado en la franquicia tributaria. De lo contrario, la capacitación no alcanzará con igual probabilidad a los trabajadores y trabajadoras que se desempeñan en empresas de diferentes tamaños, en distintas regiones y en los diversos sectores económicos del país.
En síntesis, la reforma del Sence continúa pendiente, así como también está pendiente saber por qué esta reforma aún no se concreta, a pesar de haber sido un proyecto estrella del Ministerio del Trabajo de esta administración.
Comenta
Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbete aquí.